T-MEC entra en revisión: especialistas piden poner los derechos laborales en el centro del acuerdo
COMPARTIR
Especialistas de la UNAM plantean fortalecer la protección laboral, la libertad sindical y los derechos humanos durante la revisión del T-MEC.
La próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) podría abrir la puerta a una discusión que vaya más allá del comercio. Especialistas reunidos en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señalaron que los derechos laborales, la libertad sindical y la protección de los trabajadores deben ocupar un lugar central en el análisis del acuerdo.
Durante la mesa de diálogo “Una agenda social del T-MEC”, organizada por el Programa Universitario de Derechos Humanos (PUDH), académicos y especialistas analizaron los retos que enfrenta América del Norte ante la revisión del tratado y plantearon la necesidad de reforzar su dimensión social.
LOS DERECHOS LABORALES, EN EL CENTRO DE LA REVISIÓN
Alfredo Sánchez Castañeda, coordinador del PUDH, explicó que el carácter periódico de la revisión acordada por los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá hace necesario discutir también los alcances sociales del tratado.
El académico recordó que el antecedente del T-MEC, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), ya contemplaba acuerdos paralelos relacionados con asuntos laborales y ambientales. Con el actual tratado, varias de estas disposiciones quedaron incorporadas directamente al acuerdo comercial.
Sin embargo, las prioridades del debate no son iguales en los tres países. Mientras en México existe mayor énfasis en los derechos laborales y la seguridad social, en Estados Unidos también se analiza la relación entre estas garantías y las posibles repercusiones sobre el comercio.
TRABAJO FORZOSO Y RESPONSABILIDAD DE LAS EMPRESAS
Uno de los temas señalados durante el encuentro fue la necesidad de incluir con mayor fuerza asuntos como el trabajo forzoso y la debida diligencia empresarial.
José Pablo Hernández Ramírez, profesor de la Facultad de Derecho de la UNAM, explicó que la debida diligencia implica que las empresas identifiquen, prevengan y reduzcan riesgos relacionados con los derechos humanos y laborales, tanto dentro de sus propias operaciones como a lo largo de sus cadenas de suministro.
La discusión adquiere relevancia ante cadenas de producción cada vez más integradas entre los tres países de América del Norte.
LIBERTAD SINDICAL, OTRO DE LOS RETOS
Juan José Díaz Mirón, profesor de Derecho del Trabajo de la UNAM, consideró que el T-MEC contiene algunas de las disposiciones laborales más relevantes incorporadas hasta ahora en un tratado comercial internacional.
Desde su perspectiva, estas normas representan un piso mínimo de protección para los trabajadores de México, Estados Unidos y Canadá.
En tanto, Manuel Fuentes Muñiz, académico de la Universidad Autónoma Metropolitana, señaló que cualquier discusión sobre el futuro del acuerdo debe considerar los efectos que el comercio internacional tiene sobre los salarios, las condiciones laborales y la calidad de vida.
También cuestionó el manejo del Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida, herramienta que permite atender posibles vulneraciones a los derechos de libertad sindical y negociación colectiva en determinadas empresas.
T-MEC: UNA REVISIÓN QUE TAMBIÉN ABRE EL DEBATE SOCIAL
Mauricio Cortés, agregado laboral de la Embajada de Estados Unidos en México, aclaró que los capítulos laboral y ambiental se encuentran actualmente en un proceso de revisión y no de renegociación.
Por su parte, Claudia Patricia Juan Pineda, consultora legal de organizaciones sindicales, planteó la importancia de que los países respeten los compromisos internacionales que han asumido y actúen de buena fe.
La especialista también destacó que otros acuerdos internacionales suscritos por México han incorporado mayores exigencias para que las empresas respeten los derechos humanos y laborales a lo largo de sus cadenas de suministro.
Los participantes coincidieron en que la revisión del T-MEC representa una oportunidad para analizar y fortalecer los mecanismos de protección laboral en América del Norte. El debate no solo estará relacionado con las reglas comerciales, sino también con la forma en que el tratado puede responder a las nuevas exigencias en materia de derechos laborales, libertad sindical y responsabilidad empresarial.