Variaciones sobre un tema de Cioran

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Opinión
/ 27 marzo 2026

* La obra de Emil Cioran (1911-1995) está anegada de citas, sentencias y aforismos memorables sobre la música. Cioran, el filósofo nihilista, encontró en la música la única justificación existencial a los sinsabores de la vida y del “inconveniente de haber nacido”. Curiosamente, no tocaba ningún instrumento musical, ni realizó estudios de musicología o algo relacionado con la interpretación musical. Sin embargo, sus aforismos sobre música son pequeños tratados de filosofía de la música, o de estilística musical.

Abrumado por un insomnio demoledor desde los 22 años, éste representó un punto de quiebre entre su vida, hasta entonces normal, y su concepción del arte junto a la arquitectura de su pensamiento filosófico. Su primer libro, En las cumbres de la desesperación (1933), escrito en rumano, fue el producto de las noches de “lucidez terminal” que lo obligó a enfrentarse al “tiempo sin la tregua del olvido”. En ese estado de vigilia sintió la alternativa del suicidio como una posibilidad, como una curación.

Su pensamiento sobre esa posibilidad se reducía al hecho de que una vez que uno acepta suicidarse en cualquier momento, ya no es necesario hacerlo de inmediato (“El insomne es por necesidad un teórico del suicidio”). El estado al que lo inducía el insomnio era el del suplicio de la lucidez, el de estar atrapado en un presente eterno y doloroso. De manera que el suicidio no era un acto de desesperación final, sino el de una paradoja vital: la idea del suicidio le permitía seguir viviendo, y éste se convertía como el más asequible “interruptor” real, capaz de apagar esa luz insoportable de la conciencia que el insomnio mantenía encendida (“Sin la idea del suicidio, hace tiempo que me hubiera matado”). En esas noches de lucidez desesperante escribió sus más iluminados aforismos sobre música, Bach y el órgano.

El órgano fue, sin lugar a duda, su primera droga filosófica. En Conversaciones (1995), Cioran cuenta que, en su juventud, cuando escuchaba el órgano en los templos de Transilvania, sentía una “borrachera de infinitud” que lo impelía a despreciar cualquier actividad humana. Lo consideraba metafísico: “El órgano no depende del aliento humano como la flauta, ni del ataque mecánico directo de los dedos, como el piano, de manera evidente; en el órgano, en cambio, hay un flujo de aire constante, casi como una respiración cósmica”. En El libro de las quimeras (1936), Cioran asocia el órgano con la capacidad de llenar el vacío existencial: “El órgano es la única voz que puede elevarse a la altura del silencio de Dios”. En resumidas cuentas, el órgano, para Cioran, no era un instrumento más; era la herramienta de la desmesura y “el único capaz de traducir el peso del universo sobre la conciencia del insomne”. He aquí unos cuantos aforismos de Cioran que ilustran mejor que nada todo lo anterior:

-Sin Bach, la teología carecería de objeto, la Creación sería ficticia, la nada perentoria. Si alguien debe todo a Bach es sin duda Dios.

-Fuera de la materia, todo es música: Dios mismo no es más que una alucinación sonora.

-¡Qué tentación las iglesias, si en lugar de fieles hubiera en ellas únicamente esas crispaciones de Dios que el órgano nos revela!

-¿Qué haces entre los humanos cuando ellos tocan la flauta y tú el órgano?

-Toda música verdadera nos hace palpar el tiempo.

-De algunos andantes de Mozart se desprende una desolación etérea, como un sueño de funerales en otra vida.

-Hubiera podido expresar todo lo que me atormenta si el oprobio de no ser músico me hubiera sido evitado.

-Escuchando El Mesías:¿Cómo es posible semejante dechado de invención desde el comienzo al fin, sin decaer lo más mínimo? Es milagroso. Además, hay un júbilo y una alegría incluso que no existen en Bach. ¿En qué obra literaria podríamos encontrar un logro tan constante, un nuevo universo en cada capítulo?

-Sin Bach, yo sería un nihilista absoluto.

-Beethoven vició la música: introdujo en ella los cambios de humor, dejó que penetrara en ella la cólera.

CODA

“La música es el refugio de las almas ulceradas por la dicha”. Emil Cioran

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Músico, escritor, catedrático, gestor cultural y fotógrafo. Autor de Fabulaciones del sonido (Celosía, UAdeC. 2017). Es licenciado en Letras Españolas (UAdeC, 1995) y maestro en Música (Rice University, 2006). Su vasto repertorio como instrumentista de clavecín, órgano y piano abarca todos los géneros musicales escritos para estos instrumentos; se ha presentado como concertista en numerosos auditorios de México y el extranjero. Catedrático de tiempo completo en la UAdeC desde hace 30 años, donde se ha desempeñado como director de la Escuela Superior de Música, Coordinador general de la Coordinación de Difusión y Patrimonio Cultural y, actualmente, es el director del Recinto del Patrimonio Cultural Universitario. En 2017 inició el proyecto personal “Arte de la Fuga”, en el que se propone interpretar en vivo y en diversos auditorios la obra integral de Bach para el clavecín y el órgano.

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