El brevísimo Julio Torri
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Escrito por un autor nacido en Saltillo, un libro fundamental de la literatura mexicana está cumpliendo este año un siglo de haber salido a la luz pública: “Ensayos y Poemas”, el primer libro de Julio Torri. Hace 100 años, en 1917, fue publicado por primera vez, tuvo una segunda edición 20 años después y 27 más después de la segunda, para que se publicase en una tercera edición, aunque reunido en un solo volumen con “De Fusilamientos” y “Prosas Dispersas”, los otros dos libros de don Julio. Y es que la obra de Torri es tan breve, que entre los tres títulos, el Fondo de Cultura Económica FCE, completó un volumen de menos de 200 páginas, que publicó en su Colección Letras Mexicanas, en 1964.
Y es que don Julio Torri es tan breve, que publicó su primer libro en 1917, el segundo 23 años después, y el tercero, 24 años después que el segundo. Pero eso no obsta para que se le considere un maestro del lenguaje y de la brevedad, tan parco fue en su producción, pero suficiente para alcanzar un lugar muy destacado en las letras nacionales: es el maestro del poema en prosa.
En 2004, el Instituto Coahuilense de Cultura, antecedente directo de la actual Secretaría de Cultura, publicó un hermoso libro titulado “Brevedades de Julio Torri”.
Aparece como autor Serge I. Zaïtzeff, y como ilustradora la artista saltillense Magda Dávila. Zaïtzeff es un investigador dedicado al estudio de las letras mexicanas y es el más prestigiado especialista en la vida y obra de Torri.
El proyecto de emprender ese trabajo conjunto entre la pintora y el especialista en Torri, según afirmaron ellos mismos en aquel entonces en la presentación del libro, nació de una afortunada coincidencia en algún congreso en Tabasco, precisamente el lugar en donde se encuentra la biblioteca, por cierto, en el mayor de los olvidos, del escritor saltillense. El proyecto cristalizó en el libro “Brevedades de Julio Torri”, del cual Zaïtzeff hace el estudio liminar, la presentación y la selección de los textos, y Magda Dávila los ilustra muy bellamente.
En los tiempos actuales, en los cuales sólo unos pocos se detienen a leer y leen muy poco, es muy positiva la publicación de textos como “Brevedades de Julio Torri”: breve en sí mismo, al mismo tiempo que de contenido sabio y profundo y textos llenos de la belleza del lenguaje de Julio Torri. Presentada con la calidad y claridad del doctor Zaïtzeff e ilustrada con la exquisita sensibilidad de los dibujos de Magda Dávila, la prosa torriana se vuelve aún más seductora cuando el lector se encuentra, al volver la página, con un texto de una sola línea, por ejemplo, que atinadamente los editores colocaron en el centro, de manera que luce en todo su esplendor al verse dueña por completo de todo el espacio disponible. Una sola frase, ilustrada tan hábilmente, despierta al mismo tiempo la sed de más lectura.
Textos como “Brevedades de Julio Torri” son los adecuados para iniciar en la literatura a los aspirantes a lectores, y para despertar, en los que ya desarrollaron el gusto por la lectura, el deseo de entrar de lleno a la obra completa del escritor. La edición de Zaïtseff y Magda Dávila, como también la que hizo la UAdeC hace algunos años en su Colección Siglo XX Escritores Coahuilenses, vienen a confirmar la atemporalidad de su obra, condición sine qua non de los clásicos: igual vigencia hoy que en 1917. Julio Torri, reconocido nacionalmente como uno de los mejores artífices de la prosa y el poema en prosa, se confirma como un clásico de la literatura mexicana.