La OMS declara el brote de ébola como emergencia de salud internacional
La magnitud del brote podría ser mucho mayor de lo que se ha detectado y comunicado hasta ahora, dijo la OMS. No hay vacuna ni tratamientos aprobados para la cepa
Por: Yan Zhuang, Matthew Mpoke Bigg and Apoorva Mandavilli
La Organización Mundial de la Salud declaró el sábado por la noche que la propagación del virus del ébola en la República Democrática del Congo y Uganda constituía una emergencia de salud pública de alcance mundial.
El anuncio se hizo un día después de que la principal autoridad de salud pública de África informara que un brote en una provincia del noreste de República Democrática del Congo estaba relacionado con decenas de muertes sospechosas.
El sábado también se habían confirmado casos en Kinsasa, en la República Democrática del Congo, y Kampala, Uganda, las capitales de ambos países, dijo la OMS.
En la provincia congoleña de Ituri, donde se identificó por primera vez el brote, se habían notificado 246 casos sospechosos y 80 muertes atribuidas al virus, aunque solo ocho casos se habían relacionado definitivamente con el virus mediante pruebas de laboratorio. Según la OMS, no hay vacuna ni tratamiento aprobados para la cepa Bundibugyo del ébola causante del brote.
La magnitud del brote podría ser mucho mayor de lo que se ha detectado y comunicado hasta ahora, dijo la OMS cuando declaró una “emergencia de salud pública de importancia internacional”. Añadió que había “incertidumbres significativas” sobre el número exacto de personas infectadas y la “propagación geográfica”.
La declaración de la OMS señala un riesgo para la salud pública que requiere una respuesta internacional coordinada, y pretende incitar a los países miembros a prepararse para la propagación del virus y a compartir vacunas, tratamientos y otros recursos necesarios para contener el brote.
La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) ha desempeñado un papel importante en la contención de brotes anteriores, pero el año pasado fue cerrada por el gobierno de Donald Trump. No está claro cómo puede haber afectado esto a la respuesta a este brote. El gobierno estadounidense también recortó la financiación de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, la principal agencia de salud pública del país. También se retiró en enero de la OMS.
El brote no cumple los criterios de una emergencia pandémica, el nivel más alto de alerta, que se aplicó a la pandemia de COVID, dijo la OMS.
Algunos expertos en salud mundial se mostraron alarmados por el hecho de que los primeros informes sobre el brote surgieran tan tarde en su desarrollo. Normalmente, la OMS, otras organizaciones de salud o los medios de comunicación detectan mucho antes un aumento de casos, dijo Jennifer Nuzzo, directora del Centro de Pandemias de la Escuela de Salud Pública de la Universidad Brown.
Los dos casos confirmados en Kampala, incluida una muerte, no tenían relación aparente entre sí, pero se identificaron con 24 horas de diferencia en personas que habían viajado desde la República Democrática del Congo, dijo la agencia. Las autoridades ugandesas dijeron anteriormente que habían identificado un único caso de un hombre congoleño de 59 años que ingresó en un hospital de Kampala el 11 de mayo y murió tres días después. El caso confirmado en Kinsasa se refería a una persona que regresaba de la provincia de Ituri, dijo la agencia.
En la provincia de Ituri, los 246 casos sospechosos se han notificado en al menos tres zonas de salud, incluidas Rwampara, Mongbwalu y Bunia, la principal ciudad de la provincia, dijo la OMS. La agencia añadió que se habían notificado brotes inusuales de muertes en la comunidad en varias áreas de salud, y que también se habían notificado casos sospechosos en la vecina provincia de Kivu Norte.
El riesgo de propagación del brote se ha exacerbado por la crisis humanitaria, la gran movilidad de la población y una amplia red de centros de salud informales en la zona del brote, dijo la agencia.
