Héctor Olivera recrea visita de Siqueiros a Argentina en "El Mural"
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Buenos Aires, Francia.- Héctor Olivera siempre fue un apasionado por la historia argentina, lo que lo llevó a retratar momentos clave del país en películas como "La Patagonia Rebelde", acerca de la represión de peones en los años 20 o "La noche de los lápices", que recreaba con dureza la desaparición de un grupo de estudiantes de secundario durante la dictadura de 1976-1983.
Ahora, con la coproducción argentino-mexicana "El Mural", de la cual es guionista, productor y director y que se estrena este jueves en Argentina y en enero en México, se vuelca a los años 30 del siglo pasado, cuando el país sudamericano aún gozaba del título de "granero del mundo".
"Buenos Aires era realmente la París de América. Había movimiento. Además, el peso argentino era muy fuerte. En la ruleta de Montecarlo solamente se podía jugar con billetes de franco francés que era la moneda del principado. Y además, con pesos argentinos. -Ni se le ocurriera poner un dólar o una libra esterlina sobre el tapete! Había una riqueza enorme en el campo que fue la que hizo a la Argentina", afirmó Olivera, de 79 años, en entrevista con dpa.
Para plasmar este momento histórico, Olivera decidió contar la visita del muralista y revolucionario mexicano David Alfaro Siqueiros (el mexicano Bruno Bichir) a Buenos Aires, durante la cual conoció al poderoso burgués Natalio Botana (Luis Machín), director y fundador del diario "Crítica" y figura clave del periodismo argentino, quien lo invitó a pintar un mural en el sótano de su mansión Los Granados, en las afueras de Buenos Aires.
Este encargo culminó en la creación del mural de unos 200 metros cuadrados "Ejercicio Plástico", que fue noticia en el último tiempo por haber sido recuperado tras yacer abandonado durante años en contenedores. El mural se encuentra actualmente en litigio entre una empresa y el gobierno argentino y en proceso de restauración por un grupo interdisciplinario de especialistas argentinos y mexicanos.
La obra de Siqueiros dio, además, pie a un triángulo amoroso por el cual la esposa del muralista, la poeta uruguaya Blanca Luz Brum (Carla Peterson), terminaría convirtiéndose en la amante de Botana, casado con la periodista anarquista Salvadora Medina Onrubia (Ana Celentano).
Olivera confesó que la historia de Botana lo obsesionaba desde los 19 años, cuando comenzó a trabajar como asistente del productor Eduardo Bedoya en los Estudios Baires, que habían sido construidos en 1935 por Bedoya, subdirector del diario "Crítica", y Natalio Botana. "Trabajé cinco años con él y durante muchos almuerzos me contó historias de los Botana y del diario `Crítica`", contó.
El sueño se mantuvo vivo hasta 1956, cuando fundó junto al cineasta Fernando Ayala la mítica productora Aries Cinematográfica Argentina. "Con Ayala siempre pensábamos en hacer una película sobre Botana, pero era una película sumamente cara, muy argentina, que no podía hacerse en coproducción. Hasta que hace 20 años atrás leí las memorias de Pablo Neruda, `Confieso que he vivido`, y me entero de que Neruda tuvo un romance con Blanca Luz Brum en la mansión de los Botana y me dije `Caramba, esto es mucho más rico de lo que yo pensaba`".
Olivera se pasó años investigando y leyendo sobre estos personajes, hasta que la aparición del mural le dio el pie perfecto para volver a pensar en el proyecto, que finalmente se concretó en forma de coproducción con los estudios Alebrije de México. La película fue declarada asimismo "De Interés del Bicentenario" por la Presidencia de la Nación.
Con una meticulosa ambientación de época a cargo del director de arte Emilio Basaldúa y un vestuario deslumbrante creado por Graciela Galán, "El Mural" es una superproducción poco usual para el cine nacional que costó tres millones de dólares. También cuenta con efectos digitales mediante los cuales se recreó el arribo del vapor "La Carrera" en el que Siqueiros llegó a Buenos Aires, mientras que el artista argentino Juan Danna reprodujo el mural en escala natural para el rodaje.
"Yo creo que en Argentina se hacen pocas películas de época, primero porque son muy caras y difíciles de realizar y segundo porque los directores jóvenes creen que la historia argentina comenzó en los años 70, y que antes no hubo nada", señaló el director.
Su pasión por la historia hizo que sus películas fueran censuradas por gobiernos como el de Isabel Perón (1974-1976), el militar Juan Carlos Onganía (1966-1970) y la última dictadura militar (1976-1983). Sin embargo, Olivera, director de otros films como "No habrá más penas ni olvido" y "Ay Juancito" confiesa que le resulta imposible no trazar radiografías políticas en sus obras.
"Una noche estaba tomando champagne con Federico Fellini en el hotel Rossiya de Moscú, en tiempos de la Unión Soviética. Cuando llegué a la habitación pensé `Caramba, pude conocer a uno de mis dos grandes ídolos, qué maravilla`...", recordó Olivera.
"Pero luego pensé: `-Bueno, pero él no podría haber hecho las películas que yo hice porque no es argentino!`. Nosotros tenemos la obligación de tomar una temática que no pueden hacer mejor que nosotros los norteamericanos, los europeos o los japoneses. Y eso es lo que yo he tratado de hacer en mi vida. No me podido durante muchos años porque estaba muy limitado por la censura y por circunstancias económicas. Pero lo intenté".