Reforma Laboral: Precisiones en el concepto de productividad y 40 horas semanales
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La reforma aprobada el 25 de febrero por la Cámara de Diputados establece la reducción gradual de la jornada laboral
La definición convencional de productividad incluye “factores de producción” (inclusive en el ámbito de comercialización y servicios), y se calcula entre el resultado de la producción respecto a los insumos empelados, es decir medios de producción y fuerza de trabajo utilizada más o menos intensivamente, además del tiempo requerido para tal efecto.
Estas mediciones generalizadas pueden tener error de principio, dado que las cantidades de materias primas, las unidades de productos incorporados y la proporción depreciación de maquinaria por unidad producida son materia muerta, cuyo costo de valor se transfiere idénticamente al precio de la unidad producida, en el cual también se incluye el costo unitario de mano de obra.
Así, se diluye el origen central y nodal de la riqueza nueva resultado, precisamente de la productividad.
Respecto al concepto: ¿por qué el producto final posee más valor de utilidad que las partes por separado que la integran?, ¿si el precio unitario incluye el costo más la ganancia, dónde surge ésta?, entre otras.
Las respuestas son variadas, pero de manera sintética se puede afirmar que, en cada producto generado, el trabajo especializado transforma la materia e integra las partes en cada unidad, es decir, que en un tiempo determinado valorizan los medios de producción, lo que genera utilidad final, lo cual sólo y únicamente lo realizan las personas que participan en dicho proceso unitario.
Sólo la fuerza de trabajo es productiva, la cual tendencialmente debe optimizarse con reducción absoluta y/o proporcional del costo salarial. Por otra parte, la reducción de merma y desperdicio es menos pérdida, pero no ganancia.
Cantidades de materia prima en empresas deben mantenerse en buenas condiciones, lo mismo productos incorporados, a su vez el mantenimiento preventivo y correctivo de maquinaria equipo son condición de su buen funcionamiento.
¿Cuáles son las mejores condiciones para aprovechar óptimamente la fuerza de trabajo?
Trabajadoras y trabajadores deben desarrollarse en un ámbito proclive para su propia productividad, es decir condiciones laborales, capacitación y especialización, ergonomía para interacción entre humanos y maquinaria, salud, rendimiento individual y colectivo, que también incluye aspectos físicos y psicológicos, para operar bien habilidades físicas e intelectuales para la productividad y acumulación de capital.
Adecuada alimentación y abasto, vivienda digna, vida saludable, inclusive sana recreación y descanso, aparte de capacitación y especialización, son condiciones para el desarrollo laboral y posibilitar la acumulación de capital, también en espacios de comercialización y de servicios, aunque en estos no se produzcan las mercancías.
Este breve análisis teórico-práctico puede observarse como sustento para cambios constitucionales y la aprobación de cuarenta horas laboradas el pasado 24 de febrero en la Cámara de Diputados, que se lograrán con reducción periódica de dos horas en cuatro años, del 2027 al 2030, al final serán ocho horas diarias en seis días, sin embargo, no se contemplaron cinco días laborados con dos de descanso.
Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, actualmente México es de los países con más desequilibrio entre vida laboral y personal -después de Brasil-, además reducido índice de productividad con salarios más bajos entre los 38 Estados miembros (BBC News Mundo, 26-02-2026).
Marath Bolaños, secretario del Trabajo, señaló: “habrá más descanso... más tiempo para la familia... más deporte, para la cultura, para el bienestar [...] mejores condiciones para elevar la productividad con bienestar, disminuir riesgos laborales, erradicar jornadas abusivas y fortalecer la calidad de vida” (La Jornada, 25-02-2026); derechos laborales y justicia social.
Ante este desafío, micro, pequeñas y medianas empresas (alrededor de 75% empleo formal), aplicarán estrategias para ajustar costos y mantener perspectivas de ganancia, con riesgo de provocar desempleo; se deberían analizar incentivos fiscales y apoyos para estas unidades económicas que, según INEGI, son más de 95% y aportan alrededor de 45% del valor agregado nacional.
Incrementar productividad debe empatar con mejores condiciones laborales y de vida para la base laboral. Acertada periodicidad en reducción de horas trabajadas, pero deberán atenderse pendientes y eventuales ajustes en la Ley Federal del Trabajo y su reglamentación. Veremos.