Amy Winehouse, entre la genialidad y la lucha contra sus demonios
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<span></span><span style="font-weight: bold;">Londres, Inglaterra.-</span> En realidad, para Amy Winehouse el futuro se presentaba color de rosa. Los fans se peleaban por las entradas para su gira por Gran Bretaña. Su álbum "Back To Black" se vendió muy bien. Y con los shows previstos en Nueva York desembarcará próximamente en Estados Unidos.
Pero ahora la cantante de 24 años parece estar ante su inminente fin. Tras el escandaloso inicio de gira y los nuevos rumores sobre su consumo de drogas, padres, amigos y fans están preocupados por la que fue una de las más interesantes revelaciones musicales de los últimos años en Gran Bretaña.
"Todos los que le desean lo mejor prefieren ahora que se retire un tiempo de los escenarios para que acabe con sus demonios", señaló hoy el diario británico "Times".
Previamente, tanto este periódico como muchos otros recibieron una avalancha de correos electrónicos de asistentes al primer concierto de la gira de Amy, molestos y enfadados por su actuación, supuestamente bajo los efectos de drogas.
"No se podía entender una palabra de lo que cantaba", escribió un fan desde Birmingham. "Apenas podía sostenerse en pie y fue realmente vergonzoso para su banda, que intentaba desesperadamente llevar adelante el show". En otro correo, alguien comentó: "Pobre Amy, pon orden en tu vida".
A las malas noticias sobre esta cantante de soul y rock de voz áspera se sumó hoy otra más: Su "tour manager" Thom Stone renunció.
Presentó un certificado médico según el cual en su cuerpo se detectaron rastros de "heroína consumida pasivamente". Stone sostuvo que inhaló la droga involuntariamente en el autobús de la gira de Winehouse. Y añadió que no quiere ningún trabajo que arruine su salud.
Hasta ahora, Winehouse reaccionó a todas las advertencias y consejos con esa especie de terquedad, que es también la que refleja siempre en sus actuaciones. "Si alguien le dice que se tiene que cuidar, entonces sólo está más decidida a seguir", aseguró su portavoz.
Según el "Times", además hay mucho dinero en juego. Si lo deja todo, debería pagar un millón de libras por rescisión de contrato por los 15 conciertos que aún tiene pendientes.
Eso sería un duro golpe, a pesar de las buenas cifras de ventas de "Back To Black", que alcanzan ya los 3,3 millones de ejemplares en todo el mundo. Por no hablar de los daños a su imagen.
Los expertos creen que musicalmente tiene las cualidades para estar en lo más alto. "Incluso en este catastrófico inicio de gira tuvo algunos momentos de auténtica genialidad", comentó la BBC.
Por eso, al contrario de lo que ocurre con el rockero Pete Doherty, quien también recae en las drogas una y otra vez, muchos seguidores siguen confiando en el éxito musical de Winehouse.
Claro que también depende de su marido Blake Fielder-Civil si Amy se recupera en los próximos conciertos. Fielder-Civil se encuentra actualmente en prisión preventiva, al parecer por haber intentado sobornar a un testigo clave en un juicio que se le sigue por lesiones corporales.
Y, según lo que cuentan los medios británicos, el joven de 23 años no para de lamentarse entre rejas. "Arrastra a Amy hacia abajo junto con él con su autocompasión", sostuvo un amigo ante la prensa.
Por si esto fuera poco, la cantante tiene que defenderse de las acusaciones de su suegra, según las cuales es ella la que sume a Blake en la desesperación.