Librerías que resguardan museos literarios en el corazón de Saltillo
Brenda y Ariel no solo comparten la pasión por los libros, sino amistad, historia y sueños; juntos lideran un esfuerzo por mantener vivos estos lugares donde los libros son el lenguaje universal
La calle General Pérez Treviño es una de las principales arterias del corazón de Saltillo. Rutas de camiones, taxis, autos particulares y gente caminando conforman el paisaje urbano, dentro del cual la costumbre puede hacer que nos perdamos de los detalles, como que entre las calles Álvaro Obregón y Guillermo Purcell se encuentran dos librerías. ‘Dinolibros’ es una de ellas, localizada en el número 779 de Pérez Treviño, propiedad de Brenda Angélica Ruiz Valdez.
Su socio, Ariel Colín Morales, encabeza otro negocio de este tipo, llamado ‘Librería del Desierto’, en el 477 de Álvaro Obregón. Ambos lugares están conectados por algo más que las calles transitadas: la amistad, la historia, el crecimiento y la sociedad.
ATESORAR UN MUSEO LITERARIO
Para Brenda, ‘Dinolibros’ es un “tesoro invaluable”. En VANGUARDIA encontramos que es un museo con memoria literaria. Este negocio lleva once años y medio en la capital coahuilense. Fue fundado gracias al apoyo y cariño del señor Rufino Rodríguez, dueño de ‘Rodríguez Libros’.
Pese a que se trata de un lugar un tanto reducido para la enorme cantidad de obras que almacena, la librería destaca por ser un lugar acogedor, tanto para los clientes como para la familia que la creó. Entre sus estantes se pueden encontrar libros de todo tipo, incluyendo escolares de nivel licenciatura e ingeniería, lo que ha brindado una posición destacable a la tienda a nivel local.
Esta casa editorial puede constatar con plena libertad que ‘Dinolibros’ es un acervo que guarda la historia literaria. Por esta librería han pasado primeras ediciones, como la característica obra de Juan Rulfo, ‘Pedro Páramo’, y ‘El laberinto de la soledad’, de Octavio Paz; ediciones de antaño, como ‘El libro de los Espíritus’ de Allan Kardec, de 1904, que habría sido utilizado por el expresidente Francisco I. Madero para sus sesiones espiritistas; y dentro de estos, destaca también el Anuario coahuilense de 1856.
“Hemos tenido una infinidad de libros, unos se han vendido, otros los hemos conservado. Nosotros tenemos un acervo personal bastante grande [...] Tratamos de darnos a conocer y de dejar un legado”, comenta Brenda Ruiz.
‘Dinolibros’ tiene un gran catálogo de clientes como si de libros se tratara. La propietaria explicó que comercia incluso más allá de Coahuila, llegando a talla nacional y hasta internacional. “Ha habido gente que viene a trabajo o a cualquier otra cosa, clientes de Perú, gente de Chile, de Argentina. Es un mosaico de gente que pasa por aquí y que tenemos el gusto de atender. Gente también asiática, porque ahorita hay muchos asiáticos en Saltillo por la cuestión industrial. Y vienen personas que no hablan absolutamente nada de español o que no hablan absolutamente nada de inglés también... y ahora sí que a señas nos entendemos. Los libros son un lenguaje universal”, comparte. Esto ha llevado a que en sus estantes se puedan encontrar libros escritos en ruso, francés y hasta alemán.
Para Brenda, atender la librería es un aprendizaje diario al convivir con personas nuevas todos los días, desde infancias hasta adultos mayores que buscan un mundo nuevo por descubrir. Ruiz Valdez llamó a este proceso de aprender de otros y transmitir conocimiento como una “polinización de cultura”, llegando incluso a las páginas de este periódico y, a su vez, a ti, lector.
Estos once años, ‘Dinolibros’ se ha mantenido gracias a su esencia: motivar a la gente a que siga leyendo. De ahí que su publicidad no sea nada más y nada menos que las voces de sus compradores, quienes guían a más personas en su camino a descubrir este museo.
Es un “orgullo el poder ser parte de esto, de la comunidad, de los libros que están ahorita circulando, a pesar de que son antiguos, que son ediciones raras, que son libros que ya no vas a encontrar en cualquier parte y que, a lo mejor, solamente una vez en la vida te los vas a topar. Hay cosas que yo sí le he dicho a la gente: si no se lo lleva ahorita, no lo va a volver a ver. Y es precisamente porque yo, en once años, lo he tenido una sola vez en mis manos. A veces nos duele separarnos de los libros, pero tenemos la conciencia de que hay que dejarlos ir. No podemos acapararlos todos; es una frase acuñada por Ariel Colín, siempre me ha dicho: ‘no puedes salvarlos a todos’, porque si los salváramos a todos, entonces no sería un negocio. Entonces, sí se vuelve un museo, pero en un museo activo y accesible para la gente”, explica Brenda a VANGUARDIA.
UNA VUELTA DE PÁGINA AL DESIERTO
Con una amplia colección de literatura, discos y películas, la ‘Librería del Desierto’ se unió a este noble oficio desde el mes de febrero de 2026. De acuerdo con las palabras de su propietario, Ariel Colín Morales, este negocio tiene su origen en dos sueños: uno de ellos nació de una colección literaria de vida y el otro de la aspiración de “tener la mejor librería de Saltillo”.
“Una barca de sueños; aquí vendemos ideas, vendemos deseos, vendemos sueños. Mucha gente viene a preguntarnos por algún libro [...] Tengo un dicho que les digo: si no te gusta (el libro), párate en la puerta y me lo avientas. Hasta la fecha no han tenido puntería”, comentó Colín Morales, quien también es representante de los libreros saltillenses.
El titular de la ‘Librería del Desierto’ ha atestiguado que, si los libros unen a las personas, los dueños de librerías son los eslabones de esta cadena, al escuchar las historias que los compradores les cuentan. Como si fuera alguna especie de terapia, en un intento de resiliencia que rompe con la barrera que limita a dos personas socialmente desconocidas.
Ariel Colín también está familiarizado con el señor Rufino, de quien aprendió el oficio y recibió apoyo para la inauguración de ‘Dinolibros’. En sus inicios de librero, trabajó con ‘Rodríguez Libros’, donde también presenció experiencias que dejan marca.
Dentro de su historia personal, Ariel reveló a VANGUARDIA que nunca se visualizó como librero. En lo académico, se recibió como abogado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y tras una situación de desempleo entre la Ciudad de México y Monterrey, Nuevo León, Colín Morales terminó en Saltillo. Sin embargo, hay que destacar que siempre fue un ávido lector, pues desde los cinco años se dedicó a ‘devorar’ bibliotecas completas. Con su experiencia, poco a poco fue desarrollando el gusto por la historia y la arqueología, y posteriormente, el cariño al oficio.
Respecto a su labor como representante de libreros saltillenses, el señor Ariel comentó que la alianza se basa en la amistad y la cooperación grupal para llevar la oferta de libros a diversos eventos que se presenten: “Más que coordinador, somos amigos. Somos amigos. Como les comentaba: ‘Santa Fe’, ‘Rodríguez Libros’, ