Lanza Richard Ashcroft "RPA & The United Nations of Sound"
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Ashcroft asegura que hacía tiempo que pensaba en introducir elementos blues en su música porque creció escuchando a Marvin Gaye o Otis Reading.
Londres, Inglaterra.- Después de cuatros discos con The Verve y tres en solitario, el británico Richard Ashcroft estrena banda y álbum, 'RPA & The United Nations of Sound', con los que se ha lanzado a la búsqueda de las raíces del soul y del blues, la esencia de la música americana.
"Tiene rock, soul, blues, gospel... No hay una etiqueta que lo defina, pero es un álbum lleno de energía y cuando lo escuchas es como si algo explotara", comentó Ashcroft en una entrevista con EFE sobre su nuevo disco, que sale a la venta el 19 de julio.
Para aunar tal amalgama de influencias en la "alquimia perfecta", Ashcroft se encerró el pasado otoño en un estudio de grabación neoyorquino con un equipo de excepción, encabezado por No Id, pionero del hip-hop de Chicago y productor de Jay-Z o Common, y Benjamin Wright, responsable de los mayores éxitos de Motown.
"Me han ayudado a llegar a un sitio que yo sabía que existía, pero al que no habría llegado sin ellos", precisa este hombre de 38 años de rostro anguloso y nariz prominente.
Ashcroft asegura que hacía tiempo que pensaba en introducir elementos blues en su música porque creció escuchando a Marvin Gaye o Otis Reading, pero quería llevar esas influencias a algo "más fresco" manteniéndose fiel al pop-rock que es lo mejor que sabe hacer.
"Hasta ahora yo sólo me preocupaba por la melodía, pero No Id me enseñó a trabajar también con el ritmo y es por eso que hemos logrado tanta fuerza y agresividad en temas como 'Are you ready' o 'Born Again'", aclara.
Aunque sólo tuvo diez días para grabar el álbum, Ashcroft sintió una conexión especial con el equipo, lo que se tradujo en un estado de inspiración y excitación constante que le llevó a estar hasta altas horas de la madrugada metido en el estudio.
"Ha sido revitalizante trabajar con gente que lleva tanto tiempo en la música y que sigue con tanta pasión y humildad", dice un Ashcroft que ha querido agradecer la "sabiduría y confianza" prestada por éstos creando con ellos la banda The United Nations of Sound que da nombre al disco.
"Salí a grabar un disco en solitario pero estos chicos merecían un título", subraya.
Satisfecho con el resultado, Ashcroft asegura haber creado una pieza de una cohesión "perfecta", donde todas las canciones aportan algo al disco y no sólo hay dos temas buenos.
"No hay que ser esclavos del sencillo pensado para iTunes", sentencia.
Ashcroft cree haber llegado a las raíces de la música en temas como 'She brings the music' o 'This thing called life', puesto que "son canciones que las podrías incluir en un recopilatorio de clásicos y no desentonarían".
Ashcroft sabe de lo que habla cuando se refiere a clásicos, ya que él fue el artífice de uno de los himnos del Britpop -incluso de la historia del rock-, el tema 'Bittersweet symphony' incluido en al álbum de The Verve 'Urban hymns' (1997).
El cantante asume que todos sus trabajos se compararán con ese disco, que vendió siete millones de copias en todo el planeta, porque es "el precio que hay que pagar por haber logrado hacer algo tan grande".
Sin embargo, prefiere hacer oídos sordos a los que afirman que nada de lo que ha hecho en solitario alcanza la categoría musical de lo que creó con The Verve, especialmente al "Urban Hymns".
"Yo compuse casi todo el disco. Eran temas que pensaba incluir en lo que sería mi primer trabajo en solitario, pero en el último momento decidí abrirlos a mi banda de toda la vida", aclara Ashcroft.
El músico no se sonroja al afirmar que podría haber sido "uno de los mejores discos en solitario de la historia", pero el hecho de que lo grabara con The Verve dio lugar a que muchos pensaran que los cuatro eran necesarios para mantener tan alto el listón.
"Se quedaron sólo con el logo. La crítica pensó que The Verve vendía más en una portada que Richard Ashcroft, pero nadie sabía la realidad que se escondía detrás del disco", señala.
La realidad que no se puede negar es que la banda del carismático Richard Ashcroft -junto con otras como Oasis, Blur, Pulp o Suede- fue una de las impulsoras del movimiento BritPop que, influido por bandas como The Beatles o The Kinks, dio nueva vida al pop-rock sin artificios basado en acordes de guitarra.