Relaciones tóxicas, personas tóxicas... ¿a qué le llamamos tóxico? ¿Es asunto de conveniencia?
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“Eso es, compadre, así solitos, sin ninguna tóxica para molestar.” Me vienen a la mente tantas reacciones cuando leo esto. Antes que nada me pregunto a qué le llamamos tóxica o tóxico, ya que es evidente que no es una característica solamente de mujeres, no, simplemente no lo es. Tengo experiencia personal en lo tóxico manifestado en forma masculina. El asunto es que me estoy dando cuenta de que a veces llamamos tóxico a alguien que está solicitando solamente lo que es adecuado comportamiento dentro de una relación. Si hemos entrado en una relación exclusiva, pedir exclusividad no es tóxico. Reaccionar ante la pareja coqueta cuando hemos establecido que seremos dos y nada más no es tóxico. Esperar el cumplimiento de promesas u ofertas hechas no es tóxico. No aceptar ofensas ni exigencias unilaterales no es tóxico. Esperar respeto, tanto a la otra persona como a la relación, no es tóxico.
Dicho eso puedo decir con toda honestidad que conozco a muchos hombres y a muchas mujeres que se entregan a un comportamiento en exceso inmaduro, hombres y mujeres que tal vez no deberían estar en una relación. Claramente debo agregar que la confianza es un factor y un valor de suma importancia en las relaciones también. Pero la confianza es producto del cumplimiento de la palabra y de un comportamiento digno de dicha confianza. ¿O no?
Ahora bien, los hombres necesitan libertad para pasar tiempo con sus amigos, con compañeros de trabajo, con compañeros de equipos deportivos, con sus hermanos y familias y con sus hijos (a veces de una relación previa). Ah, y las mujeres necesitan la misma libertad. Claramente la relación más importante que tenemos es con nuestra pareja, eso después de la relación que tenemos con nosotros mismos, sin que eso signifique que la pareja sea nuestra única relación.
Si no podemos vivir nuestras relaciones de esa manera, tal vez requerimos mucha más terapia para trabajar temas como la confianza y para ser mejores parejas y aprender a escoger de manera más sana con quien nos relacionamos.