‘Elegir el fuego’ de Rodolfo Naró: Una retrospectiva a diez años de versos y vidas
El escritor jalisciense presenta esta antología que abarca diez años de su trabajo, del 2005 al 2015, con temas que van del amor y el desamor, hasta el existencialismo
Rodolfo Naró cita a Octavio Paz cuando dice que “los poetas no deberían tener autobiografía, porque ya su propia vida está escrita en los versos”. Esto es más cierto que nunca en su antología “Elegí el Fuego” (Planeta, 2022), que reúne textos escritos entre en 2005 y 2015.
El libro es el tercero en una serie de colecciones retrospectivas, que iniciaron con “Los días inútiles”, que abarcó del 85 al 95, sus primeros diez años de carrera, y sigue a “Lo que dejó tu adiós” que comprende ejemplos significativos de su obra del 95 al 2005.
En entrevista con VANGUARDIA, el autor comentó que “elegir el fuego” es para él el momento en que decidió hacer de la poesía su vida, “cuando de algún modo quemé las naves de las tradición familiar, la medicina o cualquiera de estas carreras universitarias y me decidí por la poesía. Vivir de la escritura, de mis emociones, de mis libros. Entonces en ese momento es un poco elegir el riesgo o el peligro”.
Sus versos, como siempre ha sido, son autobiográficos, y a lo largo de seis apartados —“Elegí el fuego”, “Versos a runa”, “Diccionario de emociones”, “El árbol de sangre”, “Vértebras” y “El pacto”— se pasean entre amor, el desamor, el erotismo, con algo de existencialismo y aforismos.
Al preguntarle cómo es el ejercicio de pensar su obra de manera retrospectiva, en especial una que es tan autorreferencial, y que por lo mismo le permite no solo acceder a sus obras pasadas, sino a viejas memorias, el escritor considera que existe una evolución en su trabajo, no así en los temas, pero sí en el tratamiento de los mismos.
“Sigo escribiendo sobre el amor, el desamor, sobre Dios, sobre la muerte, pero ahora desde otra perspectiva, desde una perspectiva mucho más madura, y ahora rozando los 50 años, y no de una manera tan idealista como lo hice alrededor de los 20. Hay una evolución y una profundidad en estos temas”, explicó.
“Quizá, sin perder la frescura que tanto ha caracterizado mi poesía, un poco más elaborados. Versos con más vuelta de tuerca, tomando este término del cuento. Tratando también de encontrarle otro sentido a las palabras, un sentido propio, un sentido mío, un sentido que encontramos en ‘Diccionario de emociones’, el tercer apartado; palabras cotidianas, de uso diario, que yo les encuentro un sentido poético y hago versos en prosa muy cercano también a la minificción”, agregó.
Esta misma perspectiva tan personal de su obra llega a sus lectores “como un espejo”, considera el autor.
“La poesía para mí ha sido un refugio, tanto la poesía que leo como la que he escrito y creo que eso es también lo que encuentran mis lectores en mis versos, un espejo donde se pueden ver a sí mismos y un refugio donde pueden sacar todo aquello que les lastima o encontrar algunos cuestionamientos sobre su propia historia”, concluyó.