FINA 449 presentó ‘La belleza de lo común o lo que recuerdo del OFNI’ entre emociones y extraterrestres
La obra de teatro, escrita y dirigida por Abigail Araoz, confrontó al público de Saltillo con la fragilidad, el llanto y la risa cotidiana en Casa la Besana
Miedo. Tristeza. Felicidad. Empatía. Curiosidad. Las emociones y sus complejidades son lo que hace a la humanidad bella, pero de tanto vivirlas pueden pasar desapercibidas y perderse en la cotidianidad. La obra de teatro “La belleza de lo común o lo que recuerdo del OFNI (Objeto Flotante No Identificado)”, escrita y dirigida por Abigail Araoz con la participación de la colectiva ‘Ponte trucha morra’, se encarga de recordar lo que sentimos en momentos específicos de la vida.
Esta premisa fue presentada la tarde del 24 de junio en el Centro Cultural Casa la Besana, como parte de la agenda del Festival Internacional de las Artes (FINA) 449. Si bien la puesta en escena va dirigida a las infancias, el público fue diverso: niños, adolescentes y adultos disfrutaron de un paseo emocional que los llevó a ‘aterrizar’.
Con cuatro personajes (Kelly, un buzo, un vampiro y un pescador), interpretados por Andrea Galindo, Dalila González, Chicha de la Peña y Victoria López, y efectos sonoros únicos, la obra de Abigail Araoz se encarga de reconocer y conectar con el hermoso caos de lo común: “Miro por mi ventana esperando encontrar alguna anomalía pero siempre es el mismo cielo”, dice uno de los personajes.
UN EXTRATERRESTRE QUE BUSCA... ¿EMPATÍA?
La historia que se cuenta en “La belleza de lo común o lo que recuerdo del OFNI (Objeto Flotante No Identificado)” es simple y divertida, ideal para las infancias. Trata de un extraterrestre que baja a la Tierra, pero en lugar de invadirnos o destruirnos, su misión es conocer las complejidades humanas y descubrir cómo funciona nuestra inteligencia emocional.
Este ser de otro planeta llega sin prejuicios, defensas y estructuras, contrario a lo que se ha impuesto a la humanidad. El extraterrestre va actualizando su bitácora de viaje mientras realiza experimentos con dos humanos (el buzo y Kelly). En su diario, registra lo que para nosotros suele ser invisible: las emociones y la fragilidad humana.
La historia avanza mientras el visitante especial interactúa con el entorno terrenal, intentando descifrar por qué lloramos, por qué reímos, o por qué nos cuesta tanto conectar con lo que sentimos.
UN MENSAJE A LA HUMANIDAD
Sin duda, la obra plantea varios mensajes de gran importancia. Uno de ellos es una invitación al público para hacer una pausa y aprender a reconocer las emociones, nombrando lo que sentimos como un primer paso para sanar y convivir.
El segundo es ‘aterrizar’. El pensamiento actual está en una especie de círculo vicioso en el que se persigue lo extraordinario y las apariencias. La presentación destaca las cosas pequeñas y cotidianas defendiendo que lo común se vuelve fantástico cuando se presta atención. Y por último, la empatía. El personaje del extraterrestre es un recordatorio de que no podemos ser ajenos a nuestro mundo.
Al final, es una obra que se disfruta, que te hará reír pero, tal vez, también llorar, e incluye un gran giro a la trama que no pasa desapercibido.