Torreón: La violencia está ahí. No, no es un caso aislado

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Opinión
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No se puede volver a enterrar lo ocurrido en la secundaria General número 13 de Torreón... Hacer como que no pasó nada y manejarlo como un caso aislado sería otra vez meterse el pie

Hace menos de un mes lo dije en este mismo espacio: una cosa es que no haya balazos ni secuestros en las calles, y otra que no exista violencia. Las microviolencias.

Este tipo de violencia existe en las calles, las familias, las escuelas y los trabajos.

La narrativa oficial se ha cansado de decir que Coahuila es el estado más seguro o uno de los más seguros del país. Y mientras nos bombardean con la misma frase, la violencia se gesta en esos rincones donde no han querido atender o donde simplemente no les interesa.

https://vanguardia.com.mx/opinion/coahuila-anunciar-no-es-invertir-AC23747520

Porque mientras insisten en la propaganda, las familias continúan desintegrándose, al grado de que Coahuila se ubica entre los primeros lugares en violencia familiar; los feminicidios no cesan, las calles y ejidos siguen llenos de cristal, las infancias y adolescencias siguen al cuidado de los abuelos o de las redes sociales, las riñas –cada vez más feroces– se reportan cada semana.

Y mientras continúan con la propaganda oficial, dos jóvenes de 18 años ingresaron a una secundaria con artefactos caseros –petardos o cohetones los quiso llamar la Fiscalía–, cuchillos y hachas, y atacaron a la población del plantel. Una maestra, subdirectora de la institución, fue asesinada con una barbarie medieval.

Y no. No es un hecho aislado. Sí, es el caso más violento registrado, pero no por eso aislado.

Porque la ferocidad de las riñas en las que adolescentes usan machetes para matar ya no es un hecho aislado, sino de cada fin de semana. Los casos de hijos que matan a sus padres tampoco lo son. Ni las amenazas de tiroteos o explosivos que se han reportado desde 2020 en planteles de Coahuila. Tampoco resulta fortuito el alto consumo de cristal o las peleas a golpes o con cuchillos en las escuelas de la entidad.

Otra vez, no es un asunto de balazos.

El 10 de enero de 2020, un niño de 11 años entró con dos armas al Colegio Cervantes de Torreón, se cambió en un baño y salió a matar: una maestra murió, hirió a seis más y se quitó la vida.

Seis años y medio después, vuelve a suceder un caso de ese nivel en una escuela. Ahora en una secundaria de un ejido de Torreón. ¿Qué no se hizo?, es la pregunta. ¿Por qué otra vez? Cierto que se trata de dos exalumnos que no tenían ya nada que ver con la escuela, pero no deja de ser otra vez un ataque al interior de un plantel.

Hace 10-11 años, cuando la violencia de alto impacto comenzó a disminuir, la narrativa oficial fue enterrar el pasado, darle vuelta a la página y seguir adelante sin voltear atrás; grave error. Hace seis años, tras el tiroteo en el colegio Cervantes, la reacción fue implementar el operativo mochila y después, otra vez, sepultar lo sucedido en el olvido; otro grave error.

Atender la gestación de la violencia requiere un compromiso diario, una política pública que impacte en las familias, en las escuelas; exige mejores empleos, así como que policías dejen de sembrar droga a personas inocentes; demanda dejar de discriminar, abusar y extorsionar a las juventudes.

Los cuarteles, patrullas y compra de armamento están bien. Se miran bien para la propaganda oficial, pero no es suficiente. También se requiere destinar recursos en esos ejidos empobrecidos por el sistema, inversiones en mejores escuelas, en la construcción de alternativas de vida. Es indispensable inyectar presupuesto en programas reales de salud mental y no sólo fotografías de reuniones; se necesita invertir para sanar las heridas de tantas niñas y niños huérfanos, además de atención a las zonas marginadas.

https://vanguardia.com.mx/coahuila/ataque-en-torreon-uno-de-los-hermanos-habria-acuchillado-a-su-gemelo-un-dia-antes-enviaron-video-de-crueldad-animal-AA23896152

AL TIRO

No se puede volver a querer enterrar lo ocurrido en la secundaria General número 13 de Torreón. Lo que se necesita es un diagnóstico que indique las violencias y consumos de las juventudes y se actúe sobre ello.

Ya no es suficiente la saliva y la propaganda insultante. Se requieren programas y estrategias a corto, mediano y largo plazo.

Hacer como que no pasó nada al paso de los días y manejarlo como un caso aislado sería otra vez meterse el pie. Porque las violencias, las microviolencias de todos los días en las familias, escuelas y barrios, no son un asunto aislado.

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Francisco J. Rodríguez es autor de la columna Reflector que se publica todos los domingos desde 2019 donde se discuten principalmente temas políticos y sociales en Coahuila y México.

Es corresponsal de Vanguardia en la región Laguna, también es reportero investigafor de Semanario. Como periodista ha obtenido premios y reconocimientos como el Premio Nacional de Periodismo Rostros de la Discriminación y el Premio de Periodismo y Divulgación Científica.

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