Pacientes psiquiátricos: el reto de garantizar su salud
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y altos precios está provocando dificultades serias para que los pacientes puedan ser adecuadamente tratados
La protección de la salud es un derecho al que deben tener acceso todas las personas, de acuerdo con el texto del artículo cuarto de nuestra Constitución. Tal enunciado implica, como lo han establecido diversas instancias, una concepción amplia del término “salud”.
Y en esa concepción amplia, la “protección de la salud” implica atender los males de carácter físico que podemos tener los seres humanos, pero también los de carácter mental cuya incidencia puede acarrear consecuencias incluso más graves para quienes los padecen.
Sin embargo, de acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el presupuesto que los servicios sanitarios destinan a la atención de la salud mental es muy bajo, en general, pero aún más bajo en países como el nuestro, pese a que las estadísticas demuestran que las discapacidades asociadas a trastornos mentales constituyen casi una quinta parte del total.
Uno de los problemas derivados del escaso presupuesto destinado al tratamiento de las enfermedades mentales se refleja en el reporte que publicamos en esta edición, relativo a la escasez de medicamentos para el tratamiento de los pacientes psiquiátricos en nuestra región.
De acuerdo con el subdirector del Centro de Salud Mental de Saltillo, David Salazar, dos factores han influido en esta realidad en los últimos meses: una reducción en la producción de fármacos psiquiátricos y el incremento en el costo de estos.
Por un lado, de acuerdo con el especialista, el incremento en la demanda de medicamentos e insumos para atender la pandemia provocada por el coronavirus SARS-CoV-2 ha hecho que se reduzca la producción de los fármacos necesarios para tratar problemas como el trastorno bipolar, la esquizofrenia o la ansiedad.
Por el otro, los tratamientos más eficaces que actualmente existen para atender la esquizofrenia tienen un costo de hasta siete mil 500 pesos, lo que los coloca fuera del alcance de la inmensa mayoría de las personas.
La combinación de bajo presupuesto, escasez y altos precios está provocando dificultades serias para que los pacientes puedan ser adecuadamente tratados, pues incluso si existieran los recursos para adquirir los medicamentos, el problema es la dificultad para conseguirlos en el mercado.
“Si no hay (medicamento) inyectable hay que conseguir tabletas; si no hay haloperidol hay que buscar alguno que tenga las mismas indicaciones para poderlo recetar o aplicar, hay que ir viendo. Y todo porque en las farmacias no hay medicamento”, afirma el especialista.
Se trata de un problema frente al cual deben reaccionar los tres órdenes de Gobierno pues, además, en el caso de las enfermedades psiquiátricas las consecuencias de su tratamiento inadecuado no solamente afecta a quien la padece, sino a todo su entorno.
En este sentido es necesario adoptar la posición asumida por la OPS, según la cual “no hay salud sin salud mental”.