Festeja Manoel de Oliveira sus cien años
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Con jornadas de trabajo de 8 horas diarias 6 días a la semana, Oliveira no se conforma con finalizar esta película y ya prometió a los organizadores del Festival de Cannes que llevará ahí su próximo filme, El extraño caso de Angélica.
México, D.F..- El cineasta portugués Manoel de Oliveira celebra hoy 100 años de vida, al tiempo que termina el rodaje en Lisboa de su nueva cinta Singularidades de uma rapariga loira, una adaptación de un cuento del escritor portugués Eça de Queirós.
Con jornadas de trabajo de 8 horas diarias 6 días a la semana, Oliveira no se conforma con finalizar esta película y ya prometió a los organizadores del Festival de Cannes que llevará ahí su próximo filme, El extraño caso de Angélica.
En su cumpleaños número 100, el director afirma que trabajar en el cine es el secreto que lo ha hecho longevo. No teme a la muerte, agradece los homenajes y declara que sólo descansa durante la planeación de una nueva película; hoy en día, se preocupa más por "seguir mirando por el futuro que por la muerte."
En su más tierna juventud, Oliveira (Oporto, 1908) fue campeón de salto y luego trapecista. En 1931 filmó su primer documental en formato mudo, Douro, Faina Fluvial,que muestra la vida de la gente trabajadora al lado del rio Douro en la ciudad de Oporto. Posteriormente tuvo un papel menor en la primera película sonora rodada en Portugal, Canción de Lisboa.
Desde entonces, Manoel de Oliveira se ha mantenido en activo como el más destacado director andaluz en la historia del cine. Autodidacta, el lenguaje visual de Oliveira se ha comparado con la poesía en movimiento de autores como el francés Godard o el italiano Fellini.
La preocupación de Oliveria es contar historias que retratan las grandes pasiones de los seres humanos comunes y corrientes, con el empleo de los recursos propios del carácter andaluz: la ironía y el humor negro.
Su primer largometraje fue Aniki-Bobó (1942) un melodrama que narra una historia de amor infantil. Pero el verdadero arranque de su carrera como cineasta, se dio hacia mediados de la década de los 60, luego de que tuvo que alejarse por casi dos décadas de su pasión ante los estrechos márgenes de la dictadura de Salazar en su país.
Se dedicó a las carreras de autos y a la empresa familiar y volvió con una producción fílmica de casi una película por año, y su trabajo comenzó a ser admirado por la crítica especializada. Una de sus primeras películas que le colocaría en el panorama mundial del cine fue O Passado e o Presente (1972), que narra la historia de Vanda, una joven viuda que ha dejado atrás varios matrimonios y que tiende a venerar a cada uno de sus esposos antepasados al tiempo que traiciona y denigra a su pareja del presente. Le seguiría Amor de Perdiçao (1979), una historia de amor imposible entre dos personas de mundos distintos.
Para la década de los 90 su filmografía aumentó considerablemente y su exploración de las pasiones humanas se había consolidado: en No a la gloria de mandar (1990), construye un relato bélico que condena la violencia; en El valle de Abraham (1993) recrea la relación de pareja de un matrimonio pueril para mostrar las contradicciones morales de la sociedad portuguesa.
En 1997 Marcello Mastroianni actúo en su filme Viaje al comienzo del mundo (1997) lo que sería la última película en que participaría el actor italiano antes de morir a los 72 años de edad. Durante el rodaje de ese filme, Oliveira declaró a la prensa: "coincido con Marcello en que hay que trabajar para olvidar que la muerte acecha".
El reconocimiento oficial de la crítica de cine le llegaría a Oliveira en 1999, cuando recibió la Palma de Oro de Cannes por La Lettre, que muestra la relación amorosa entre una joven mujer espiritual y deprimida y un físico que le ama con sinceridad, aún cuando ella le traiciona con un joven poeta y actor.
De concretarlo, el filme que Manoel de Oliveira ha prometido llevar a Cannes el próximo año sería el número 47. En este cumpleaños tan significativo para él, su país le prepara una celebración oficial que arranca el día de mañana en su natal de Oporto, con los actos preparados por la comisión presidida por Aníbal Cavaco Silva, presidente portugués, cuya actividad principal es promover un ciclo especial de las películas de Oliveira en todo el mundo.