Los comentarios de Trump sobre la economía revelan su desconexión de la realidad
El presidente nunca ha pretendido ser un estadounidense de a pie, pero una reciente “verdad incómoda” lo ha expuesto a críticas de que no comprende la tensión económica de su guerra en Irán
Por: Erica L. Green
Con su riqueza generacional, su finca de 8 hectáreas en Mar-a-Lago, en Palm Beach, Florida, y sus lucrativos negocios familiares en todo el mundo, el presidente Donald Trump nunca ha pretendido ser un estadounidense común y corriente.
Por el contrario, ha argumentado que podría utilizar sus conocimientos empresariales para ayudar a mejorar la situación de los hombres y mujeres olvidados del país.
Pero en las últimas semanas, los estadounidenses han sentido una profunda tensión económica a causa de la guerra que Trump lanzó en Irán, y las acciones y palabras del presidente lo han expuesto a acusaciones de que no está en contacto con la vida de los estadounidenses de a pie, o que le es indiferente.
Los costos de renovación, redecoración y construcción en Washington D. C. y en la Casa Blanca se están disparando. Se lanza a frenesís de publicaciones en redes sociales que a menudo están enfocadas en sus proyectos favoritos, sus quejas y sus triunfos personales, incluida una reseña periodística de hace 22 años sobre su programa de televisión The Apprentice. Pero quizá el ejemplo más llamativo se produjo el martes, cuando le preguntaron si las dificultades económicas que los estadounidenses están sintiendo le motivarían a llegar a un acuerdo para poner fin a la guerra.
“Ni siquiera un poco”, dijo.
“No pienso en la situación económica de los estadounidenses”, continuó Trump, una confesión asombrosamente franca que se produjo después de semanas dedicadas a restar importancia al costo económico del conflicto o, simplemente, a pedir a los estadounidenses que tuvieran paciencia. Su única consideración, dijo Trump, era impedir que Irán consiguiera un arma nuclear: “Eso es todo”.
Ese mismo día, el Departamento de Trabajo informó que el mes pasado la inflación en Estados Unidos se aceleró a su ritmo más alto en tres años, y el precio de la gasolina alcanzó más de 4,50 dólares el galón.
Los demócratas aprovecharon inmediatamente el comentario, que sin duda se utilizará en anuncios de ataque durante las campañas para las elecciones intermedias, y dijeron que era una señal de la desconexión entre las prioridades del presidente y las del electorado.
“Donald Trump acaba de decir en voz alta la parte que estaba en silencio: no le importan los estadounidenses que luchan por llegar a fin de mes en su economía”, dijo en un comunicado Rosemary Boeglin, directora de comunicaciones del Comité Nacional Demócrata.
Incluso los aliados de Trump tuvieron dificultades para defender la declaración. Cuando se le preguntó esta semana al vicepresidente JD Vance si estaba de acuerdo con el presidente, dijo: “Bueno, no creo que el presidente dijera eso, creo que es una tergiversación de lo que dijo el presidente”.
Pero en una entrevista con Bret Baier, de Fox News, Trump redobló la apuesta.
“Es una declaración perfecta”, dijo. “La volvería a hacer”.
Reconoció que hay “penurias a corto plazo” asociadas a la guerra, pero dijo: “las penurias son mucho menores de lo que la gente pensaba”.
La Casa Blanca dijo que Trump estaba enfocado en defender la seguridad histórica de Estados Unidos.
“La mayor responsabilidad del presidente es la seguridad de los estadounidenses”, dijo Steven Cheung, portavoz de la Casa Blanca. “Irán no puede tener un arma nuclear y, si no se toman medidas, la tendrá, lo que supone una amenaza para todos los estadounidenses”.
Barrett Marson, estratega republicano radicado en Arizona, dijo que el comentario era una “verdad incómoda” de Trump, similar a la conocida afirmación del presidente de que podría disparar a alguien en la Quinta Avenida sin perder apoyo político. Pero, señaló, las elecciones intermedias de este año están reñidas y los republicanos corren el riesgo de perder el control total del Congreso.
“Alardeaba de su riqueza y a la gente no le importaba”, dijo Marson. “Pero ahora es algo así como: ‘Vaya, realmente no sientes nuestro dolor, estás aumentando nuestro sufrimiento y, encima, no te importa’. Eso podría acarrearle problemas políticos. Él no está en la boleta, pero esta es una papeleta importante para él”.
