Nana Brunch: Un manjar frente a la plaza
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Hemos recorrido el centro histórico leyendo en nuestra memoria la historia gastronómica de la ciudad. Ahora Les tenemos novedades: en la esquina de la Plaza Francisco I, Madero, sobre la calle de Aldama, se encuentra Nana Brunch.
En este acto de rescatar las casonas emblemáticas del sector, así lo hizo José Juan Hernandez con está esquinita que también abarca parte de la plaza, que ha tomado vida gracias a Amore Mío, del mismo propietario. Esta casa hace unos años era una zona de desastre entre morillos, cal ,estructuras, arena y demás utensilios de construcción. Se apreciaba lo que estaba por venir.
En un estilo limpio y estilizado se logró conservar los testigos y huellas que enmarcan la memoria de una ciudad. Con una terraza de vistas espectaculares, aunque no lo crea, es limpia hacia la Catedral sin este desolado paisaje de antenas y de cables.
Con desayunos coquetos sobre la plaza, en mesitas románticas, que nos regalan la gala de desayunar al aire libre, cerca de árboles y bancos que están llenos de nostalgia para quienes caminamos estas calles.
Con una paella multipremiada abre sus puertas Nana, que evoca a la niñez, que sigue presente en el tiempo para recordar nuestra infancia, insignia de mujeres cuidadoras y amorosas.
La paella es la especialidad de la casa con un buen vino, además de paninis de masa madre, con un toque creativo: Pozolillas, quesadillas de pozole en un ambiente relajado, con arte, libros y espacios abiertos, además de traguitos para tremendo calorcito.
Una terraza excelente para reuniones de amigas, festejos, ejecutivas con fogatero por aquello del clima bipolar, unos bombones puedes asar.
Tiene un horario maratónico, así que puedes ir en cualquier momento del día, sentir el viento, admirar la vida tal cual es, con niños corriendo (aún existen), parejitas noviando. Pasa el globero, que también sobrevive, dándole este matiz bellísimo como el alma de quien ha creado estos dos lugares para gusto de los saltillenses. Además del canto de los pájaros y las fantásticas cotorras serranas que se cuelan por la tardes.
Recordemos que esta plaza está en el corazón de los deseos, donde si comes en Amore Mío puedes acceder a tu listón de los pedimentos. No sólo se restauró la casa, se reparó una nueva forma de vivir el espacio público y disfrutar de la gastronomía local.