Sheinbaum niega rompimiento, pero ya no habla de Obrador

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Opinión
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Negó la Presidenta que vaya a haber división dentro de la 4T, pero omitió mencionar en su discurso el nombre de su antecesor, lo cual ha dado origen a especulaciones, a inquietudes y esperanzas

“Acúsome, padre, de que me dejé acariciar lascivamente por mi novio, y yo misma le acaricié con lujuria la entrepierna”. Don Arsilio estaba acostumbrado a oír esa clase de confesiones, pero en este caso su confusión fue mayúscula, pues quien le dijo tal cosa fue doña Pasita, mujer octogenaria. Le preguntó, azarado: “¿Cuándo sucedió eso?”. Respondió la penitente: “Hace 60 años”. “¿60 años? –se sorprendió el sacerdote–. ¿Y hasta ahora vienes a confesarlo?”. “En su tiempo lo confesé, padre –replicó doña Pasita–. Pero recordar es vivir”... La señora vio a su maduro esposo en el momento en que se untaba algo en la cara. “¿Qué haces?”. Contestó el señor: “Me estoy aplicando una crema rejuvenecedora”. Acotó en tono desabrido la mujer: “No te la estás poniendo donde deberías”... En el Palacio de Gobierno de Saltillo se han congregado los notables de la ciudad a fin de escuchar el Informe del Señor Presidente de la República. Al frente del salón está el presídium. Lo preside el secretario general de Gobierno en representación del Ejecutivo del Estado, quien ha viajado en tren a la capital de la República a fin de estar en el acto presidencial y en el besamanos que le sigue. A la derecha del secretario está el presidente del Congreso local, y a la izquierda el del Tribunal Superior de Justicia. Sobre la mesa hay un radio de bulbos. En él escuchan los presentes el Informe del Primer Magistrado. Cuando un aplauso se escucha en el radio ellos aplauden también. Al final, como hace el público de la Capital, se ponen en pie para aplaudir. Aplauden al aparato de radio. Yo soy reporterito joven, y por mi juventud no estoy hecho a solemnidades, ni religiosas ni civiles. Entonces todo eso me ha parecido algo ridículo, pero me lo callo. En mi nota hablaré de las fuerzas vivas que se congregaron para escuchar con respetuosa atención el Informe del Señor Presidente. Eran otros tiempos. ¡Qué tiempos tan otros! Todo cambia, nos enseñaron Heráclito y Hawking. En nuestros días, el Informe presidencial ya no es un rito, y ni siquiera un mito, como antes, sino una ocasión que pasa casi inadvertida y a la cual quitan sentido las cotidianas comparecencias de los últimos dos mandatarios. En relación con el mensaje de la Presidenta, hago mías las palabras del bardo de Jerez: “A medida que vivo ignoro más las cosas”. No sé si la señora dijo “Sí, pero no” o dijo “No, pero sí”. Negó que vaya a haber rompimiento o división dentro de la 4T, pero omitió mencionar en su discurso el nombre de su antecesor, lo cual ha dado origen a especulaciones, a inquietudes y esperanzas. Hay ocasiones en que no decir nada equivale a decir mucho. Algunos hacen ya supositorios, como dijo uno por decir suposiciones, y piensan que finalmente la Presidenta se ha decidido a serlo y empieza a liberarse del yugo de su antecesor. Otros, en cambio, dan más valor a la declaración presidencial en el sentido de que no hay ni habrá rupturas o quebrantos dentro del sistema. Desde mi punto de vista, que casi siempre es punto y seguido, y rara vez punto final, evoco aquello de que en política la forma es fondo, y creo que deberemos estar atentos a las actuaciones de la Presidenta. A lo mejor este segundo informe significa que no habrá ya segundo piso. Quizá representa, como se dice ahora, un punto de inflexión. Veremos... Era domingo por la tarde, y el viajero se aburría en su cuarto de hotel. Dentro del cajón del buró halló una Biblia. La abrió, y vio en la primera página la siguiente frase: “Si estás cansado de pecar lee este libro”. Al pie había una inscripción manuscrita: “Si no, llama a Clorimela en el teléfono 09000-5888-36-63”... FIN.

https://vanguardia.com.mx/opinion/sheinbaum-mananeras-con-verdad-y-sin-ocultamientos-EG23161041

Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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