En ‘Hombres a los que besé’ Chris Pueyo continúa explorando en la poesía

Artes
/ 4 mayo 2021

Con sus experiencias personales como base, el autor español experimenta con otras formas de trabajar el verso en este, su más reciente libro

El poemario “Hombres a los que besé” (Planeta, 2021) es intimidad, sí, pero también es experimentación y juego. La más reciente publicación del escritor español Chris Pueyo aborda los temas recurrentes de su obra —la infancia, el amor, la identidad— pero es también un espacio para la exploración de su autor en el amplio terreno de la poesía.

En entrevista con VANGUARDIA, el también autor de “El chico de las estrellas”, nos habló sobre esta aproximación, así como el desarrollo de los temas durante la pandemia y cómo influyó en los mismos.

 

Este libro fue creado durante la pandemia. ¿Su tema es algo que ya tenías en mente o surgió a raíz de este periodo?

“He utilizado un verbo muy clave que es besar, en el título, porque es lo que ha estado prohibido en este último año y medio, por cuestiones de la pandemia. Nos hemos comunicado a través de mascarillas, de rejas, y a lo largo de mi vida yo he enlazado unas ideas con otras y he tenido esta vez la oportunidad de pasar un par de años solo y siento que es como surgió. Un poco una chispa de este tema. He aprendido a estar solo, ahora además en un momento en el no se puede besar, entonces o lo aprendía en ese momento o no iba a aprender nunca y así surgió Hombres a los que basé”.

 

Has explicado que además del verso libre aquí hay poemas escritos en décimas. ¿Porqué elegiste seguir ahora una métrica?

“Soy un enamorado del repentismo, me encantan las séptimas, me encanta la improvisación poética y después de ‘Aquí dentro siempre llueve’, que fue mi primer poemario, sentía que tenía que dar un paso más allá. No podía volver con los mismo, no podía hacer otro amasijo de versos libres en un libro porque a mí me encanta el verso libre, y creo que es la mejor forma de expresarse en poesía, sin estar acotado, pero es cierto que la métrica y la rima es algo que no había practicado nunca y me apunté a clases con Alexis Díaz Pimienta, un poeta increíble y ahí aprendí.

Y me ha gustado mucho porque a través de la rima, de los versos octosílabos y los diez versos llegas a lugares que con el verso libre quizá no te des cuenta. Es cuestión de ritmo y de rima y me parece muy interesante coger una estructura del siglo 16 como es la décima y contar cosas actuales de mi vida y de la vida que podría ser de cualquier hoy en día”.

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Acabas de mencionar que consideras el verso libre la mejor forma de escribir poesía. ¿Qué te hizo querer ampliar tu perspectiva?

“Durante la pandemia, junto con Elvira Sastre, Andrea Valbuena y otros poetas increíbles creamos una iniciativa que se llama ‘Poesía en tu sofá’. Que la gente que estaba encerrada en casa y a lo mejor no tenía ninguna otra distracción podía conectarse con nosotros para escuchar poesía desde su casa. Y es aquí en esta iniciativa donde conocí a Alexis Díaz Pimienta y su repentismo y donde empecé a investigar y me volvió loco, porque tenía letras con Jorge Drexler, con Sabina y fue ahí desde donde conocí la décima y yo dije, tengo que aprender esto; tengo la oportunidad de sacar un libro y de contar cosas, la poesía está en un momento maravilloso en todo el mundo, cada vez es más para todos los públicos, o yo lo siento así y a partir de ese momento es cuando se me ocurrió la idea de contar una historia dentro del poemario con las décimas y las ilustraciones”.

 

Estamos acostumbrados a que la historia se narra. ¿Cómo abordas tú el pasado desde la poesía?

“Mucho más libre. La poesía es un experimento, es atreverte. Al final la poesía no deja de ser un movimiento muy poco acotado, con muy pocos límites. Nadie del todo está capacitado para decir que tu poesía vale o no vale, o que lo es o no lo es. Me parece tan subjetivo como lo es una película o el gusto por una canción.

Yo siempre he sido más lector de poesía que de novela, y al final la lectura siempre es la gimnasia de la escritura. Voy alternando distintos géneros porque aunque la etiqueta es inevitable, pero no yo no quiero favorecer esa etiqueta, por eso voy alternando novela con poesía, porque para mí ambos géneros son importantes para contar cosas y puedes contar lo mismo de maneras distintas y el lector llega a lugares diferentes”.

Al tener el libro en tus manos, ¿qué piensas del trabajo realizado?

“Es un trabajo increíble. La gente no tiene por qué saberlo, pero hay muchísima gente trabajando detrás de un libro. Desde una ilustradora, una editora, un diseñador, desde una maquetación, desde el trabajo del propio autor, una distribuidora, una editorial. Hay un trabajo enorme detrás de este libro y yo siempre he tenido la suerte, no sé si me la he ganado o se me ha regalado, de tener absoluta potestad en mis libros; de escribir con libertad de género, de contar lo que quiera, de elegir a la ilustradora de mis portadas, de meter mano, incluso, en el precio, porque yo creo que no todo el mundo tiene dinero para comprarse un libro cada semana y no arruinarse y esto es importante”.

 

¿Qué diferencia hay entre lo que quisiste crear y lo que el público encontrará?

“Para mí un folio en blanco, un Word, es un terreno donde procuro no autocensurarme, e intento colocarme este campo de fuerza, es inevitable, para procurar que la opinión de un lector o lo que la gente quiere leer no me afecte del todo. En cualquier caso yo creo que los escritores no somos tontos, Charles Dickens no escribió Oliver Twist porque se le ocurrió, sino porque miró el mundo como era. 

Yo creo que es muy importante escribir lo que te apetezca y saber lo que la gente quiere leer. No son antagónicas, puedes encontrar un camino con lo que la gente necesita leer y lo que tú quieres contar”.

 

¿Qué nos puedes contar de los temas que exploras en el libro?

“Desde la infancia, hasta la identidad, el desamor, la rabia, hasta el amor e incluso la familia. Mis temas recurrentes son la infancia, la familia y el amor. Giro constantemente alrededor de eso porque es mi patria, es de donde vengo y de donde no vengo del todo. Porque al final yo me crié en una familia desestructurada, tuve un proceso hasta que acepté mi propia identidad. Ya no te estoy hablando de mi orientación sexual; de mi identidad, que creo que va mucho más allá de con quién te acuestas o a quien tú amas. Y al final mis libros hablan de esto; no paro de hacer libros y no paro de contar”.