¡Tantita madre, por favor! No a fotos de recipientes de caridad, personas hospitalizadas, víctimas de accidentes, etc., etc., etc.

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Opinión
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Un amigo me acaba de enviar una foto de un amigo de él, que apenas conozco, en cama de hospital, viéndose muy enfermo. Hace días vi la publicación de una asociación que distribuyó despensas en la que compartieron fotos de las personas necesitadas con su bolsa. He visto tantas fotos de personas atropelladas, acuchilladas, balaceadas, y de otras maneras victimizadas. El respeto a la dignidad de estas personas tendría que ser de primera importancia, ¿o de plano me equivoco? Hoy en día, en vez de intervenir para ayudar, o no acercarnos por respeto, alguien saca el celular. Fotos y grabaciones de situaciones que a nadie nos incumbe. ¿Para qué tendría yo que ver las caras de las personas necesitadas y vulnerables? ¿Resuelve algo la foto de una joven muerta atropellada en una avenida principal? Mandarle a una conocida una foto de un hombre hospitalizado, ¿qué propósito persigue? Me siento tan ofendida, y eso que la foto no es de mí.

Ya me pasó hace años cuando me chocó un tráiler en la carretera rumbo a Monterrey. Mi coche pérdida total, yo iba sola. Claro que salí retratada en el periódico. No me había dado cuenta hasta que un “amigo” me lo trajo, riéndose como si fuera lo más divertido que había visto en años. Los amigos no se burlan de uno de esa manera. Simplemente no se hace. Y si me hubiera percatado de la presencia de la prensa a tiempo, hubiera empujado al invasor por la caída que había quedado a escasos metros de la trompa de mi coche, y le hubiera sacado fotos. La venganza.

Un poco más en serio, ¿nos sentimos con plena libertad y derecho de sacar fotos de quien sea donde sea en las condiciones que sea sin contemplar el derecho de la otra persona? La libertad contempla la habilidad de tomar decisiones responsables. Sí soy responsable del resultado de mis acciones. Si ofendo a alguien es mi deber pedir una disculpa. Y no, no me importa la intención original, ni la ignorancia. Una vez que me haya dado cuenta de la ofensa...aplica reparar.

Nacida en Detroit, MI el 25 de mayo de 1956. Residente de Saltillo desde 1974. Maestra y traductora por necesidad. Psicoterapeuta, empresaria, poeta, actriz y administradora de Foro Amapola porque la vida es dinámica. Madre de 4, abuela de 5. En 18 años de formación como psicoterapeuta ha hecho especialidades que incluyen terapia psico-corporal y Gestalt. Idealista insistente y ser humano en constante movimiento.

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