Sin ‘El Mencho’, nuevo frente de guerra
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La gran falla de la estrategia del expresidente Calderón fue que el éxito en el descabezamiento de los cárteles no fue acompañado por un trabajo en los siguientes pisos, estatal y nacional, que provocó la atomización de la delincuencia organizada y la espiral de violencia
La noticia, en su primera dimensión, es enorme: fuerzas federales abatieron a Nemesio Oseguera, “El Mencho”, jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el más poderoso líder de una organización criminal trasnacional. Gran golpe para el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, al haber descabezado a una despiadada organización altamente sofisticada, con gran penetración territorial y control de mercados legales e ilegales. Pero por las mismas razones, es vital ver la segunda dimensión: la planeación para enfrentar la reacción violenta de las milicias del cártel. Hasta entonces se calibrará en toda su magnitud el éxito de la operación.
La operación tuvo apoyo de Estados Unidos con información de inteligencia y fue ejecutada por el Ejército y la Fuerza Aérea. Según lo que ha trascendido, ubicaron a “El Mencho” la semana pasada y, en preparación para el ataque, sobrevolaron dos días antes la zona de Tapalpa, al suroeste de Jalisco, que está a más de dos mil metros sobre el nivel del mar. El operativo comenzó alrededor de las 7:00 de la mañana, con un bombardeo desde Black Hawks y Pilatus, para allanar el camino a fin de que las fuerzas especiales subieran por la sierra para el enfrentamiento cuerpo a cuerpo.
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Por lo que se ha podido saber, se barrieron con fuego varios sectores de la sierra. La explicación de esto, que parecería un cambio de estrategia, es que la guerra contra los cárteles es muy diferente en las ciudades y la sierra. “La verdadera guerra se está llevando a cabo en la sierra”, dijo una fuente que conoce de los operativos. “El crimen organizado ha estado haciendo leva en las comunidades indígenas serranas para que combatan en su hábitat”. El CJNG ha estado reclutando combatientes principalmente en las comunidades tepehuanas de Durango y Chihuahua, y coras nayaritas, para enviarlos de refuerzo a los chapitos.
La seguridad perimetral de los militares pudo neutralizar resguardos que llegaron rápidamente en apoyo a “El Mencho”, a cuyo escondite llegaron las fuerzas especiales terrestres, que también abatieron a su brazo derecho, Gonzalo Mendoza Gaytán, “El Sapo”, responsable del campo en el Rancho Teuchitlán y del asesinato del exgobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval.
La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) informó que Oseguera fue herido y murió cuando lo trasladaban a un hospital en la Ciudad de México, sin revelar los nombres de las otras tres personas que murieron en el lugar. Desde hace tiempo, sin embargo, fuentes estadounidenses que operan con los mexicanos dijeron que “El Mencho” iba a terminar negociando con ellos o con los pies por delante.
La operación se determinó desde principios de este año. En este espacio se reveló a finales de enero que habría tres golpes contra los cárteles, dos contra los nodos de cibermonedas, por donde realizan sus operaciones financieras, y uno más contra “El Mencho”. El interés por actuar de manera rápida estaba relacionado con el Mundial de Futbol y la información estadounidense de que el CJNG estaba planeando acciones en Guadalajara, una de las tres sedes mundialistas. Eso detonó la urgencia y la decisión política de realizar la operación, cuyo golpe es el más importante en 11 años, cuando se recapturó a Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Pero “El Chapo” Guzmán no estaba en la misma situación y condición que “El Mencho”. “El Chapo” estaba en fuga, viviendo a salto de mata, escondido en la sierra y moviéndose en el sur de Sinaloa en forma clandestina. Desde que lo detuvieron, en 2001, dejó de ser uno de los tres líderes del Cártel de Sinaloa, que comenzó a ser manejado únicamente por Ismael “El Mayo” Zambada. “El Mencho”, pese a estar enfermo desde hace tiempo, era el líder absoluto del CJNG y había supervisado la sofisticación de la organización y su despliegue empresarial.
El CJNG es la organización criminal con mayor presencia territorial en el país, con operaciones en 23 estados. De ahí la importancia de ver, con el paso de los días, si existió una buena planeación para enfrentar la respuesta de la organización criminal en el país, porque la muerte del número uno fortalecerá al número dos, Audias Flores Silva, “El Jardinero”, cuyo nombre surgió de manera masiva apenas esta semana al ser vinculado con el fraude de tiempos compartidos en Puerto Vallarta, que motivó sanciones a empresas e individuos mexicanos por parte del Departamento del Tesoro.
Ayer, de las situaciones que se tendrán que enfrentar, se dio la primera reacción de los criminales. Fue estruendosa y expansiva: 17 bloqueos carreteros en Jalisco, con ataques a instalaciones oficiales y vehículos quemados; 18 ataques en León, la mayoría incendios en comercios; bloqueos e incidentes en Colima, Guanajuato y Nayarit. La vida cotidiana se alteró radicalmente en varios estados del Pacífico.
Las corridas de la terminal de Morelia para Tierra Caliente, Zinapécuaro y Zamora se suspendieron. La central del norte en la Ciudad de México también canceló las corridas a esas regiones. Las escuelas anunciaron cierres en Jalisco y Michoacán. En la capital michoacana bajaron sus cortinas los supermercados y en Querétaro cerraron las tiendas. El Departamento de Estado emitió una recomendación para que sus ciudadanos en Jalisco, Michoacán, Guerrero, Tamaulipas y Nuevo León no salieran a las calles y buscaran refugio.
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Fuentes castrenses señalaron que en Jalisco los sicarios del CJNG dispararon contra civiles de manera aleatoria, incorporando a población inocente a la guerra que le declararon al Estado mexicano. Hay reportes también de que en ese estado los paramilitares del crimen organizado se preparaban para atacar a las familias de los militares, sin importar que ninguno de ellos hubiera participado en el operativo. La presidenta Sheinbaum tuvo que salir ayer por la tarde para hacer un llamado a la calma, subrayando que había coordinación con todos los estados tras los operativos.
Este es el segundo nivel de la operación, que habrá que ver cómo resulta. La gran falla de la estrategia del expresidente Felipe Calderón fue que el éxito en el descabezamiento de los cárteles no fue acompañado por un trabajo en los siguientes pisos, estatal y nacional, que provocó la atomización de la delincuencia organizada y la espiral de violencia. Hay veteranos de esa experiencia en su gabinete. Saben qué no deben hacer, porque lo de ayer es un punto sin retorno.