¿Seremos capaces de responsabilizarnos por lo que decimos o compartimos en redes, o seguiremos insistiendo que la reacción de los demás no es algo que hemos intentado provocar?

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Opinión
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Una persona compartió este post: “El falso empoderamiento le vendió a la mujer una mentira. Que sus hijos son una carga, su esposo un enemigo, su familia una prisión, y el libertinaje una conquista. Y todavía le llamaron libertad.” Puedo declarar que en algunos casos efectivamente la vida de una madre de familia puede ser una gran carga, la relación de pareja puede ser una versión de “durmiendo con el enemigo” y la vida limitada puede llegar a ser muy indeseable. No para todas, no en todos los casos. También para algunos hombres la vida familiar puede llegar a ser una especie de tortura. Igualmente estoy de acuerdo con que la libertad y el libertinaje no son iguales y que habrá que hacer un estudio exhaustiva para entender la realidad de los dos conceptos. ¡Ah! Pero eso no es lo que quiero enfatizar.

Resulta que el post llevaba una especie de firma. Llevaba el nombre de la persona que publicó al calce. Una mujer reaccionó ante esta publicación y habló un poco, desde su óptica, sobre lo que algunas mujeres buscan: el poder de elección, el no permitir abusos, la expresión individual. El hombre respondió, “Si eso te hace ruido, hay oportunidad de trabajo personal. No te molestes con el mensajero que el mensaje de allí no es mío.” O sea que si no estoy de acuerdo con lo que él publicó, necesito terapia, pero él no acepta hacerse responsable de lo que compartió. Así hablamos muchos, no solo hombres, sino todos los que nos pensamos dueños de la verdad. Ya dije lo que es y si no estás de acuerdo necesitas ayuda.

Me recuerda a la Santa Inquisición, tiempo oscuro en que el no pensar igual que las autoridades daba derecho a esas autoridades a ejecutar a los ofensores. Hoy, en vez de ejecutar, los mandamos a terapia. Me he topado con un sinfín de participantes en las redes sociales que comparten información a diestra y siniestra y se defienden contra tener que responsabilizarse por su contenido diciendo, a veces por anticipado, que lo que comparten no tiene nada que ver con ellos. ¿Entonces? Parece ser que necesito muchísima terapia.

Nacida en Detroit, MI el 25 de mayo de 1956. Residente de Saltillo desde 1974. Maestra y traductora por necesidad. Psicoterapeuta, empresaria, poeta, actriz y administradora de Foro Amapola porque la vida es dinámica. Madre de 4, abuela de 5. En 18 años de formación como psicoterapeuta ha hecho especialidades que incluyen terapia psico-corporal y Gestalt. Idealista insistente y ser humano en constante movimiento.

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