No entienden la economía

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Opinión
/ 20 enero 2023
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Esta semana ha sido de festejos infundados por gobernantes que sin importarme su partido, sí me importa su ignorancia económica, porque dejan claro que sus decisiones en este campo del conocimiento no tendrán ningún sentido ni ninguna contribución a la mejora del país. No está mal festejar logros, pero si algo no se entiende es mejor preguntar. En este sentido quiero hablar de los tres “festejos” de la semana que dan origen a este escrito: el tipo de cambio, el valor de los cetes y desde luego el subsidio a la gasolina.

Como es sabido, el tipo de cambio fijo, no el comercial, alcanzó un valor esta semana de 18.74 pesos para solventar obligaciones. Dijeron un líder de un partido político y la jefa de gobierno de la Ciudad de México que era un gran momento porque demostraba la eficacia del Gobierno federal en el manejo económico. Esto es incorrecto pues la determinación del valor de una moneda respecto a otra, cuando hay un esquema de libre flotación, depende de factores internacionales y es simplemente otro precio dentro de la economía. Los gobiernos no intervienen en los tipos de cambio, son propiamente las fuerzas del mercado las que establecen, en función de la oferta y la demanda, el precio correspondiente. Sin embargo, hay que mencionar que una parte de la estabilidad cambiaria se debe al manejo adecuado de las finanzas públicas, pero esto es como aplaudirle a un niño porque va a la escuela. Simplemente es su obligación y eso es lo correcto. Otra parte del componente de la anécdota, porque es simplemente eso, una anécdota que quedará en la historia económica nacional, es que hay exceso de dólares en nuestra economía derivado de las remesas, la llegada de inversiones de otros países ante una tasa de interés sumamente alta comparada con nuestros socios comerciales, sin olvidar las exportaciones manufactureras. Con todo esto podemos concluir que el tipo de cambio estará estable sobre los 19 pesos con 40 centavos, de acuerdo a los modelos de equilibrio que se utilizan para este propósito recordando que los pronósticos son mecanismos para establecer tendencias no para “adivinar” resultados. No porque tres días se den resultados diferentes, la tendencia será diferente como ya lo hemos comprobado.

También se dio esta semana una celebración extraña entre partidarios de la cuarta transformación; el hecho de que los certificados de la tesorería (cetes) están empezando a pagar tasas de interés de 10.75 por ciento anual, como no sucedía desde hace 20 años. Para empezar, los cetes son uno de los instrumentos utilizados por el Gobierno federal para pedir prestado al público y poder financiar sus operaciones cotidianas. Llama la atención que se celebre que ahora el costo de la deuda siendo mayor, sea algo que se festeje. Bajo ninguna circunstancia este aumento es algo positivo, todo lo contrario. Ahora el Gobierno federal tendrá que analizar a qué rubro presupuestal tendrá que quitarle recursos para pagar por el alza de la tasa de interés tan festejada. Cabe mencionar que el 19 por ciento de los cetes están en manos de extranjeros de acuerdo al Banco de México y como componente que empeora las cosas, esa parte de las ganancias de los ahorradores se va de México, por si fuera poco. Se tiene que dejar en claro que cetes altos significan costos altos, para todos, no sólo para el Gobierno. Los cetes son utilizados también como referencias para calcular por ejemplo, el costo de préstamos para maquinaria y equipo, o para cualquier otra deuda, hasta sus tarjetas de crédito. Por ello, pensar en que un alza de los cetes es buena porque como dijeron “ayuda al ahorrador” es mentira, sólo el 27 por ciento de los mexicanos tiene alguna forma de ahorro que no precisamente es bancario como lo argumenta el Banco de México, y si vemos que una parte importante de esa ganancia es de extranjeros, no hay nada que celebrar. Es como si usted se va a festejar porque ahora su banco va a cobrarle una tasa de interés más alta en su tarjeta de crédito o en su crédito hipotecario.

Finalmente, la celebración relacionada al dato publicado sobre el costo total del subsidio a la gasolina, que fue para todo el 2022 un total 373 mil millones de pesos. En este asunto hay que analizar un poco más a detalle para establecer por qué no debe ser tampoco un motivo de felicidad. Piense en lo siguiente, los subsidios son para ayudar a los que menos tienen, no hay más definición ni excepciones. Ahora analice lo siguiente, los beneficiados de esta ayuda son los que tienen carro, que precisamente son los que tienen más recursos de entrada para transportarse, y que si sus autos son de mayor cilindrada, más subsidio recibirán. De esta forma quien tenga un carro pequeño como un Chevy o un Vocho, reciben menos subsidio que quienes tienen una camioneta de ocho cilindros. Este subsidio es sumamente dañino para la economía en general porque además no genera revolvencia económica y su efecto multiplicador es limitado. Se dijo muchas veces que se hacía para frenar la inflación y evitar que el precio del transporte público aumentara, ni que el costo del transporte de alimentos se viera influenciado por este factor.

Dicen los “fiesteros” que el festejo de la semana se hizo porque la inflación cerró el año en 7.4 por ciento, para cualquiera que pueda entender un poco de economía, no hay nada aquí que festejar. Los alimentos siguieron subiendo más que la inflación promedio y están cerrando el año con aumentos de 14 por ciento, que sin el subsidio hubiera sido mayor el aumento, correcto. Qué tanto habría cambiado la realidad si no se hubiese dado el subsidio es algo que nunca sabremos. El Gobierno federal a través de sus voceros ha llegado a decir que habríamos alcanzado un 14 por ciento de aumento de precios promedio y que lo que se festeja es que nos quedamos literalmente a la mitad de eso. Muy bien, pero la pregunta es, ¿de dónde van a sacar dinero para seguir sosteniendo este apoyo, ahora que los intereses por pedir prestado son bastante más caros?

En conclusión, como puede ver los festejos están fuera de lugar si se analiza un poco el motivo de la felicidad. Festejar un tipo de cambio a menos de 19 pesos, para los mexicanos que viven de remesas en pueblos apartados del desarrollo económico urbano es una mala noticia pues compran menos, tampoco es buena para los exportadores, pero si es buena para los que tienen dinero para a comprar a Estados Unidos o para viajar por el mundo. Ahora es muy barato hacerlo. Los otros datos nos indican que por el momento no hay motivo de felicidad a menos que el mundo esté al revés.

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Columna: Otros datos Económicos. Economista y profesor universitario con más de 25 años de experiencia en la docencia e investigación. Estudió y fue profesor-investigador del Tec de Monterrey en el Centro de Estudios Estratégicos. Se doctoró en economía en la Universidad de Glasgow en Escocia, país donde también trabajó como investigador asociado en la universidad de Aberdeen. Ha sido analista financiero y asesor económico externo tanto en el sector público como en el privado. Dirige el Instituto de Estudios Empresariales Coahuila Sureste de Canacintra. Actualmente es profesor de tiempo completo de la facultad de economía de la Universidad Autónoma de Coahuila.

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