"Roman Holiday", el milagro que vio nacer la estrella de Audrey Hepburn
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Hoy se cumplen 60 años del estreno mundial de "Roman Holiday", la película que casi de milagro vio nacer la estrella de Audrey Hepburn.
Madrid, España.- Audrey Hepburn era prácticamente una desconocida, con apenas media docena de papeles menores en el cine británico, cuando a finales de 1951 acudió en Londres a una audición convocada por William Wyler, que buscaba a la princesa Ann de sus "Vacaciones en Roma".
La actriz de origen belga llegó a la prueba después de que Jean Simmons, la favorita de Wyler, no lograra cuadrar su agenda con el director, que venía de rodar dramas como "The best years of our lives" o "The Heiress" y tenía ganas de desengrasar con una comedia romántica.
Para asegurarse de que los nervios no impidieran evaluar el verdadero talento de la candidata, Wyler dejó instrucciones claras a su ayudante: simular que la prueba había terminado y seguir grabando la conversación.
Fue allí cuando la joven debutante se reveló con toda la espontaneidad, elegancia y candidez que la convirtieron en una inmortal.
CAPRA, TAYLOR Y GRANT
Pero las incidencias con este proyecto empezaron mucho antes. Fue Frank Capra quien, en 1948, viendo clara la oportunidad de reeditar el éxito de "It's a wonderful life" (1946), compró por unos nada despreciables 50,000 dólares de la época el guión original a Ian McLellan Hunter.
Su idea era filmar con Elizabeth Taylor como la princesa que se escabulle durante unas horas por las calles de Roma para librarse de las rigideces del protocolo, y Cary Grant como el periodista que ve la oportunidad de lograr una estupenda exclusiva.
La cuestión es que, aunque era McLellan quien firmaba el guión, el verdadero autor era Dalton Trumbo, exiliado en México a consecuencia del "macarthismo" y su famosa lista negra.
El miedo a verse ligado con posibles acusaciones de comunismo, unido a las restricciones presupuestarias que planteaba el estudio, hicieron que Capra acabase vendiendo los derechos a Paramount, que se lanzó a la búsqueda de un nuevo director.
EL PRIMER RODAJE DE PARAMOUNT EN EUROPA
Fue así como el proyecto llegó a manos de Wyler, que aceptó dirigirlo con una condición: que se rodara en la Ciudad Eterna, una petición inusual en una época en la que Hollywood rara vez salía de los muros de los estudios y mucho menos se trasladaba a Europa.
Al final resultó que Paramount tenía unos fondos bloqueados en Italia y dio el sí al insistente Wyler, siempre y cuando el gobierno italiano autorizara dar salida a ese dinero.
El problema vino entonces con el actor principal. Grant rechazó el papel de Joe Bradley al verlo insignificante en comparación con el de la princesa. Tardaría diez años en coincidir por primera vez con Audrey Hepburn en "Charada".
De modo que Wyler acudió a un Peck ansioso de probar con una comedia y que aceptó la oferta, a pesar de esa sensación que, con cierta ironía, admitiría tiempo después de que cada vez que alguien le enviaba un guión de comedia romántica, Cary Grant lo había rechazado antes.
UN ULTIMO OBSTACULO
Antes de empezar a rodar, la producción que parecía imposible aún tuvo que superar un último obstáculo. Y es que, poco antes de hacer la prueba para "Roman Holiday", Hepburn había sido fichada por Colette para protagonizar la puesta en escena en Broadway de su novela "Gigi", por lo que no estaba disponible de inmediato.
Pero los ejecutivos de Paramount, hechizados por su encanto y convencidos de que la actriz era una apuesta ganadora, llegaron a un acuerdo para empezar a rodar una vez terminada la temporada de representaciones.
Hasta tal punto estaba claro que había nacido una estrella, que el propio Peck, que por contrato debía figurar como protagonista principal en los créditos del filme, pidió que el nombre de ella apareciese primero.
TRES PREMIOS OSCAR
Así que la joven promesa firmó con el estudio un contrato inicial de dos años y respondió a las expectativas creadas al recoger ese mismo año el Oscar a la mejor actriz por su papel de princesa con ansias de modernidad.
Sólo un año después volvió a conquistar las pantallas, junto a Humphrey Bogart y William Holden, en "Sabrina", otra comedia de Billy Wilder con la que también consolidó su papel de musa de estilo. Edith Head, diseñadora de vestuario en ambos filmes, se llevó el Oscar por partida doble.
Menos suerte tuvo Dalton Trumbo, que vio como su amigo McLellan recogía el Oscar al mejor guión. La Academia tardó cuatro décadas en tratar de reparar el agravio, aunque el guionista ya había fallecido por lo que fue su esposa quien en 1993 recogió un segundo galardón por aquel trabajo.
La corrección en los títulos de crédito no se produjo hasta 2002, en una edición restaurada.
DESTACADOS:
- William Wyler descubrió el talento de una novata y desconocida Audrey Hepburn en una audición en Londres en la que la cámara siguió grabando una vez terminada la prueba.
- Frank Capra renunció al proyecto por el que había pagado 50.000 dólares por las restricciones presupuestarias que planteaba Paramount, pero también por temor a ligar su nombre con el de un guionista, Dalton Trumbo, perseguido por el macarthismo.
- La película, la primera que rodaba Paramount en Europa, obtuvo tres Oscar: mejor guión, mejor actriz y mejor vestuario.
Por Magdalena Tsanis/EFE-Reportajes