El tiempo medido por la luz del sol

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Artes
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Prefiero el tiempo medido por las flores, por los frutos. Por la luz del sol o por su ausencia. Sí, ese periodo calculado por el ascenso de una estrella o su declive. 

Mi pulso se incrementa cuando alguien dice:

-Veámonos para mirar la puesta de sol. Ven a casa.

He encontrado a alguien de esa tribu. 

Y allí voy, feliz. Me desplazo dichosa por la ciudad. No miro el reloj, miro el cielo. Y veo y sé cuánto tiempo tengo para llegar a la cita. Compro algo para compartir. Vuelvo a mirar la amplitud celeste. El sol aún está lo suficientemente arriba, para llegar. Mi corazón embate con una vivacidad dulce.

Al llegar, mesa dispuesta, copas de cristal, viandas, el viento helado del desierto. Es el momento justo. Y nosotros allí en la contemplación del sol que va cayendo en un sueño asalmonado. La piel antes acariciada por sus rayos, se abraza de mantas, como la que he llevado y con la que me cubro, multicolores ejidos por las manos de Alma Rosa. 

La conversación se dirige a los tonos de la tarde que muere. Hacia los matorrales sedientos enfrente, a los mapas de presencia de agua y su eclipse. La mirada se va al horizonte. Hablamos del halo que deja el sol. Ese particular encuadre que no será igual mañana, un espectáculo generoso. Solo con tener ojos. Solo con quien mirar.

Esas conversaciones. Simples. Voluptuosas. De tanto que se abre el mundo.

Encontrar a esa tribu y compartir: 

-Hoy el manzano estaba florecido, de un blanco sonrosado.

Saber que importa. Que incluso acudir a ver las flores es un acontecimiento importante. O recordar cómo es el tiempo en el que el sol agujerea las cabezas mientras se entra al desierto a caminar para ver la amplitud de piedras y líquenes. 

O decir que las nuevas hojas brotan en los nidos que son las ramas, que es el tiempo de podar, que aquel árbol sigue guardando frutos. Hablar del tiempo que le toma a una rama engrosar su talla.

Llamar solo para decir:

-¿Has visto lo hermosa que está hoy la luna? 

Y saber que del otro lado hay quien corre a ver ese particular momento. Que disfruta de ese embeleso. De ese tiempo de luz de oro o de luz de un helado blanquecino. Andar con esa tribu. 

Allí va la naturaleza con nosotros y nosotros con ella: abriendo, cerrando; abriendo, cerrando. Y todo lo que hay en medio.

claudiadesierto@gmail.com

Claudia Luna Fuentes. (Monclova, Coahuila, 1969). Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte (2024-2027). Es licenciada en ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Coahuila, Maestra en Historia Contemporánea por la IBERO Saltillo y doctora en Ciencias y Humanidades para el Desarrollo Interdisciplinario por la Universidad Autónoma de Coahuila.

Entre sus libros de poemas figuran Amenazado y brillante (Mantis Editores, México 2025), Donde la piel (Mantis Editores y CONARTE, México 2019), Carne para las flores, antología personal (Aullido libros, España 2011), Ruido de hormigas (Gatsby Ediciones, México 2005) y Casa de sol (FECA-CONACULTA, 1995). Entre otras antologías, aparece en el Anuario de poesía mexicana (Fondo de Cultura Económica, 2006), en Hacia un azul imposible (CEPE-UNAM/El tapiz del unicornio, 2023) y en Semillas de Nuestra Tierra. Muestra Ecopoética Mexicana (Grupo de Investigaciones Poéticas de la Madre Tierra y Cactus del viento, 2023).

Entre las revistas en las que ha publicado, destacan Southwest review, Dallas TX volumen 109, número 2; la revista de poesía contemporánea de Valencia 21veintiúnversos y Lichtungen, en el apartado Literatura del norte de México. Sus poemas traducidos, se imprimieron en muro en el Instituto Cultural de México en París, acompañando esculturas de Avelina y Alejandro Fuentes Quezada en la exposición Extinción Continua (2021). Fotografías medioambientales y video poemas fueron exhibidos en la Galería Mohammed Drissi, en Tánger (2021). Participó en una mesa literaria y en la muestra de arte visual coahuilense titulada Segar el mar con un poema visual, dentro del 49 Festival Cervantino (2022). Una selección de poemas sonoros trabajados alrededor del poema Piedra de Sol, de Octavio Paz, se dejaron escuchar en el Memorial Marie-José Tramini y Octavio Paz, en el Colegio de San Ildefonso, dentro del Festival Naturaleza y Poesía 2023 organizado por la Cátedra Extraordinaria Octavio Paz.

En junio de 2024 fue invitada por la Universidad de Varsovia a compartir sus procesos creativos. Fue becaria del FONCA, FORCA y PECDA. Parte de su poesía ha sido traducida al árabe, francés, alemán, inglés y polaco. Hasta el día de hoy se desempeña como directora de divulgación científica y proyectos en el Museo del Desierto, de Saltillo, Coahuila, México, donde es integrante fundadora. Parte de su trabajo se encuentra en el portal virtual www.thenatureofcities.com, al lado de artistas medioambientales del mundo y en sus sitios https://claudialunafuentes.com

IG: @clunafuentes

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