Un campamento (y un asesino) poco convencional

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Opinión
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En paralelo al estreno en los cines a nivel nacional de la joya palomera “El final de Oak Street”, de David Patrick Mitchell, llegó con todavía más bajo perfil un filme de antología.

Sin lugar a dudas antológica desde su título, “Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma”, la segunda película en solitario en la filmografía de la cineasta queer norteamericana Jane Schoenbrun después de su aclamada ópera prima “El brillo e la televisión”, del 2024, resulta ser una no menos enaltecedora sorpresa para quienes crecimos consumiendo hoy clásicos del género del slasher como “Viernes 13” (Sean S. Cunningham, 1980), así como sus consabidas secuelas, lo mismo que otros títulos que pululaban en aquellos años en las carteleras de cine a nivel mundial, donde Jamie Lee Curtis se consolidaba como la “Scream Queen” de toda una generación.

Desde sus primeros minutos, “Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma” captura nuestra atención porque en lugar de iniciar con la clásica explotación sexual que siempre se criticó de esta serie de películas de mostrar a mujeres en paños menores (si no es que desnuda cuando menos de su parte superior), como víctima potencial de un asesino en serie en un campamento, que pudiera ser el del Lago Cristal de “Viernes 13” —o el también veraniego “Sleepaway” del clásico dirigido por Robert Hilzik en1983— nuestra heroína es nada menos que una cineasta abiertamente queer llamada Kris (Hannah Einbinder) visitando un campamento clausurado en invierno.

No tardamos mucho en saber que se encuentra ahí con la encomienda de convencer a la protagonista femenina de un clásico de culto del terror titulado “Campamento Miasma” de nombre Billy (Gillian Anderson, de “Los Expedientes X”), que es el equivalente a una diva alejada de los reflectores del clásico de Billy Wilder “El ocaso de una vida”, para participar en un “reboot” o reinvención para las nuevas generaciones donde la misoginia y aversiones a personajes marginales para su época, para encontrarse dentro de un escenario dominado por un no menos temible asesino serial que pudiera llegar a diezmar, además del equipo de producción, a sus inversionistas.

El hecho de que entre su premiere mundial en Cannes 2026, donde ganó merecidamente la Palma Queer del mismo, y su estreno mundial en las salas de cine este verano, la directora Schoenbrun se menciona como una muy posible responsable de “revivir” otra clásica saga del género de los 80 como lo es “Pesadilla en la Calle del Infierno”, nos confirma de la importancia de que surjan y se apoyen nuevas voces como la de ella, ya que con “Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma” no solo toma la estafeta de una cineasta mujer de aquella saga como Rachel Talalay (quien dirigió la “Pesadilla final”), sino que redime la homofobia de la segunda entrega.

Comentarios a: galindo.alfredo@gmail.com; Threads: Alfredo Galindo; X: @AlfredoGalindo

Productor, Director y Guinista de cine. Columnista del periódico Vanguardia desde 1995, escribe sobre música, cine y televisión. Combina la pasión de escribir con la creación cinematográfica.

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