Pecados... la lujuria

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Opinión
/ 14 abril 2022

Pecados capitales. Todos en su momento, terribles y dramáticos. Pero ¿hoy significan algo? ¿Para usted significan algo o al cometerlos y padecerlos, luego viene su sufrimiento, arrepentimiento y por último, una especie de flagelación? No cosa menor, estimado lector. Gracias por leer esta saga de textos. Como siempre, no pocos comentarios me han llegado al respecto. Gracias por atender estas letras.

La ocasión anterior tocamos brevemente (tengo, me quedo con muchas notas al respecto; insisto, le voy a preparar sagas de cada pecado en nuestro tertulia sabatina de “Café Montaigne”) ya varios pecados, entre ellos la ira y la envidia. Y justo cuando este escritor preparaba el texto de la ira (ya lo tenía listo, pues), sucedió el terrible episodio, sí, de ira, en los Premios Oscar de Hollywood. Donde Will Smith (hombre de color, se dice eufemísticamente, pero vaya, ¿De color? Negro) abofeteó con violencia iracunda sin control, como simio a Chris Rock). Y de este episodio de ira se desprenden muchas conjeturas y análisis lo cual próximamente aquí se lo presentaré.

Rápidas preguntas de lo anterior: ¿La compañera de Smith, Jada Pinkett, si de verdad fue agraviada por el chascarrillo de Rock, es tan débil entonces, la cual no se puede defender ella misma? ¿Y el supuesto poder de las mujeres de hoy? La reacción de Smith ¿puede ser tolerada, así sea un rasgo de bestialidad en público, al defender a una “indefensa” dama? ¿Reaccionó como un “macho” del siglo pasado, ante la “propiedad” la cual es su esposa? Caray. Con pelo o sin cabello (es intrascendente) la esposa de Smith es bella y lo va a seguir siendo, con chiste o sin él.

Pero, hubo un ataque de ira. Y lo vimos en texto pasado, la ira no sólo es un sentimiento humano, lo encontramos en el Dios cristiano y en la multitud de dioses de varias culturas. Un solo evangelista, Marcos, habla de lo anterior, pero lo retrata iracundo y fuera de sí. Como lo hizo Will Smith en televisión mundial. “Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: levántate y ponte en medio. Y les dijo ¿Es lícito en los días de reposo hacer bien o hacer mal; salvar la vida o quitarla? Pero ellos callaban. Entonces, mirándolos alrededor con ira, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: extiende tu mano...” (Marcos 3, 1-6). Ira, gran pecado capital.

E igual, la ocasión anterior le comenté de ciertos pecados los cuales, digamos, se lavan con agua y jabón. Pero hay otros, terribles y dramáticos: los pecados de la mente, del interior, del alma. No así los del cuerpo el cual sí, va a ser devorado por los bichos. ¿Me estoy poniendo trivial y no le doy la justa dimensión al pecado de la lujuria al decir aquí mi postura? Lo voy a dejar en letra redonda: el pecado de la lujuria (infidelidad, por lo general) se quita, se lava con un buen baño con agua y jabón. Usted se “purifica” y listo. ¿Lo digo yo? Absolutamente no: lo dice la palabra de la... Biblia. Y si usted cree en la Biblia, pues no tiene nada lo cual temer.

Esquina-bajan

Dentro del mar de historias de la Biblia, hay una muy buena. Todas lo son en su dimensión y en sus aristas ocultas. Usted sabe y conoce del gran Rey David. No pocas veces se le ha bautizado como “El dulce salmista de Israel”. Pero el hombre tuvo el pecado de la lujuria y era vouyerista. Caramba, dos cosas las cuales padezco, usted lo sabe.

Como era Rey y era grande, tenía gran palacio, comedor principal, siervos a su servicio, catering, banquetes, vinos de todo tipo de marca y pelaje, sauna, batas, aromas y claro, una gran piscina. Amén de otras piscinas menores para sus súbditos. ¿Broma? Es la Biblia. Un día, “al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa. Mandó David a preguntar por aquella mujer y le dijeron: es Betsabé... y envió David mensajeros, y la tomó, y vino a él y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa”. (2ª De Samuel 11. 1-21).

Gran trama: infidelidad, Betsabé era casada (con Urías heteo, al cual David luego manda al frente de su armada y lo matan en combate. Pero es un asesinato realmente planeado); adulterio, lujuria cometida por el Rey, y muerte. ¡Caray! Mejor novela no hay. Bueno, sí las hay bajo el palio y pluma de grandes escritores. La lujuria usted lo sabe, es parte o bien el entramado de varios textos clásicos: “Madame Bovary” de Gustav Flaubert. “Lolita” de Vladimir Nabokov. “Ana Karenina” de León Tolstoi.

Musas inspiradoras. Niñas-mujeres las cuales son las protagonistas o bien, inspiraron textos tan perturbadores como eternos. ¿Beatriz y Laura? Dante Alighieri y Petrarca pues nada serían sin ellas. ¿Dante Alighieri y Petrarca? Poco o nada serían sin Beatriz y Laura. Un ejemplo el cual siempre se pone para evidenciar la lujuria es la novela “Madame Bovary” del inconmensurable Gustav Flaubert. La releí con gran placer para escribir estas notas. De nuevo, ha sido un deslumbramiento. Pero... ya me agoté el espacio. Y todo lo de Madame Bovary y Flaubert ha quedado en el tintero. Pero, la he anotado tanto (la novela la tengo en tres ediciones, pero compré un texto más en traducción y notas de Juan Bravo Castillo). La cual merece un tríptico.

Letras minúsculas

“Dicha, pasión y embriaguez...” esto y no otra cosa buscaba afanosamente Madame Bovary. “7 Pecados Capitales”. Cuál es el suyo...

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