La riqueza que México tiene bajo tierra y estamos desaprovechando

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Opinión
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El subsuelo ofrece posibilidades, pero no garantiza prosperidad sin la regulación y la inversión adecuadas

México podría tener bajo tierra los minerales del futuro y quedarse sin proyectos para descubrirlos. Mientras la inteligencia artificial y la electrificación aumentan la demanda de cobre, Pedro Rivero advierte que se han frenado las nuevas exploraciones en nuestro país. Perder años hoy puede significar perder minas y empleos mañana.

De esto conversé con el presidente de la Cámara Minera de México, en mi podcast “En Blanco y Negro”, que pueden ver en YouTube.

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Me explicó que desarrollar una mina puede tardar hasta veinte años. Si la tengo en un lugar y la demanda mundial crece, no basta con querer producir más: primero hay que descubrir el mineral y conseguir recursos para extraerlo.

Los centros de datos que hacen funcionar la inteligencia artificial consumen mucha electricidad. Las redes que la transportan necesitan cobre, igual que los aparatos de aire acondicionado. La economía digital también empieza bajo tierra.

Rivero cuestiona las nuevas reglas para descubrir yacimientos. Antes de la reforma minera de 2023, una empresa podía obtener una concesión y arriesgar su propio dinero para explorar. Si encontraba minerales rentables, tenía el derecho de explotarlos.

Ese proceso cambió después de esa reforma; ahora la exploración en los hechos la financia una empresa interesada, pero la ejecuta un organismo gubernamental, el Servicio Geológico Mexicano, que no tiene recursos y por ello son las empresas las que deben asumir el riesgo financiando la exploración, y si resulta que se encuentran minerales valiosos, la explotación se somete a licitación; no se le garantiza a la empresa que financió la exploración, sólo se le da una cierta preferencia.

Según Rivero, esa preferencia no compensa el riesgo de invertir millones en una búsqueda que podría fracasar o cuya explotación podría ser asignada a otra empresa, y por ello desde entonces no hay ni una sola explotación nueva, porque nadie quiere financiar exploración en esas condiciones.

La exploración privada se concentra únicamente en terrenos otorgados anteriormente. Reconoce avances en los permisos de proyectos existentes, pero advierte que la cartera de futuros descubrimientos se está agotando.

Rivero ilustró la volatilidad con el oro: de promedios menores a 2 mil dólares por onza hace tres años pasó a más de 4 mil 400 dólares por onza en la actualidad. Advirtió que el valor de la producción y los impuestos mineros aumentaron, aunque el volumen de varios minerales se ha debilitado. Los precios altos pueden elevar los ingresos sin que México produzca más. Las buenas cotizaciones de hoy no garantizan las minas de mañana.

La minería está presente en nuestra vida diaria. Un estudio del CIDE y la Cámara Minera de 2025 identifica 123 ramas de la economía que utilizan minerales. El hierro de Colima termina en las varillas de nuestras casas; el cobre de Sonora, en los transformadores que llevan electricidad a nuestros hogares; el zinc, en las láminas de automóviles y electrodomésticos.

Esta industria también genera empleos especializados. El mismo estudio registra más de 416 mil puestos directos, con salarios 30 por ciento superiores al promedio nacional. Rivero contó que en Zacatecas ya se fabrica maquinaria pesada para minas que antes se importaba. En comunidades alejadas, la actividad puede llevar caminos y electricidad, con beneficios que deben verificarse.

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Tener minerales, sin embargo, no garantiza saber transformarlos. China lleva décadas invirtiendo en refinerías y tecnología. Rivero relató que su empresa todavía utiliza procesos diseñados en Estados Unidos en los años cincuenta, pero hoy busca mejoras en China. México enfrenta, por lo tanto, el desafío de desarrollar tecnología propia y ampliar su capacidad industrial.

La reforma de 2023 incorporó medidas de protección del agua y del medio ambiente. El debate debe considerar esos objetivos y los efectos sobre la inversión. Para conocer sus resultados, hacen falta cifras públicas sobre nuevos descubrimientos, concesiones, empleo y beneficios comprobables para las comunidades.

El subsuelo ofrece posibilidades, pero no garantiza prosperidad sin la regulación y la inversión adecuadas. Las industrias que darán trabajo a nuestros hijos necesitarán minerales que debemos empezar a buscar muchos años antes de utilizarlos. México tiene recursos, trabajadores y capacidad para desarrollar tecnología. Los yacimientos que descubramos hoy pueden convertirse en oportunidades para las próximas generaciones.

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