Te quedan artículos para leer en este mes. El registro es gratis.
Regístrate | Login

Ola de calor... político

Opinión
/ 14 mayo 2022
true

El mercurio del termómetro político en Coahuila se expandió por primera ocasión en la semana. Aunque, según parece, la intención era justamente la contraria, es decir, “meterle frío” a una sucesión en la cual el reto fundamental -para el PRI- es mantener las variables críticas bajo control.

¿El detonante? El anuncio realizado el lunes por el dirigente estatal del PRI, Rodrigo Fuentes Ávila, respecto del método a utilizar para seleccionar a quien abanderará a dicho partido en la contienda por la renovación del Poder Ejecutivo el año próximo: habrá consulta a las bases, adelantó.

Hubo acotaciones al anuncio pero nadie les prestó atención: primero se renovarán los 38 comités municipales de dicho partido -entre mayo y junio- y luego los consejos políticos municipales y estatal -en octubre. Y ya después vendría lo de la selección “democrática” del candidato... o candidata.

Visto en retrospectiva, el propósito del anuncio -parece claro- no era alborotar la gallera sino concitar esa histórica costumbre tricolor de “la cargada” cuyo acto inaugural solía correr a cargo -en los buenos tiempos- del extinto líder cetemista Fidel Velázquez.

El guión cuya ejecución se imaginó habría ido más o menos así: se anuncia la futura realización de un proceso “incluyente y democrático”; acto seguido los aspirantes a la candidatura “se descartan” en cascada y el “aspirante rebelde” queda atrapado entre la posibilidad de disciplinarse o, de una vez, anunciar su intención de migrar a otras siglas en caso de perder la contienda interna.

En las primeras horas todo marchaba bien. Las reacciones publicadas daban cuenta de las “declinaciones” de aquellos cuyos nombres se han barajado: Eduardo Olmos, Chema Fraustro, Román Alberto Cepeda...

El escenario le había permitido a Manolo Jiménez jugar con la ambigüedad y asegurar no estar pensando “en este momento” en algo distinto a cumplir con sus deberes como integrante del gabinete estatal. E incluso le dio para lanzar el desafío al aire: “ya no hay excusas. Hay piso parejo y quien quiera participar ya lo puede hacer”.

Pero algunas horas después debió migrar hacia las declaraciones categóricas: “Cuando llegue el momento de la convocatoria seguramente ahí vamos a estar”. Y fue incluso un poco más allá: “estamos listos para como la pongan”.

Para el miércoles, el “efecto cargada” se había diluido. El tema estaba en todas las mesas y en todos los chats, pero alimentando la incertidumbre, consolidando la idea de estar ante un proceso en el cual no existe un seguro ganador, sino un abanico de posibilidades abiertas.

El jueves, el lagunero Román Alberto Cepeda arrojó otro par de leños al fuego y la temperatura subió: se “encartó” de nuevo recurriendo a la regla de oro de la democracia: “en política todo puede pasar”, respondió al ser cuestionado si participaría en el proceso interno anunciado.

También fue claro al señalar cuál es su prioridad en este momento: cumplir su encomienda como presidente municipal de Torreón. Pero, nuevamente, “la nota” estaba en lo otro: la puerta abierta a una posible participación cuando la convocatoria aparezca en el horizonte.

¿Se le ha descompuesto el proceso sucesorio a Rigo Fuentes? ¿Se han salido de control las variables claves de la sucesión para el tricolor? No lo creo, pero lo ocurrido en la semana parece evidenciar la existencia de “puntos de calor” en el mapa tricolor cuya evolución podría generar algún incendio.

¿Eso define desde ahora el destino de la contienda constitucional del 23? Tampoco. Pero sí -y eso no es poco- anima un proceso electoral cuya principal característica, como lo hemos señalado en otras colaboraciones, era el aburrimiento.

¡Feliz fin de semana!

@sibaja3

carredondo@vanguardia.com.mx

COMPARTE ESTA NOTICIA
TEMAS

Newsletter

Suscríbete y recibe las noticias del día antes que nadie

Anuncio
Anuncio
Anuncio