¿Te gusta leer? Estos 4 libros atraparán tu atención

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Opinión
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Esta semana te recomendamos leer; “Acantos y jacintos. Sendas de la Hélade” de Gerardo Puertas Gómez, “Prosa Ajena” de Miguel Covarruvias, “Tercera cuerda” de Eduardo Pérez Espinosa y “El último futbolista sin tatuajes” de Alfredo Leal

Acantos y jacintos. Sendas de la Hélade de Gerardo Puertas Gómez

Este canto a la belleza y al amor es también una evocación de la cultura clásica, sus deidades, su pensamiento y su estética. Los poemas aquí reunidos forman parte de Atisbo y, en su oda a la belleza y el amor, congregan en un ágora a los dioses y los jacintos, los filósofos y los kouros, los artistas y los doríforos. Síntesis de lo que vemos y presagio de lo que veremos. Te invito a tomar este libro entre tus manos, a leerlo y disfrutarlo. Dame por un momento tu mirada, tu latido, tu reflexión y tu aliento para contemplar ese paisaje espléndido e inagotable que llamamos poesía, sublime y sagrada manifestación de la poiesis.

Prosa Ajena de Miguel Covarruvias

Este libro no es la clara suma de textos traducidos a lo largo de la última década. No, por supuesto que no. Esta vez no se impusieron las demandas editoriales de revistas o periódicos. O no totalmente. O no en la mayoría de los casos. Operó más bien, muy maleable, el afán de acomodar preocupaciones de carácter literario e intelectual impostergables para quien se responsabiliza de haber ideado esta Prosa ajena.

En Prosa ajena abundan las traducciones inéditas (tres cuartas partes). Las obras literarias verdaderamente artísticas –al decir de Borges– superan las malas traducciones. Sobreviven a pesar de los pesares. Ojalá los lectores de este libro no se vean en el penoso caso de tener que aceptar a regañadientes que lo que llegó a sus manos.

Tercera cuerda de Eduardo Pérez Espinosa

Esta obra reúne doce cuentos que giran en torno al deporte, ya sea la lucha libre, el béisbol o el box. Las historias de este libro transcurren en el México anterior a la década de los 90, una época que enmarca las anécdotas de hombres y mujeres dedicados al deporte, pero también de oficinistas y reporteros que, reunidos en bares o coliseos y entre el humo del cigarrillo o del café, se vinculan, entablan charlas, participan u observan contiendas deportivas.

El autor de este libro, Eduardo Pérez Espinosa, crea atmósferas no solo del mundo deportivo en México, sino de cómo se vive el deporte. Se trata de circunstancias siempre al límite donde, más que solo peleas o equipos rivales, existen luchas internas que viven los personajes: el miedo a perder, la falta de confianza, la edad, alguna discapacidad, el recuerdo de haber provocado la muerte de un contrincante. El autor lo narra creando giros inesperados y haciendo uso de un lenguaje ágil que recuerda al de un narrador del deporte.

El último futbolista sin tatuajes de Alfredo Leal

¿Qué tienen en común un grupo de migrantes centroamericanos que trabajan en un autolavado en Tulancingo, un lector obsesionado con el escritor argentino César Aira, una prostituta italiana varada en Michoacán, un jugador de futbol mexicano nieto de un fanático nazi, la mujer de Poncio Pilatos, un poeta puertorriqueño obsesionado con el pianista canadiense Oscar Peterson y un indigente que habita el centro de Tlalpan? En primera instancia, una historia que, hasta antes de contarse, no se distingue de aquellas de toda la gente. Sin embargo, a partir de esta variopinta colección de subjetividades los cuentos reunidos en el volumen El último futbolista sin tatuajes plantean a sus lectores algunas vías para pensar en la ambivalencia de lo verdadero. Si algo como la “verdad” existe, parecen querer decirnos estos textos, ello no puede ser personal –“tu verdad”, “mi verdad”– sino siempre el producto de un acuerdo entre, al menos, dos personas. En estos relatos, que no están exentos de un humor ácido, oscuro, presenciamos cómo se llega a ese acuerdo para, las más de las veces, simplemente abandonarlo. Tal como abandonamos muchas de las cosas más importantes de nuestras vidas, que, no obstante, no pueden serlo sino hasta que las hemos, definitivamente, perdido.

Morelense de cepa Regiomontana. LCC con especialidad periodismo (UANL). Doctor en Artes y Humanidades (I.C.A.H.M.). Tránsfuga de la mesa de redacción en diferentes periódicos como El Diario de Monterrey, Tribuna de Monterrey, y del grupo Reforma en el matutino Metro y vespertino El Sol. Escort de rockeros, cumbiamberos, vallenatos y aprendices al mundo de la farándula. Asiste o asistía regularmente a conciertos, salas de baile, lupanares, premieres, partidos de fútbol y hasta al culto dominical. Le teme al cosmos, al SAT, a la vejez y a la escasez de bebidas etílicas. Practica con regularidad el ghosting. Autor de varios libros de crónica como Hemisferio de las Estaciones, Crónicas Perdidas, Montehell, Turista del Apocalipsis, Monterrey Pop, Prêt-à-porter: crónicas a la medida y Perros ladrando a la luna en Monterrey

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