"Kinky Boots": Cyndi Lauper, debuta en Broadway

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/ 5 abril 2013

El debut de la veterana del pop en Broadway ha sido bien recibido

Nueva York, EU.- Cuando Cyndi Lauper recibió la oferta de componer la música para un musical, dijo de inmediato que sí. Y lo hizo sin siquiera leer el guión de "Kinky Boots". "Me sentí como cuando tenía cinco años", dijo la icono del pop de los 80 en una entrevista. De niña escuchaba e interpretaba las canciones de los musicales en los discos que su madre le ponía.

El musical de Broadway "Kinky Boots", que traducido vendría a ser "botas perversas" o "fetichistas", hace contrastar la atmósfera de una pequeña y cerrada ciudad británica con el refulgente mundo de un espectáculo travesti.

El debut de la veterana del pop en Broadway ha sido bien recibido: Antes del estreno oficial el jueves (por la noche), los medios y algunos espectadores que acudieron a ver los ensayos generales celebraron el acierto de la estrella del pop de 59 años. Hubo un aplauso largo en el teatro Al Hirschfeld, que tenía las localidades agotadas.

"La música es magia, eso es Broadway", dijo una turista estadounidense. El «Chicago Tribune» dijo de la música de Lauper que era "fresca y picante". Y también recibió muchos elogios el hombre que acompaña a Lauper: el actor y letrista Harvey Fierstein, conocido por su singular voz, que se inspiró para el musical en una comedia inglesa.

La historia versa sobre el joven Charlie Prince, que hereda de su padre una fábrica de zapatos. En vida, aleccionó al hijo. "¿Sabes qué es lo más hermoso del mundo?", le decía. "Los zapatos", respondía él aplicado. Pero tras la muerte del progenitor, los negocios empiezan a ir mal y por casualidad Charlie conoce a la "drag queen" Lola, que se lamenta de que los zapatos de mujer no pueden aguantar el peso de los hombres. El joven zapatero ve ahí un mercado y se lanza a crear extravagantes zapatos de mujer para artistas travestis.

De entrada, "Kinky Boots" ofrece todo el brillo de un espectáculo travesti, pero lo envuelve en un sonido rockero y un grupo que toca en directo. La escenografía, rica en detalles, cambia en un abrir y cerrar de ojos de club nocturno a fábrica de zapatos y en ocasiones el cambio es tan rápido que se llegan a confundir. Así las "drag queen" y los trabajadores se lanzan a bailar de forma desenfrenada sobre la cadena de fabricación de zapatos.

Pero la historia tiene una dimensión aún más profunda. Aborda las dificultades económicas de una fábrica de zapatos en la lucha por competir con los países en los que se pagan salarios de miseria.

En algunas canciones, el musical se acerca aún más a sus personajes: en "I'm Not My Father's Son" el fabricante de zapatos y el "drag queen" se lamentan sobre la falta de reconocimiento de sus respectivos padres, una canción que toca al espectador.

El letrista Fierstein dijo al respecto: "Todos avanzamos con esas heridas". Tanto para Lauper como para Fierstein el tema del reconocimiento tiene una dimensión personal. Ambos han defendido los derechos de gays y lesbianas. Recientemente Lauper se indignó con el multimillonario de la construcción Donald Trump, quien se pronunció en contra de los matrimonios entre personas del mismo sexo.

Por Caspar Tobias Schlenk /DPA

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