Rocky: 50 años
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Aunque algunos la describen como una película de boxeo, ‘Rocky’ fue más allá y por eso perdura: un personaje apolítico y humanizador, con un broche de oro emocionalmente gratificante
Hace 50 años, Sylvester Stallone se catapultó a la fama como la nueva estrella del año con el estreno de Rocky, ganadora del Oscar a la mejor película, que se convirtió muy pronto en un hito de la cultura pop y en una franquicia que aún perdura. Antes de ese gran “hitazo”, las cosas habían sido muy diferentes para Stallone, quien, hasta antes de su salto a la fama en 1976, era sólo un actor de reparto con siete años de papeles menores.
Aunque más tarde se reestrenaría como “El Semental Italiano” para aprovechar su posterior estrellato, el primer papel importante de Stallone fue en una película erótica llamada “La Fiesta en Casa de Kitty y Stud” (en la que interpretó a Stud). No lo convirtió en una estrella de la noche a la mañana, y su exagerada interpretación del villano Joe “Machine Gun” Viterbo, armado con una metralleta Thompson, en el ultraviolento clásico de culto de Roger Corman, “Death Race 2000” (1975), podría haberlo encasillado de por vida.
Las buenas críticas que recibió por su papel en la película de iniciación al rock and roll, “The Lords of Flatbush” (1974), para la que escribió algunos diálogos adicionales, animaron a Stallone a sentarse en marzo de 1975 a redactar una historia para protagonizarla él mismo. Tres días después, tenía un guion titulado “Rocky”, inspirado en la historia del boxeador Chuck Wepner, quien aguantó casi 15 asaltos en una pelea contra Muhammad Ali, llegando incluso a derribarlo. Se trata de una historia de superación sobre un desconocido zurdo de Filadelfia, Rocky Balboa, elegido para enfrentarse al campeón mundial de peso pesado, Apollo Creed, en un combate de Año Nuevo que ningún retador de renombre quería aceptar. El enfrentamiento final terminó con la victoria de Creed por decisión.
A United Artists le encantó el guion, pero no les convenció la exigencia de Stallone de interpretar el papel principal, al grado de ofrecerle una gran suma de dinero para que desistiera. Con apenas 106 dólares en el banco, Stallone se negó. Después de que el estudio cedió, su determinación se vio recompensada con creces.
Por ello, Stallone rememora la gala de los premios de la Academia de 1977 como la que cambió su vida hace 50 años, un hito en su carrera. Para el guionista y protagonista de “Rocky”, ganadora del Oscar a la Mejor Película, aquella noche fue surrealista e improbable como su meteórica trayectoria.
“Siendo yo como soy, todo fue bastante profundo, y después de ganar, pensé: ‘Lo bueno es que he llegado a la cima, y lo malo es que he llegado a la cima’. Acababa de cumplir 30 años y pensé: ‘¿Cómo voy a superar esto?’. Y aquí estamos, 50 años después, y seguimos hablando de ello”.
Así como era improbable y casi imposible el triunfo de Rocky sobre Apollo Creed, así también fue ganar la noche de los Oscar a filmes épicos como “Todos los Hombres del Presidente” (All the President’s Men) y “Taxi Driver”. Y aunque algunos la describen como una película de boxeo, “Rocky” fue más allá y por eso perdura: un personaje apolítico y humanizador, con un broche de oro emocionalmente gratificante en una película que es una verdadera oda al espíritu humano.
Un don nadie que fue un digno contendiente o, quizás más importante aún, la prueba de que cualquier persona puede salir adelante por sus propios medios si cree en sí misma y tiene la voluntad para hacerlo. Es cierto que la película le presenta a Rocky una oportunidad particularmente fortuita: disputar el campeonato después de la retirada del retador original. Creed incluso considera ridículo enfrentarse a alguien apodado “El Semental Italiano”, pero da igual.
A la par de un riguroso entrenamiento, Rocky experimenta un crecimiento en su orgullo por sí mismo –al igual que las dudas–, algo profundamente humano. En ese tiempo, el boxeador se ganó el corazón de todos al adentrarse en la miseria de los barrios marginales del sur de Filadelfia, subir las escaleras del Museo de Arte, correr junto a su pueblo y golpear carne colgada en una planta empacadora. Ahhh, y por supuesto, su banda sonora.
“Rocky” se trata sobre personas como usted y como yo: perdedores anónimos de la vida, aquellos destinados al fracaso; individuos solitarios y marginados que encuentran dignidad y valor en el trabajo y que sacan el máximo provecho del mundo duro e implacable en el que nacieron.