Pero vencieron...
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El 2 de febrero de 1905, nació en San Petersburgo, Rusia, Ayn Rand. Mujer fuera de serie, que emigró a Estados Unidos en 1926, huyendo de la Revolución bolchevique. Rand buscaba un ambiente que respetara su libertad de pensamiento y expresión, y eso mismo encontró en Estados Unidos.
Rand se convirtió en una defensora de la libertad individual y económica, y en una crítica férrea del colectivismo y del Estado controlador. Es conocida por sus ideas libertarias e individualistas, que defienden la libertad económica y la responsabilidad individual.
Sus novelas más conocidas son “El Manantial” (1943) y “La Rebelión del Atlas” (1957), que han sido consideradas como obras maestras de la literatura y la filosofía. En ellas, explora sus ideas sobre la naturaleza humana, la moralidad y la economía, y defiende la importancia de la creatividad individual y la libertad económica.
ASEDIO
En estos momentos en que en México la libertad individual está siendo asediada con diversas leyes que pretenden limitarla, sería conveniente abrevar del conocimiento de Rand, quien defendía la libertad individual como un derecho fundamental e inalienable de cada persona.
Para Rand, la libertad individual incluye el derecho a la vida, la libertad de elección y la propiedad privada, siendo estos derechos esenciales para el bienestar humano y para el desarrollo de la sociedad por lo que deben ser protegidos por el gobierno.
Rand argumentaba que el individuo es la fuente última de valor y que la sociedad debe ser organizada de tal manera que respete y proteja la libertad individual.
Concuerdo: la libertad individual es un derecho inalienable y esencial para el bienestar humano y el progreso de la sociedad.
Por ningún motivo los ciudadanos, los mexicanos, debemos ceder a los caprichos autoritarios de quienes sustentan legalmente el poder: en el tema de la libertad individual, jamás un paso atrás, al contrario, hay que estar conscientes del significado de ser libres, custodiando y fortaleciendo este derecho con nuestra voz, actos y participación en los asuntos que nos exigen saber ser demócratas y ciudadanos responsables.
LIBERTAD
La libertad también es un tema de la voluntad personal; por eso los creadores viven radiantes: siempre ciertos que cada intento, que cada expresión de su libertad se aproxima a un logro, a un objetivo. Posiblemente sus iniciativas tienen que ver más con la persistencia en el uso de sus libertades que con la propia genialidad.
Los creadores se encuentran conectados con el futuro mediante su voluntad libre e inquebrantable, sabiendo que es posible materializar las ideas, comprendiendo que su libertad de pensar y hablar los mantiene vivos. Que la libertad y la independencia es el “DNA” de su existencia.
El mundo se transforma gracias a personas que se inconforman con la realidad, que observan y actúan en consecuencia, defendiendo en el proceso la libertad.
Estos rebeldes son auténticos benefactores de la humanidad, porque al desafiar a los convencionalismos, al estatus quo, a los expertos, a las negligentes y corruptas autoridades, heredan a la posterioridad sus ideas y obras.
GRATITUD
Con una perspectiva única del mundo y la fe férrea en sí mismos, los creadores siempre han construido más allá de todo convencionalismo. Gracias a sus atrevimientos verdaderamente empeñosos, hoy contamos con medios que facilitan la existencia; gracias a estas personas tenemos realidades que van desde los derechos humanos, la conciencia ecológica, el arte, la ciencia, las herramientas, las computadoras, hasta la moda y el transporte.
Gracias a esos espíritus libres existen nuevas maneras de vivir, comer, trabajar y jugar; en fin, por virtud a sus esfuerzos hay posibilidades antes inéditas en todos los campos del saber humano. Tal es el caso de Ayn Rand y de su personaje Roark, en su novela El Manantial.
INTEGRIDAD
Esta novela (1943) fue rechazada por 12 editores, hasta que un editor joven en la editorial Bobbs-Merill le espetó a su jefe: “Si este no es un libro adecuado para usted, entonces yo tampoco debo trabajar para usted”, acto que en sí mismo denota arrojo, anuncia precisamente la cualidad de la mente insumisa, necesaria para todo progreso, invención y emprendimiento.
