Me negaron Bellas Artes: Emilio Ruggerio

Artes
/ 23 julio 2015

El cantante mexicano ha triunfado en la Scala de Milán, la Ópera de Zürich, la Arena de Verona, el teatro de Innsbruck, la Ópera de Frankfurt y la Ópera de Lucerna, pero por falta de apoyo nunca ha debutado en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes

CIUDAD DE MÉXICO.- Emilio Ruggerio (Ciudad de México, 1975) es un tenor desconocido para México, aunque ya ha triunfado en el Teatro alla Scala de Milán, la Ópera de Zürich, la Arena de Verona, el Teatro de Innsbruck, la Ópera de Frankfurt y la Ópera de Lucerna. Y aunque sus primeros estudios los hizo en la Escuela Nacional de México y su primer maestro fue Enrique Jaso nunca debutó en el Palacio de Bellas Artes porque desde entonces nadie lo apoyó.

Así lo cuenta a Excélsior el intérprete mexicano que años después se convirtió en el último alumno del tenor italiano Giuseppe di Stefano y en uno de los más destacados de Francisco Araiza. Esta es la historia del tenor que salió de México en 1998, sin apoyo del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) ni del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), se instaló en el Metropolitan Opera Studio con sus propios recursos y migró a Europa donde su talento encontró un refugio.

Pero antes de hablar sobre este exilio y el mundo de la ópera que lo rodea, de criticar la falta de presupuestos a la cultura y de los temibles montajes que se realizan en distintos escenarios del mundo, se autodefine como un patriota y un artista que a la distancia sigue pendiente de México y sus cantantes, pues en la actualidad es representante cultural de México ante Italia y el Parlamento Europeo y como embajador internacional de UNICEF.

El rompimiento con México sucedió en 1998, cuando Enrique Jaso lo corrió de la Escuela Nacional de Música. ¿La razón? El ingreso del joven tenor a la Sociedad Internacional de Valores de Arte Mexicano A.C. (SIVAM), que consiguió por sus propios méritos.

Así que salí muy joven de México. Todo fue muy rápido y no hice nada que dejara una huella profunda en mi país, comenta el tenor mexicano vía telefónica desde Alemania. Al poco tiempo el SIVAM le pidió que se trasladara al Metropolitan Opera a estudiar. Y de ahí saltó a Europa.

Digamos que a mí nunca me dejaron entrar al círculo de Bellas Artes, porque entonces se protegía a tenores como Rolando Villazón, Enrique Ambrosio y Ricardo Bernal, quienes estaban delante de mí, explica.

Al llegar a Zürich, Ruggerio conoció a Francisco Araiza. A él le debo mi carrera, porque me enseñó a cantar y me quitó la técnica que traía y que me ha servido hasta hoy, dice. Es el único maestro de canto que he tenido y como último alumno de Giuseppe di Stefano, a quien le debo la interpretación.

Desde entonces han pasado 17 años y aunque el tenor de ascendencia italiana quisiera volver a México, reconoce que hasta el momento ninguna autoridad cultural de México lo ha buscado para participar en algún montaje o gala, a pesar de que él siempre ha estado dispuesto.

ÓPERA SIMIESCA

Uno de los temas que aborda el intérprete mexicano es el de los pésimos montajes que últimamente se han realizado en distintas casas de ópera. Primero que le viene a la memoria lo que sucedió con La Traviata, donde participaron María Katzarava y Arturo Chacón-Cruz en el Palacio de Bellas Artes, donde se criticó la puesta en escena.

Sin embargo, en Europa eso también sucede, reconoce. Un ejemplo inolvidable es el montaje del Rigoletto en el Bayetisches Stadtstheater de München, un escenario privilegiado donde debutan las grandes estrellas y donde declinaron su participación Piotr Beczala y Ramón Vargas para interpretar al Duque de Mantua.

Pocos días después su representante le llamó por teléfono y le dijo: Oye Emilio, ¿no te gustaría debutar en München?. ¡Pero cómo no!, respondió. Pues vente que al fin y al cabo tú ya has cantado bastante el Rigoletto.

Pero al llegar descubrió que la escenografía era similar a la película de El planeta de los simios, que el protagonista era el capitán de una nave espacial y que debía vestirse de King Kong. ¡Noooo!, pues los mandé al carajo, reconoce.

¿Por qué surgen propuestas como ésta?, se le pregunta. Eso se debe a que en los últimos tiempos se le ha dado toda la fuerza al director de escena. ¡Es la verdad! Él es quien tiene la última palabra en todos los teatros y lo cierto es que también se debería considerar la opinión del director musical.

Lo más curioso, señala, es que tanto los musicales como las operetas en Alemania o Broadway respetan los montajes originales. Por ejemplo, nunca he visto un Fantasma de la Ópera o Mamma mía! en versión moderna.

Por desgracia, una de las cosas más horribles que Ruggerio ha visto es a tenores que participan en montajes de mala calidad por una razón: tener empleo. Aunque muchas veces ni siquiera lo mencionen en su currículum porque trabajar en un montaje así los puede perjudicar, asevera.

Pese a todo, el tenor asegura que no tiene nada en contra de las óperas actuales. ¡Pero que se pongan bien!, que sean de buen gusto y con un buen objetivo, no hacer sólo locuras porque es una falta de respeto para el público y para los artistas.

Sin embargo, actualmente en países como Alemania e Italia se ponen montajes horripilantes.

Y por eso he rechazado muchas ofertas en los últimos años y he optado por los conciertos, hasta que venga algo positivo, que valga la pena, afirma.

¿Qué opinión tiene de los recortes presupuestales?, se le inquiere. Mira, en España e Italia también se quitó el presupuesto a la cultura; en Alemania no se puede, pero ya han reducido los presupuestos y se ha llegado a momentos en que algunos teatros importantes han querido pagar a un solista mil 700 pesos por una temporada u ocho mil 500 pesos a un intérprete por 20 funciones de ópera. ¡Eso es absurdo!, concluye.

¿Quién es?

De ascendencia italiana por la rama materna, nació en 1975. Fue discípulo de Enrique Jaso, Giuseppe di Stefano y Francisco Araiza. Nunca ha debutado en México. Ha cantado para Riccardo Mutti y Plácido Domingo. Su repertorio abarca los protagónicos de Don Giovani, Cosi fan Tutte, Il barbiere di Siviglia, La Cenerentola, Lélisir dAmore, Don Pasquale; Rigoletto, Manon y Fasut, entre otros. Ha triunfado en el Teatro alla Scala de Milán, la Ópera de Zürich, la Arena de Verona, la Ópera de Frankfurt, entre otros escenarios.




PRÓXIMAS PRESENTACIONES

Julio 25: Barock & Fire en el Castillo de Schleissheim München.Julio 31: La notte italiana en el Nuevo Castillo de Stuttgart.

Agosto 2: Noche española en el Castillo de Nymphemburg, München.

Agosto 27: Viva Verdi en el Nuevo Castillo de Stuttgart.

Agosto 28: Gran gala en Praga.

Septiembre 12: Notte Italia en la Sala Barroca del Castillo de Schleissheim, München.

Excélsior es el segundo periódico más antiguo de la Ciudad de México, después de El Universal. Fue fundado por Rafael Alducin y su primer número circuló el 18 de marzo de 1917.

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