Lo que veo por los ojos, con el dedo lo señalo

Politicón
/ 27 abril 2019
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El Quijote II, 62

En Barcelona don Quijote y Sancho Panza son magníficamente atendidos por don Antonio Moreno. Era éste un “caballero rico y discreto y amigo de holgarse a lo honesto, afable”. A pesar de ello, buscó la manera de tomar divertimiento a costa de don Quijote.

Un día le mostró al caballero andante una cabeza encantada. Le dijo don Antonio que ésta fue “fabricada por uno de los mayores encantadores y hechiceros que ha tenido el mundo, que creo era polaco de nación”, a quien se la compró en mil escudos.

Esa cabeza, de bronce, puesta sobre una mesa con pie de jaspe que la sostenía, “al modo de las cabezas de los emperadores romanos, de los pechos arriba”, explicó don Antonio “tiene propiedad y virtud de responder a cuantas cosas al oído le preguntaren”, siempre que no sea en viernes ni se le interrogue sobre los pensamientos y deseos que las personas tengan.

Para probar lo anterior, en el aposento donde se encuentra la cabeza don Antonio reúne a dos de sus amigos, y su esposa a dos amigas, así como a don Quijote, para que la interroguen y escuchen sus respuestas.

Así, una de las amigas de la esposa de don Antonio le preguntó: “Quería saber, cabeza, si mi marido me quiere bien o no. Y responde: Mira las obras que te hace, y echarlo has de ver”.

“Apartose la casada diciendo: Esa respuesta no tenía necesidad de pregunta, porque, en efecto, las obras que se hacen declaran la voluntad que tiene el que las hace”.

Uno de los amigos de don Antonio le pregunta: “Dime cabeza, ¿qué deseos tiene mi hijo el mayorazgo?”.

“-Ya yo he dicho –le respondieron- que yo no juzgo de deseos, pero, con todo eso, te sé decir que lo que tu hijo tiene son (deseos) de enterrarte”. Obviamente para obtener la herencia.

“- ¡Eso es –dijo el caballero-: LO QUE VEO POR LOS OJOS, CON EL DEDO LO SEÑALO”.

Con el comentario que hace, ¿qué quiere dar a entender el caballero? Que lo que la cabeza encantada le dice es tan evidente, tan obvio y claro de percibir que no requiere prueba ni demostración alguna, de acuerdo a este proverbio castellano.

@jagarciavilla
JUAN ANTONIO GARCÍA VILLA
LOS REFRANES DEL QUIJOTE

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