Mirador 20/04/2026

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Opinión
/ 19 abril 2026

Lejos de moralizar, muestra con claridad la diferencia entre el bien y el mal

Esta película que anoche vi en mi casa –cine en pantuflas– se filmó el mismo año de mi nacimiento: 1938.

Su título: “Ángeles con Caras Sucias” (“Angels with Dirty Faces”). Su director: Michael Curtiz, que también hizo “Casablanca”. Sus protagonistas: James Cagney, Pat O’Brien y Humphrey Bogart, entonces actor de segunda línea que hace en ese film un papel anodino.

La película está considerada una de las mejores 100 en la historia del cine. Trata de un gangster –Cagney, naturalmente– y un sacerdote –Pat O’Brien, naturalmente– cuyas vidas se cruzan muchos años después de haber sido amigos en la juventud. Condenado a morir en la silla eléctrica por sus crímenes, el soberbio Cagney, a ruego de su amigo, finge cobardía en el último momento para que no lo admiren ya los muchachos a quienes el sacerdote busca apartar del camino equivocado.

Obra maestra del cine es “Ángeles con Cara Sucia”. Lejos de moralizar, muestra con claridad la diferencia entre el bien y el mal. Muchas veces nos olvidamos de esa diferencia.

¡Hasta mañana!...

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Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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