Región Sureste: Lluvias atípicas, una oportunidad para actuar
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Que llueva más de lo normal en una región semidesértica tiene que ser aprovechado para mejorar los mecanismos de administración del agua disponible en el subsuelo
La aridez es la característica fundamental de nuestra región, cuya categoría en la clasificación de ecosistemas es la de semidesierto. Esto quiere decir que el agua es un elemento escaso que debe administrarse con rigor y sabiduría, so pena de sufrir las consecuencias.
Entre mayor es la población y el número de actividades productivas que se desarrollan, mayor es la presión que se ejerce sobre el sistema hídrico. Esto quiere decir que cada vez se requieren mejores y más estrictos mecanismos de administración de las reservas de agua.
Tal realidad no se modifica por el hecho de que, en un año como el que corre, se registre un volumen atípico de lluvias y que esta circunstancia se combine con una precipitación de forma espaciada, lo cual ayuda a que un mayor volumen de líquido se infiltre en el suelo, alimentando con ello los mantos acuíferos.
Como se consigna en el reporte que publicamos en esta edición, el denominado “super niño”, fenómeno meteorológico caracterizado por un mayor calentamiento de la temperatura del mar, está provocando este año un creciente volumen de lluvias en nuestra región.
De acuerdo con el monitoreo de la lluvia que realiza la empresa Aguas de Saltillo, la región Sureste de Coahuila se encamina, de mantenerse la tendencia actual, al registro ideal de 600 litros de agua de lluvia por metro cuadrado. Dicha cantidad se considera la necesaria para alcanzar el equilibrio entre la extracción y la recarga de los acuíferos.
Resulta obligado, sin embargo, tener claro que estamos ante un año atípico y que lo normal es que, en el futuro inmediato, el volumen de lluvias regrese a los niveles que determinan un cierto nivel de sequía en la región. En otras palabras, lo que no debemos hacer es cantar victoria y considerar que la condición de aridez de nuestra zona ha quedado atrás.
Para decirlo más claro: las atípicas circunstancias del momento tendrían que ser aprovechadas para acelerar el paso en el proceso de mejorar el sistema de administración del agua; para proyectar y realizar inversiones tendientes a sacarle toda la ventaja posible al respiro que nos está regalando la naturaleza con las lluvias adicionales de este año.
Quienes tienen la responsabilidad de administrar las reservas hídricas de la región tendrían que asumir la realidad del momento, no como la oportunidad para echar las campanas al vuelo, sino como un respiro que permite no actuar de forma reactiva, sino preventiva.
Porque si de algo podemos estar seguros es de que las condiciones actuales no van a prolongarse de forma indefinida, sino que cambiarán para regresar a la normalidad de nuestra región.
Sacarle provecho a los regalos de la naturaleza constituiría una auténtica muestra de talento entre nuestra clase política y nuestros servidores públicos, tan poco dados a mostrarse proactivos y eficaces.