Su única motivación: el celular
COMPARTIR
Las adicciones han aumentado especialmente durante la pandemia. El estrés, la ansiedad y la depresión se han convertido los trastornos mentales más comunes entre nuestros hijos adolescentes. El alcohol, la marihuana, la nicotina, los videojuegos y la pornografía son algunos escapes que han buscado para prevenir o regular estados emocionales negativos.
La adicción es la pérdida de control cuando ante el impulso obsesivo de obtener un mayor placer sin importar las consecuencias negativas para la salud física o psicológica. Gracias a los avances digitales y la tecnología, nuestros adolescentes poseen celulares desde edades muy tempranas y tienen la posibilidad de usarlo en cualquier instante de su vida: escuela, recámara, tareas, cine y restaurantes. Este es el porqué esta generación nunca vivirá una vida sin celulares y, además, no conocerá una vida sin adicciones.
Desafortunadamente, todo estrés incrementa el riesgo de adicción y toda adicción aumenta el estrés, la ansiedad y la depresión. La adicción hace imposible decir “no” cuando hay la oportunidad de consumirla. Cuando no tienen la oportunidad de usarla se convierten en personas irritables, con poco control de impulsos, crece el riesgo de autolesiones, memoria pobre, mala toma de decisiones y suicidio.
Una de las funciones más importantes de los padres es eliminar toda conducta y sustancias adictivas y sustituirlas con actividades de la vida real, saludables y gratificantes que no sean adicciones destructivas. Toda adicción se origina por una gran motivación producida por la dopamina. La dopamina, neurotransmisor cerebral, es esencial para nuestra sobrevivencia. Nos impulsa emocionalmente para salir con los amigos, leer un capítulo de un libro, subir una imagen a Instagram, jugar un videojuego o hacer ejercicio físico. Sin dopamina no iríamos a dormir, ni comer, evitaríamos aprender algo o permaneceríamos en cama sin ir a la escuela. La dopamina es nuestro acelerador para hacer ciertas cosas. Cuando hay poca liberación de dopamina experimentamos falta de motivación y apatía.
La dopamina nos mantiene vivos ya que nos motiva para levantarnos y mantener nuestro esfuerzo en cosas que son buenas para nosotros y alcanzar nuestros objetivos cada día. Sin embargo, no todas las cosas son atractivas con la misma intensidad y la dopamina se libera proporcionalmente según el nivel de satisfacción y recompensa que se obtiene.
Entonces aquí está la pregunta: ¿cómo los celulares provocan una gran pereza en nuestros hijos para la vida? Cuando nuestros hijos están viendo TikTok, cuyos videos tienen una duración promedio de 15 segundos, el cerebro explota en dopamina por la exposición interminable a constante novedad, y libera serotonina, neurotransmisor que produce placer. En otras palabras, la dopamina nos empuja a hacer algunas cosas ya que nos producen placer por la liberación de serotonina.
El uso del celular produce una tal grado de sobreestimulación que el cerebro se acostumbra a recibir una gran cantidad de placer, y esto no favorece la producción de dopamina en las actividades reales y naturales de la vida como dormir, comer, convivir con la familia, leer un buen libro o hacer ejercicio físico. Este es uno de los motivos más importantes para el origen de una adicción. Entonces, observamos reacciones desafiantes, impulsivas y hasta agresivas al privarse de su uso. Sin embargo, con su abstinencia por dos meses se puede desintoxicar y regular nuevamente la liberación de dopamina para producir nuevamente motivación en actividades diarias como ir a la escuela o hacer sus tareas. Es fundamental que no expongamos a nuestros hijos a sobreestimulación, como redes sociales o videojuegos, ya que nuestro cerebro requerirá mayor consumo de la adicción para que logre cierto nivel de satisfacción y placer.