Mitos en la Polis (V): La Titanomaquia y la guerra justa

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Opinión
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Zeus, por medio del poder de su rayo y trueno, estableció el orden cósmico y social que regiría a los mortales, poniendo fin al gobierno despótico de Cronos

Una vez que Cronos derrocó a su padre y obtuvo el poder, contrajo nupcias con Rea, titánide de la fertilidad. Reinó desconfiado y fue más cruel que su padre hacia su progenie, ya que Urano y Gea le auguraron que su hijo lo destronaría. Esto provocó que Cronos devorara a sus hijos tras el parto: Hestia, Démeter, Hera, Hades y Poseidón. Finalmente, cuando estaba embarazada de Zeus, Rea –furiosa con la situación– solicitó a Gea, a Urano y a las Erinias que la apoyasen a parir a Zeus y vengar a Cronos.

Según el mito hesiódico, las Erinias son deidades vengativas que nacieron de la sangre derramada de la castración de Urano: la violencia se reproduce a sí misma sin cesar hasta que alguien decide ponerle un fin. La sangre con sangre se paga.

https://vanguardia.com.mx/opinion/mitos-en-la-polis-iv-la-hoz-del-tiempo-y-el-fin-de-la-tirania-HF21069284

Rea dio a luz en Lictos, en la isla de Creta, ocultó a su retoño en una profunda gruta bajo las entrañas de la Tierra y ofreció a Cronos una piedra envuelta en pañales, a la cual englutió inmediatamente. La roca causó malestar intestinal al mal padre, tras lo cual advirtió el engaño.

Pasado un año, una vez que Zeus había madurado físicamente y sus miembros se fortalecieron, forzó a su padre a vomitar a sus hermanos, así como la piedra que le causó la indigestión. La piedra fue colocada en Pito (Delfos) —ubicación del oráculo donde la pitonisa (Pitia) interpretaba los designios divinos para los mortales— y se conoció posteriormente como ónfalo (“ómbligo”, ya que los griegos consideraban que era el centro del mundo). A su vez, Zeus liberó a sus tíos, los cíclopes Brontes, Estéropes y Arges, a quienes Cronos también los tenía cautivos. Agradecidos, le obsequiaron el trueno, el llameante rayo y el relámpago, dones del orden y la justicia, pues, como expresó Hesíodo, “con ellos seguro gobierna a mortales e inmortales”.

Estos hechos iniciaron una guerra intergeneracional sin cuartel, conocida como la Titanomaquia (“Guerra titánica”), entre los titanes (Cronos y sus hermanos) y los dioses del Olimpo (Zeus y sus hermanos, que ya habitaban ahí). A diez años de desgaste por la lucha, sin vislumbrar la posibilidad de victoria, Zeus liberó a otros tíos suyos, los hecatónquiros Coto, Briareo y Giges, gigantes violentos de cien brazos y cincuenta cabezas, a quienes Urano tenía prisioneros. Después de su liberación, Zeus les ofreció néctar y ambrosía para alimentarlos, lo que avivó una pasión heróica en ellos, y los invitó a unirse a su causa.

Reclutados los gigantes de cien brazos y cincuenta cabezas, estos empezaron a lanzar colosales pedruscos con cada mano en contra de sus enemigos: trescientas pedradas simultáneas. La Tierra temblaba desde su raíz con los impactos, el Cielo gemía estremecido con los rayos y truenos de Zeus, el Tártaro retumbaba con las pisadas de los inmortales. Finalmente, los olímpicos vencieron a los titanes. Coto, Briareo y Giges estrujaron entre sus brazos a los vencidos, los encadenaron y los arrojaron hasta el Tártaro, en donde fueron confinados eternamente.

De esta forma, Zeus, por medio del poder de su rayo y trueno, estableció el orden cósmico y social que regiría a los mortales, poniendo fin al gobierno despótico de Cronos. Si bien es cierto que Zeus trascendió como el soberano del Olimpo, su gobierno no era arbitrario e ilimitado como el de su padre, sino que se apoyaba en el Dodekatheon (“doce dioses”), la Asamblea de los doce dioses principales para deliberar sobre asuntos relevantes.

Este mito me remite a la doctrina de la guerra justa, la cual resuelve cuándo es legítimo el uso de la fuerza armada en contra de otros y qué límites éticos deben establecerse para ésta.

De acuerdo con el Índice de Paz Global 2025 (Instituto para la Economía y la Paz), actualmente hay 59 conflictos armados activos —tres más que el año anterior y la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial—.

https://vanguardia.com.mx/opinion/mitos-en-la-polis-iii-tras-el-vacio-eros-fuerza-creadora-AA20756732

El Informe Anual de Desplazamiento Interno 2026 (Centro de Seguimiento de los Desplazamientos Internos / Consejo Noruego para los Refugiados) refiere que el año pasado hubo 32.3 millones de nuevos desplazamientos por conflictos armados y violencia. Los países con mayor cantidad de desplazamientos: 10 millones en Irán, 9.7 millones en la República Democrática del Congo y 2.7 millones en Palestina.

La semana pasada, la Cámara Baja de Estados Unidos aprobó una resolución para solicitar a Donald Trump que ponga fin a la guerra contra Irán, ya que estableció que el Ejecutivo actuó de manera arbitraria, constituyendo un abuso de su poder legal.

¿Es posible hoy la guerra justa? ¿Bajo qué mecanismos puede hacerse cumplir?

X: @areopago480

Correo electrónico: areopago480@gmail.com

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