¿Por qué fracasan los países?
Inicia el período vacacional para muchos y para algunos otros está a la vuelta de la esquina. Una valiosa oportunidad para desconectarnos por un momento del tsunami de temas económicos y políticos que han estado a la orden del día en las últimas semanas y que han ocupado los principales espacios de la agenda nacional.
Que si la consulta de revocación de mandato, que si tenemos la inflación más elevada en los últimos veintiún años, que si el precio de la gasolina, o que si al Presidente le da por adelantárseles a los del Banco de México. Ello por no hablar de los horrores de la guerra entre Rusia y Ucrania. Por salud mental el desconectarnos se vuelve una necesidad.
Esos días de descanso bien vale la pena aprovecharlos con lecturas que nos permitan ver con otros ojos el día a día del acontecer nacional y mundial desde una posición más crítica. Se trata de desconectarnos, pero no de limitarnos a continuar cultivando nuestro interés y análisis crítico. Para ello la lectura siempre es un buen pretexto.
El libro “¿Por qué fracasan los países? Los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza” de Daron Acemoglu y James Robinson es una lectura obligada que nunca pasará de moda. Una obra que desde que fue publicada en el año 2012, se convirtió en su momento en uno de los best sellers de su categoría.
En esta obra los autores desarrollan la tesis principal de que el éxito y los fracasos de las sociedades se explican por el papel que desempeñan sus instituciones políticas y económicas y cómo éstas facilitan o limitan el que sus países aprovechen o no las coyunturas críticas que les permitirán subirse al tren del progreso.
El texto representa un auténtico manjar para los gustosos de la historia, puesto que los autores nos ejemplifican con casos de diferentes países y épocas, diversas acciones que los grupos en el poder han implementado y cómo éstas han propiciado el despegue de algunos pueblos o el fracaso de otros. Ejemplo tras ejemplo que no hacen sino más que confirmar la hipótesis de la importancia de las instituciones en el desarrollo económico.
En este sentido, Acemoglu y James distinguen entre las instituciones inclusivas - que si propician y promueven el crecimiento - y las extractivas que se encargan de frenarlo y concentrar la riqueza en los grupos de poder. Las instituciones económicas exclusivas son aquellas que no respetan los derechos de propiedad, ponen trabas a la innovación y limitan la libertad económica. Mientras que las instituciones políticas exclusivas son aquellas que concentran el poder en una sola persona o grupo, limitan la participación política y socavan las libertades de sus ciudadanos.
Una lectura muy enriquecedora y útil para entender la realidad de hoy en día en medio de una guerra y con gobiernos totalitarios que concentran el poder en diversas partes del mundo.
Economista y Catedrático de la
Universidad La Salle Saltillo
Twitter: @guillermo_garza