Trump es orgullosamente multimillonario y construyó un mensaje populista en torno a la defensa de quienes se quedan atrás. Sus partidarios y aliados llevan mucho tiempo argumentando que, en virtud de su riqueza, nunca podría ser comprado por intereses especiales.
Aun así, en su segundo mandato, Trump se ha beneficiado de la presidencia como nunca antes. Recientemente, su tercer hijo, Eric, lo acompañó a China, lo que ha suscitado interrogantes sobre los límites entre los negocios gubernamentales y los de las empresas privadas. Eric Trump dirige los negocios de la familia Trump, que a lo largo de los años ha considerado negocios con empresas chinas.
Una nueva encuesta de la CNN reveló que el 77 por ciento de los estadounidenses, incluida la mayoría de los republicanos, pensaban que las políticas de Trump habían aumentado el costo de la vida en sus comunidades.
La inflación aumentó un sorprendente 3,8 por ciento en abril. El precio promedio de la gasolina ha subido más de un 40 por ciento desde que comenzó la guerra en Irán en febrero. Y los precios de los comestibles se dispararon en abril más rápido que en ningún otro mes en casi cuatro años, y aumentó el costo de todo, desde los tomates hasta los mariscos.
James Carville, estratega demócrata desde hace tiempo que trabajó en la campaña del expresidente Bill Clinton cuando este declaró célebremente “Siento tu dolor”, dijo que la declaración de Trump, al menos, no era “complaciente”.
Pero, añadió, rompió una regla política cardinal: no confirmar una sospecha existente.
“Es lo que los abogados llaman una confesión contra interés”, dijo. “Es la mayor confesión contra interés de la historia de la presidencia”.
Los gobiernos anteriores habían adoptado una estrategia diferente para hacer frente a los elevados costos que han soportado los estadounidenses en tiempos de guerra. Aunque el presidente George W. Bush solía señalar los beneficios económicos durante sus guerras en Irak y Afganistán, a menudo expresaba empatía por las familias y las empresas que tenían que soportar los precios de la gasolina, que aumentaron a más de 4 dólares durante su mandato.
“Las palabras sobre cómo definir la economía no reflejan la ansiedad que siente el pueblo estadounidense”, dijo durante una conferencia de prensa en la Rosaleda en 2008. “A la persona promedio no le importa realmente cómo lo llamemos”.
Douglas Holtz-Eakin, quien fue economista jefe del Consejo de Asesores Económicos de Bush cuando comenzó la guerra en Afganistán y ahora es presidente del American Action Forum, dijo que la diferencia clave entre los mensajes de los dos presidentes fue una estrategia de comunicación disciplinada tanto del presidente como de su gabinete.
“La mecánica estaba dispuesta para que el presidente pensara en qué estaba metiendo a la gente”, dijo Holtz-Eakin. “Trump lo hace todo él mismo; es el principal vocero. Y no hubo un proceso de planificación de lo que podría ocurrir”.
Los miembros del gabinete de Trump también han emitido notas discordantes en ocasiones.
Este mes, Sean Duffy, secretario de Transporte, llamó la atención al protagonizar una serie en YouTube en la que promocionaba “el gran viaje estadounidense por carretera”, en un momento en que el precio promedio de la gasolina se ha disparado. Kash Patel, el asediado director del FBI, hizo una excursión VIP de snorkel en Pearl Harbor. Vance anunció, como parte de su nueva misión de supervisar un grupo de trabajo antifraude, que el gobierno examinaría y detendría algunas prestaciones públicas en un momento en que muchos estadounidenses están preocupados por su futuro financiero.
Mientras los expertos pasaban gran parte de la semana rumiando el comentario de Trump, el presidente se encontraba en China en un viaje diplomático. Durante el viaje, Trump y la Casa Blanca compartieron en las redes sociales relucientes videos de su gran bienvenida y de su aparición en un banquete en el que el menú incluyó langosta en sopa de tomate y pato asado.
Y mientras regresaba a la Casa Blanca el viernes, indicó una lección que extrajo de su viaje.
“¡China tiene un salón de baile, y Estados Unidos también debería tenerlo!”, escribió en Truth Social. “Está en construcción, antes de lo previsto, y será la mejor instalación de su clase en cualquier lugar de Estados Unidos”.
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