La Met Opera evoca el lado poético de Frida Kahlo y la devuelve a la vida
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“Frida es un icono. La podemos tener incluso en un imán en casa, y se ha vuelto cada vez más importante desde los años 60 hasta hoy. Crece y crece por lo que representa como mujer y como artista”
La Metropolitan Opera de Nueva York revivió a la icónica mexicana Frida Kahlo con su nueva producción ‘El último sueño de Frida y Diego’, a través de la cual se evoca el lado poético y frágil de la artista e imagina su relación con el también pintor Diego Rivera.
Pese que la ópera refiere al turbio romance que mantuvieron durante años, la presentación no se podría catalogar como una ‘biopic’, como bien dijeron la compositora Gabriela Lena Frank, el libretista cubano Nilo Cruz y la directora y coreógrafa brasileña Deborah Colker.
“Esta ópera no es biográfica. No trata sobre sus pinturas ni sobre su trabajo. Es una historia mítica, como un sueño”, explicó Colker durante una entrevista con EFE.
INSPIRACIONES Y REPRESENTACIONES
La producción está inspirada en el mito de Orfeo y Eurídice, mostrando a Frida Kahlo en su abandono al inframundo durante el Día de Muertos y reuniéndose nuevamente con Diego Rivera para revivir su relación.
Durante todo el transcurso de este viaje, sobresale la duda de la pintora sobre si debería volver a la vida, ya que aún permanecen las marcas del dolor provocado por una discapacidad crónica, causada por la poliomielitis y un accidente de tranvía, donde se fracturó las costillas, la pelvis y la columna.
Toda esta historia es presentada al público por medio de una coreografía, con 14 bailarines: 5 de break dance, 5 de danza contemporánea y 4 acróbatas. “Cada personaje tiene su lenguaje, y me gusta relacionar la escenografía con el movimiento: el escenario no es solo decorativo, necesita interactuar”, comentó Colker. Conviene detallar que la Met Opera se transforma, de esta manera, en las calles de México y la Casa Azul.
“LA DUALIDAD ENTRE LOS COLORES Y EL VACÍO”
Durante uno de los ensayos previos al estreno, unas vigas de madera evocaban el icónico mural de Rivera ‘La creación de un fresco que muestra la construcción de una ciudad’, y, sobre ellas, el personaje de Diego, de espaldas, daba la bienvenida al público.
La mezzosoprano estadounidense Isabel Leonard, que da vida a Frida, se movía por el escenario luciendo una falda morada con flores bordadas, una blusa de detalles rosados y una corona de flores rosas. A su lado, el barítono español Carlos Álvarez, en el papel de Diego Rivera, vestía una camisa azul de cuadros y una chaqueta del mismo color.
LADO POÉTICO DE FRIDA
Colker quería mostrar “su lado poético, su fragilidad y sensualidad” y esa “dualidad” entre “la vida y la muerte, el grito y el silencio, los colores y el vacío”: “Así es Frida: ama a Diego, pero no puede estar con él, y tampoco puede vivir sin él”.
“Frida es un icono. La podemos tener incluso en un imán en casa, y se ha vuelto cada vez más importante desde los años 60 hasta hoy. Crece y crece por lo que representa como mujer y como artista”, destaca.
(Con información de EFE)