"Everest" un filme "íntimo" y "espectacular" para abrir la Mostra de Venecia

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/ 2 septiembre 2015

"Quería hacer un filme íntimo, como una película 'indie', pero espectacular como un 'blockbuster' (éxito de taquilla)", explicó el islandés Kormákur

Venecia, Italia.- "Everest" abrió hoy la 72 Mostra de Venecia con una historia real, una lucha entre los seres humanos y la naturaleza, llena de caras conocidas -Jake Gyllenhaal, Jason Clarke, Josh Brolin o Keira Knightley- en la que su director, Baltasar Kormákur ha buscado lo íntimo dentro del espectáculo.

"Quería hacer un filme íntimo, como una película 'indie', pero espectacular como un 'blockbuster' (éxito de taquilla)", explicó el islandés Kormákur en la rueda de prensa de presentación de una película que fue recibida con tanta frialdad como la que muestra en la pantalla.

"Everest", rodada en 3D, cuenta una tragedia que ocurrió en 1996 durante los días en que las escaladas de turistas se apelotonaban en las subidas a la montaña más alta de la tierra, con 8,848 metros.

Un desafío que muchos se toman como un deporte, otros tantos como una aventura y algunos como un negocio, tal y como relata una película que ha tratado de ceñirse a los hechos sin renunciar, por ello, al espectáculo.

Sin embargo, la altura impidió al equipo rodar gran parte de la película, como tenían previsto, en los escenarios reales ya que solo pudieron aguantar un tiempo en el campamento base (a unos 5,500 metros de altitud), pero más arriba era imposible desarrollar un rodaje normal.

"El rodaje empezó en Nepal, en Katmandú, en los lugares en los que empezaron en la realidad los hechos (...). Fuimos hasta el campamento base con helicópteros y eso fue lo máximo que pudimos llegar en los escenarios reales. Después empezaron a ponerse malos miembros del equipo que tuvieron que ser evacuados".

El equipo se trasladó entonces a los Dolomitas (en la frontera entre Austria e Italia) y rodaron otra gran parte en los estudios británicos de Pinewood, pero usando imágenes reales de la montaña que se pudieron grabar sin los actores.

"Quería que los actores interactuaran con la naturaleza, que fueran lo más realistas posibles" y de ahí la necesidad de que estuvieran, en lo posible, en los escenarios reales. "Se lo hice pasar mal, pero nos los puse en peligro", precisó Kormákur.

"Hubiera sido impensable hacer esta película sin ir allí", a los lugares en los que se desarrolló la tragedia, explicó Clarke, protagonista de la historia.

Clarke interpreta al neozelandés Rob Hall, responsable del ascenso de un grupo de turistas -desde un cartero a un periodista o una experta escaladora japonesa- que habían contratado la escalada con su compañía y que murió tras ayudar a uno de ellos a llegar a la cima pese al brutal empeoramiento de las condiciones meteorológicas.

Los actores intentaron saber todo lo posible de los personajes que interpretan y Clarke incluso se fue a escalar a Nueva Zelanda con Jan Arnold, la viuda de Hall, papel que realiza Knightley.

Para Josh Brolin, al final fue una "experiencia de aislamiento" puesto que para cada uno fue un drama de una forma diferente. Su personaje, Beck Weathers, es un texano que solo se siente feliz en la montaña pero que no está preparado para realizar una ascensión tan dura como la del Everest.

"Era una responsabilidad muy grande, demasiado incluso" el interpretar a una persona que existe.

Pero, agregó Brolin, "tienes que dejar la responsabilidad a un lado y esperar que se vea el respeto con que lo has hecho".

Para Gyllenhaal también fue complicado dar vida a una persona real, especialmente por que sus hijos le llamaron para expresarle su preocupación por cómo su padre quedaría reflejado en la pantalla.

"Me senté con ellos para saber quién era su padre para ellos y para sentirle a través de ellos. De esa forma pude encontrar la energía necesaria para el personaje", explicó.

Y Emily Watson aseguró que interpretar a personas reales es lo que realmente le gusta de su trabajo como actriz. "Contamos lo que pasó, sin falsearlo", aseguró la actriz británica en una rueda de prensa en la que estaba presentes algunos de los protagonistas reales de la historia.

"He intentado ser lo más fiel y realista posible" pero sin renunciar a contar una historia cinematográfica, agregó Kormákur.

El resultado es una película que se centra en las tragedias humanas y que en la parte del espectáculo se ve lastrada por el rodaje en estudios y en escenarios no reales, con planos cerrados que impiden ver el fondo y en la que hay solo unos cuantos planos, aéreos, que muestra la grandiosidad del paisaje.

