La vivienda ecológica

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Politicón
/ 17 noviembre 2016
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En el marco del Congreso Internacional de Vivienda presenté, por invitación de la doctora María Eugenia Molar Orozco, el libro Vivienda II. Trabajos de investigación. Lo organizó el Cuerpo Académico Tecnología en la Arquitectura, de la Facultad de Arquitectura de Saltillo, de la Universidad Autónoma de Coahuila. Los autores son investigadores del propio Cuerpo Académico.

El texto trata, entre otras cosas, sobre el grave problema que se sufre al vivir en casas que no están diseñadas para hacer frente a los cambios de clima. En mi presentación les comenté que una amiga, hablando en relación a si las viviendas eran ecológicas, nos expresó que la de ella sí, que su casa es muy fría en tiempo de frío y muy caliente en temporada de calor. Que el frío, por la humedad que penetra el techo de su casa se queda guardado por toda la temporada y no hay chimenea, ni calentador de gas que la haga habitable. Que sufre durante todo el invierno. Les pregunté:  ¿Las casas de ustedes, cómo son, son ecológicas? ¿Quién de ustedes vive en una casa construida de adobe, con techos de carrizo o bien de garrochas de maguey, sotol o lechuguilla, o con vigas y tableta? ¿Quién al comprar una casa piensa en si está orientada correctamente con respecto a los vientos y a la radiación solar? ¿Si es una casa  aislada de los ruidos? ¿O si tiene árboles alrededor para dar sombra y hacerla térmica?

Estas preguntas no están en nuestros cuestionamientos al adquirir una vivienda, más bien lo primero que pensamos es ¿cuánto cuesta?, y si está segura, ¿si se encuentra en un fraccionamiento cerrado, con caseta de vigilancia? Si está arbolado o no, el fraccionamiento o la colonia, pasa a segundo término. Un asunto que sí nos preocupa es qué tan lejos queda del trabajo y de las escuelas de los hijos.

Los autores abordan el tema de la autoconstrucción, el fenómeno social a través del cual los propios usuarios, en muchos casos inmigrantes del campo, satisfacen sus necesidades de hábitat. Gracias a este mecanismo de lucha social, la demanda de vivienda, en nuestros países, ha sido precariamente auto satisfecha.

Según los investigadores, se calcula que cerca del 79% de las viviendas del país se autoproducen, y son también autofinanciables, ya que sus habitantes no son sujetos de crédito. La inseguridad en la tenencia de la tierra, también representa una problemática de carácter legal.

Por ello, es importante diseñar campañas que orienten a la gente que construyen su casa con su esfuerzo y recursos propios, a que la hagan con un plano, para que después no le añadan otras habitaciones sin ningún plan arquitectónico, funcional y sustentable. Creo que ésta sería una gran labor de ustedes.

El tema del hábitat sustentable es un asunto pendiente de resolver, tanto  en términos monetarios, como en aspectos ambientales y sociales. En relación con el aspecto ecológico, el desarrollo urbano, es depredador de los ecosistemas, consume los recursos naturales del lugar, no los regenera, y con el tiempo provoca desequilibrios en el medio ambiente, que repercuten en nuestra calidad de vida.

Cuando el hombre decide establecerse en un sitio, da inicio a un proceso de urbanización, pero a la vez de depredación del sitio, con repercusiones sociales, psicológicas y de salud, haciendo la morada humana cada vez menos habitable. 

Para los desarrolladores de vivienda, las anteriores preocupaciones no existen. Piensan solamente, si el interesado en adquirir una vivienda cuenta con el crédito o con el recurso, se olvidan de la función que tiene la casa para que sus ocupantes disfruten de un desarrollo digno. El espacio construido de las viviendas, dizque de interés social, deja mucho que desear.

Lo pequeño de las viviendas provoca hacinamiento, porque para las familias no son suficientes las habitaciones, ni el tamaño de las mismas. Las casas están construidas con materiales poco duraderos e inadecuados que se deterioran en muy poco tiempo y los componentes con lo que las edifican no son apropiados al clima local.

A fin de cuentas, es conveniente apoyar y promover el diseño de viviendas económicas y sustentables, que incorporen el uso de materiales de la región, de bajo impacto ambiental. Sin duda, como dicen los autores: “La arquitectura en general y la vivienda en particular, deben de permitir la coexistencia del hombre con el Planeta”. 

              jshv0851@gmail.com

Columna: Fractalidades

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