Kevin Federline y el otro lado de la historia de Britney
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El ex marido de la cantante ha contado su versión de lo que ha vivido tras el divorcio y durante los años problemáticos de Spears
Hace casi cinco años, Britney Spears entró a la vida de Kevin Federline y la cambió para siempre. Durante este tiempo, al bailarín le han llamado de todo: que si es un boy toy, un cazafortunas, un juerguista o que quería utilizar la fama de la Spears para lanzar su carrera de rapero.
Sin embargo, ha sido él quien mejor ha enfrentado los difíciles momentos que ha vivido la cantante en los últimos dos años, después de su divorcio. Se quedó con la custodia de los dos hijos que tuvo el matrimonio: Preston, de tres años y Jayden, de dos y vive con ellos. Y ahora que la cantante intenta devolver su vida a la normalidad, Federline ha dado una larga entrevista a la revista People.
En ella, además de contar detalles de cómo se conocieron y lo duro que fue para él aprender en primera persona lo que es vivir en carne propia el infierno de los paparazzi, el bailarín de 30 años reconoce que, aunque la relación con Britney aún no es la mejor, las cosas han mejorado mucho en el último tiempo.
"Todo está volviendo a su cauce. Funciona muy bien con los niños el hecho de que puedan verla otra vez; hay una estructura en casa de Britney y una parecida en mi casa. Estamos intentando mantener el mismo tipo de horarios y actividades con los niños. No tiene que ser totalmente perfecto, pero es así como se funda una relación normal entre ex esposos", dice.
Además, Federline admite que a pesar de los problemas, sigue teniendo cariño hacia su ex mujer. "En todo este tiempo difícil he estado muy preocupado por ella. Es la madre de mis hijos. El que no esté enamorado no significa que no la quiera. Definitivamente quiero lo mejor para ella y lo que más deseo es que tenga salud y pueda hacer lo que le gusta".
Sin embargo, el bailarín tampoco olvida los malos momentos. Cuando se le pregunta qué fue lo que falló entre ambos, contesta: "Es difícil estar casados y luego tener un hijo y después otro... todo cambia. Para mí, por lo menos, empezó a ser más importante el bienestar de mis hijos, lo que no significa que ignorara a Britney, pero ellos eran más importantes. Ahí empezaron los problemas. No le di ningún ultimátum, porque yo intenté por todos los medios de solucionarlo y seguir junto a ella. Por eso cuando supe que había arreglado los papeles del divorcio y todo a mis espaldas, sin siquiera hacer que ambos habláramos del tema, me quedé completamente estupefacto".