Kormákur se queda sin coronar Venecia con "Everest"

"Everest", la película que hoy inaugura la 72 edición del Festival de Venecia, dejó gélida a la crítica. En contadas ocasiones concluye una proyección en un certamen de estas características sin aplausos y sin abucheos, pero así sucedió hoy con este trabajo que dirige el islandés Baltasar Kormákur.

Basada en hechos reales, la cinta relata la lucha de dos expediciones a mediados de los 90, cuando comenzó a comercializarse el ascenso a la montaña más alta del mundo y se formaban cuadrillas de montañistas. El australiano Jason Clarke ("Zero Dark City") y el estadounidense Jake Gyllenhal encabezan un reparto coral en el que también destacan Emily Watson, Keira Knightley, Robin Wright, Sam Worthington o Josh Brolin, entre otros.

"Everest" intenta recrear una de estas expediciones en la que murieron varios de sus integrantes, algunos de ellos curtidos en los desafíos de las altas cumbres, llevando al espectador la experiencia que vivió el grupo.

Hay muchos libros que cuentan vivencias individuales, pero nosotros "queríamos contar la historia desde el punto de vista del grupo", explicó en rueda de prensa el director.

Y puntualizó además que buscaba que ninguno de los protagonistas sobresaliese, pues no se trataba de crear personajes llamativos como en las películas de Hollywood, sino recrear "las historias íntimas, como en una película independiente, pero con la espectacularidad de un blockbuster".

En el estrado, frente a la prensa, estuvo acompañado por Clarke, Watson, Brolin y un silencioso Gyllenhaal, que sólo intervino en una ocasión y, a pesar de que una tupida barba le cubría el rostro, el semblante era sin duda serio.

El actor, que actualmente tiene en cartel "Southpaw", de Antoine Fuqua, tal vez confiaba en emular el éxito que ya vivió aquí hace justo 10 años, cuando su carrera despuntó con "Brokeback Mountain", la película de los cowboys homosexuales con la que Ang Lee se llevó el León de Oro y un puñado de Oscar.

Gyllenhaal comentó que fueron los hijos de Scott Fisher, a quien él representa en el filme, los que le llamaron preocupados por cómo se iba a mostrar a su padre, un guía arriesgado que perdió la batalla contra la montaña. De esas conversaciones, señaló, extrajo la energía de su personaje.

"Mostrar sus posibles errores, los humaniza", aseguró además Kormákur, quien se llevó a los actores hasta un campamento base en Nepal y allí fue lo máximo que pudieron rodar en los escenarios reales. Algunos miembros del equipo enfermaron y tuvieron que irse a las montañas de las Dolomitas (entre Italia y Austria), pero finalmente se vieron obligados rodar algunas escenas en los estudios de Londres con "nieve real", explicó.

"No pusimos a nadie en peligro", dijo Kormákur, quien recordó que Gyllenhaal había comentado precisamente que hay una diferencia entre el dolor y la herida. "Les hice pasar mucho dolor, pero no les herí", precisó el islandés.

Y esa experiencia vivida sirvió para poder simular todo el temor y el desasosiego que vivieron los montañistas, acotó Brolin. La película es la recreación de una experiencia, "no es sólo espectáculo".

Pero el espectáculo que ofrece "Everest" no ha despertado el entusiasmo de las dos últimas películas inaugurales ("Gravity" y "Birdman"). Kormákur, que saltó a la fama con "101 Reikiavik" (2000) y ha rodado algunas producciones de Hollywood ("Two Guns", "Contraband") construye la historia de forma clásica, empleando un 3D que aporta poco a la historia, que sorprendentemente cuenta con guionistas acreditados como William Nicholson ("Gladiator", "Les Misérables") o Simon Beaufoy ("Slumdog Millionaire", "127 horas" o "The Full Monty").

"Everest", que se muestra fuera de competición, inaugura una cita de diez días en las que se verán 21 títulos a concurso, varios de ellos inspirados en hechos reales, como el "El clan", la cinta argentina de Pablo Trapero que aspira a un León de Oro.

En edición, el certamen cuenta con dos películas latinoamericanas y habladas en español a concurso, así como un director mexicano, Alfonso Cuarón, al frente del jurado internacional que decidirá el palmarés.

Asimismo, la película "El desconocido", del español Daniel de la Torre, inaugura la sección paralela Giornate degli Autori, mientras que la mexicana "Un monstruo con mil cabezas", del uruguayo afincado en México Rodrigo Plá, abre la sección Orizzonti, la segunda en importancia dentro del certamen.











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