Casa Purcell acoge la mirada fotográfica de Criss Poulain sobre la vida en el desierto de Coahuila
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La fotógrafa presenta en Fotoseptiembre un proyecto visual que explora la resistencia, la sequía y la vida comunitaria en Jalapa
Una vez más, el Centro Cultural Casa Purcell es el escenario que alberga historias con significado hechas imágenes. En esta ocasión, llega Criss Poulain con ‘Una misma sed nos une en todos los desiertos’, una exposición fotográfica que tiene su origen en el encuentro de la artista con un ejido de Coahuila, donde sus habitantes le abrieron sus puertas, paisajes y testimonios.
“La vida en el Noreste se abre paso incluso donde parece imposible. En nuestros ecosistemas, el agua, el territorio y la vida están profundamente conectados”, escribió el perfil de ‘Noreste Sin Fracking’ en una publicación donde dio visibilidad al trabajo de Poulain.
Este trabajo se presenta durante uno de los festivales de fotografía más importantes de toda Latinoamérica: “No es casualidad que esta noche presentemos esta exposición, porque está inscrita en la Red de la Imagen en el programa de Fotoseptiembre”, se mencionó en la inauguración en la noche del 23 de septiembre. La curaduría propuesta para este festival se relaciona con las “naturalezas no humanas”, partiendo de la pregunta “¿Cómo habitamos el mundo y cómo nos relacionamos con las otras formas de vida con las que compartimos?”.
UN DESIERTO, UNA COMUNIDAD Y EL ARTE
“Hace cinco años llegué a Jalpa como una extraña más. Fui a documentar un proyecto para el que me habían contratado. Primero conocí a Juan Gamboa, defensor del Arroyo San Miguel y miembro del colectivo ‘Sí a la Vida’. Nos conocimos y, a los pocos minutos, ya estábamos caminando, adentrándonos en el desierto”, compartió Criss Poulain, quien poco a poco se volvió parte del corazón de la comunidad.
Entre recuerdos y el presente, la fotógrafa se cuestionó: “Es curioso cómo el cuerpo puede tener memoria y cómo la nostalgia puede hacernos sentir ‘en casa’ en lugares que jamás antes habíamos visitado”.
Gracias a esta experiencia, la artista aprendió el significado de la colectividad y lo que implica, así como las luchas que existen en contextos diversos.
“También he entendido que los territorios duelen, que no hay sequías sin saqueos, que un lugar puede guardar heridas tanto como recuerdos. Y que, a veces, también es posible sanar a través de la fotografía, de la comunidad y de ese territorio que existe más allá de lo físico: el territorio que habitamos con la memoria, con los afectos y con el cuerpo”, escribió en el texto de sala.