Taddei y las sirenas: ¿atarse o naufragar?

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Opinión
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Una sola persona, sin controles ni contrapesos, tiene la facilidad de tomar sus decisiones en forma unilateral

La historia del constitucionalismo demuestra que la idea de quitarle poder al rey (o reina), para evitar su concentración en una sola persona, es la garantía fundamental para prevenir y erradicar la arbitrariedad del poder.

Los límites que el ejercicio del poder necesita de manera racional y funcional para la salud republicana son parte de la ingeniería constitucional que se tiene que diseñar en un sistema legal para construir y mantener a las instituciones en términos óptimos para que resuelvan, con certeza y justicia, los problemas de una comunidad.

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Una sola persona, sin controles ni contrapesos, tiene la facilidad de tomar sus decisiones en forma unilateral. En el ejercicio del poder, la eficacia es fundamental para dar resultados.

Pero la tentación del canto de las sirenas en la Odisea es mala: siempre hay hermosas voces que atraen a los marineros hacia los acantilados, provocando que sus barcos naufraguen y ellos mueran.

En el poder también hay muchas sirenas: aconsejan al rey o a la reina que no escuchen ni acuerden con los demás; a ejercer el poder sin contrapesos ni límites. Luego naufragan. Al final, se hunden siempre los barcos que ejercen autoridad en forma unilateral, abusiva y arbitraria.

La idea de vivir en un estado de derecho, por tanto, nos recuerda la metáfora de Jon Elster sobre cómo funcionan las leyes constitucionales: son “el mástil” al que una sociedad se ata en momentos de lucidez democrática para no sucumbir a las pasiones.

En efecto, el que Ulises se ate al mástil de su barco para escuchar el canto de las sirenas sin caer en su hechizo mortal es un ejercicio de autocontrol que las instituciones deben tener mediante límites y controles racionales para evitar que el gobierno naufrague.

CLASES AIDH

Durante la semana, en mi curso de Teoría del Derecho comenzamos a estudiar la doctrina de la interpretación jurídica.

Para ejemplificar los métodos que se utilizan, analizamos el actual caso del INE, a partir de una pregunta: ¿qué significado deben tener las normas que permiten superpoderes a la presidencia por encima del Consejo General del INE?

La respuesta de los intérpretes del Derecho fue la siguiente:

La Sala Superior del TEPJF autorizó, en primer lugar, que la consejera presidenta del INE pudiera realizar designaciones provisionales y de manera indefinida de los titulares de las direcciones, sin necesidad de la ratificación del Consejo General.

⁠Después, el legislativo, en fast track, estableció en la ley la facultad de designar y remover libremente a los titulares, sin intervención del Consejo General.

⁠Finalmente, la SCJN desechó la controversia constitucional que pretendía anular estas facultades por tratarse de asuntos electorales que, según la Corte, no puede revisar por esa vía.

Ergo, todos los intérpretes de la Constitución, a partir de diferentes argumentos literales y funcionales, permitieron que una sola persona, la titular de la Presidencia del INE, pudiera concentrar las facultades de designación y remoción libre de la estructura ejecutiva de ese órgano, sin los controles y límites del Consejo General.

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Luego, el principio que prohíbe la concentración del poder para evitar su ejercicio arbitrario dentro de las instituciones fue desatendido en todas las resoluciones jurídicas. Por ende, no se cumplió la función del Derecho constitucional de regular límites y vínculos razonables a las facultades de las autoridades para evitar la arbitrariedad, por permitir la acumulación de poder en una sola persona (presidenta) o en una corporación (empresas).

Este caso, por tanto, nos vuelve a recordar una idea básica de la interpretación constitucional: con rigor e imparcialidad, los intérpretes de la ley deben significar el mejor sentido de las normas para que se cumplan los fines del Derecho: evitar que una sola persona pueda corromper toda una estructura institucional por falta de contrapesos.

Al final, este es un buen ejemplo para enseñar la prohibición de la concentración de poder.

Hay que saber atarse al mástil para no naufragar con el canto de las sirenas.

Nació en Saltillo, Coahuila (1971). Es Doctor en Estudios Avanzados en Derechos Humanos por la Universidad Carlos III de Madrid. Es autor, editor y coordinador de diferentes libros, monografías y artículos de derechos humanos. Fundador de la Academia Interamericana de Derechos Humanos de la Universidad Autónoma de Coahuila. Fue Presidente-Fundador de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas de Coahuila. Fue Director de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila.

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