El libro aborda la libertad personal y la insobornable voluntad humana cuando ésta quiere permanecer fiel a los principios que la distinguen. La autora, mediante la figura del arquitecto Roark, de extraordinario talento, describe el testimonio de quien opta por la integridad en lugar de dejarse arrastrar por la inercia de la corrupción moral, el brillo del poder fatuo, la vulgaridad y la mentira.
Roark representa el arquetipo de la honestidad y excelencia, cualidades muy escasas, que describen a personas indiferentes de la opinión de las masas, de los otros, de los mediocres, de esas que son respetuosas en atender exclusivamente a la voz de su propia conciencia.
Es el modelo de las personas libres e íntegras, que suelen adelantarse a la vulgaridad y a los vulgares, a los comunes y corrientes, a esos que se caracterizan por copiar las modas, por creer que son las marcas las salvadoras de sus difusas personalidades, que ceden el parecer al ser, intentando ser lo que no son, que imitan, que ceden ante el autoritarismo, que se corrompen, que hacen lo menos posible, pervirtiendo así sus propios espíritus.
Roark es la evidencia de las personas que prefieren vivir en la pobreza en lugar de ceder a la corrupción, el autoritarismo y la mentira, a la seducción del poder y el dinero. De esos que son sencillamente insobornables. Que conservan lo más valioso de su ser: su ego.
MEDIOCRIDAD
El personaje opuesto a Roark es Ellsworth Toohey, escritor que se convierte, insensiblemente, en una de las personas más influyentes de Nueva York. Es un controlador, un predicador mediático, un mesías malévolo, que pretende el poder, disipando todo el valor de su propia persona.
Toohey extravía su grandeza y posibilidad creativa al optar por la vulgaridad y el relativismo, por subastar su ego a sus arcaicas ideas, por pactar tácitamente con la mediocridad.
LUCHARON...
En el libro leemos un notable alegato en el cual Roark se defiende a sí mismo:
“Miles de años atrás, un gran hombre descubrió cómo hacer fuego. Probablemente fue quemado en la misma estaca que había enseñado a encender a sus hermanos. Seguramente se le consideró un maldito que había pactado con el demonio. Pero, desde entonces, los hombres tuvieron fuego para calentarse, para cocinar, para iluminar sus cuevas. Les dejó un legado inconcebible para ellos y alejó la oscuridad de la Tierra. Siglos más tarde, un gran hombre inventó la rueda. Probablemente fue atormentado en el mismo aparato que había enseñado a construir a sus hermanos.
Seguramente se le consideró un trasgresor que se había aventurado por territorios prohibidos. Pero desde entonces los hombres pudieron viajar más allá de cualquier horizonte. Les dejó un legado inconcebible para ellos y abrió los caminos del mundo.
Ese gran hombre, el rebelde, está en el primer capítulo de cada leyenda que la humanidad ha registrado desde sus comienzos. Prometeo fue encadenado a una roca y allí devorado por los buitres, porque robó el fuego a los dioses. Adán fue condenado al sufrimiento porque comió del fruto del árbol del conocimiento.
Cualquiera sea la leyenda, en alguna parte en las sombras de su memoria, la humanidad sabe que su gloria comenzó con un gran hombre y que ese héroe pagó por su valentía.
A lo largo de los siglos ha habido hombres que han dado pasos en caminos nuevos sin más armas que su propia visión. Sus fines diferían, pero todos ellos tenían esto en común: su paso fue el primero, su camino fue nuevo, su visión fue trascendente y la respuesta recibida fue el odio. Los grandes creadores, pensadores, artistas, científicos, inventores, enfrentaron solos a los hombres de su época.
Todo nuevo pensamiento fue rechazado. Toda nueva invención fue rechazada. Toda gran invención fue condenada. El primer motor fue considerado absurdo. El avión imposible. El telar mecánico, un mal. A la anestesia se la juzgó pecaminosa. Sin embargo, los visionarios siguieron adelante. Lucharon, sufrieron y pagaron por su grandeza. Pero vencieron” ...
OPORTUNO
Entonces, es oportuno proteger la libertad ante tanta vulgaridad, mentira, corrupción, sumisión, ineptitud y mediocridad que en pleno siglo XXI, desgraciadamente, caracteriza a la generalidad del ámbito político de nuestro país.
cgutierrez@tec.mx
Programa Emprendedor Tec de Monterrey Campus Saltillo