La contención de un brote de ébola depende de la rapidez y la escala de la respuesta de salud pública. El virus se transmite por contacto directo con los fluidos corporales de una persona infectada, lo que supone un riesgo especial para los familiares y cuidadores. Rastrear a las personas que puedan haber estado en contacto con los enfermos, aislar y tratar a las víctimas con rapidez y seguridad, y enterrar adecuadamente a los muertos son medidas consideradas críticas.
El contexto político en Ituri dificulta todas estas medidas, según los expertos. El presidente de la República Democrática del Congo, Félix Tshisekedi, declaró el estado de sitio en la provincia en 2021 tras los ataques de grupos insurgentes, entre ellos las Fuerzas Democráticas Aliadas, organización que ha prometido lealtad al Estado Islámico, y la Cooperativa para el Desarrollo del Congo, un grupo de milicianos.
El estado de sitio equivale, en la práctica, a una ley marcial, que limita las libertades fundamentales. Además, los grupos armados han cometido masacres en los últimos meses que no han sido detenidas por el gobierno ni por las fuerzas de paz de la ONU, según Clémentine de Montjoye, investigadora principal de Human Rights Watch.
El efecto ha sido una menor confianza de la población en las autoridades en materia de salud y derechos básicos, dijo.
“Los civiles ya se han visto expuestos a una violencia extrema y a la incapacidad del Estado para protegerlos y proporcionarles acceso a los servicios básicos”, dijo. “Esto se ha visto agravado por los recortes de la USAID y la reducción de la ayuda internacional, que ha afectado a los proveedores de atención a la salud y ha obligado a cerrar algunas clínicas”. Ituri limita con Uganda y Sudán del Sur, por lo que los frecuentes desplazamientos transfronterizos constituyen otro problema. Por ejemplo, Uganda celebrará el 3 de junio un festival católico anual que suele atraer a fieles del otro lado de la frontera.
La ministra de Salud de Uganda, Jane Ocero, dijo el sábado en NTV Uganda, una emisora comercial, que el país contaba con un sistema bien desarrollado de trabajadores de salud comunitarios que van de puerta en puerta, y actúan como agentes de vigilancia que luego informan a través de un sistema de salud electrónico a los centros de operaciones de emergencia de cada región.
“Hemos creado un sistema muy sólido de identificación, detección y respuesta a estos brotes, y los sistemas empiezan desde la base”, dijo.
Guinea, Sierra Leona y Liberia sufrieron una epidemia de ébola en 2014 y 2015 que derivó en la muerte de más de 11.000 personas y más de 28.000 pacientes en 10 países se enfermaron, según estimaciones de la OMS. En un principio, los responsables de la respuesta no reconocieron la magnitud del brote y no tomaron medidas suficientes para impedir su propagación.
Desde entonces, ha habido una serie de brotes, principalmente en la República Democrática del Congo y Uganda. Pero se han contenido, en gran parte porque los funcionarios de salud pública han reaccionado con rapidez y han aprovechado los conocimientos y la experiencia adquiridos durante brotes anteriores.
Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, dijo en una reunión informativa del viernes que la organización había sido notificada de casos sospechosos de ébola el 5 de mayo y que había enviado un equipo a Ituri para investigar. Las primeras muestras dieron negativo porque el equipo de campo solo podía detectar la especie Zaire del ébola, la única cepa para la que existe una vacuna autorizada, dijo.
Las muestras se enviaron posteriormente al Instituto Nacional de Investigación Biomédica de Kinsasa, que confirmó el jueves que algunas habían dado positivo en las pruebas del ébola, dijo Tedros.
La organización benéfica Médicos Sin Fronteras dijo el domingo que se estaba preparando para ampliar rápidamente su respuesta médica en Ituri.
“El número de casos y muertes que estamos observando en tan poco tiempo, junto con la propagación por varias zonas de salud y ahora a través de la frontera, es extremadamente preocupante”, dijo Trish Newport, directora de programas de emergencia de la organización benéfica.
La propagación del brote a las capitales de República Democrática del Congo y Uganda podría suponer un reto más para los trabajadores de la salud pública, ya que las enfermedades infecciosas pueden propagarse más rápidamente en entornos urbanos densos.
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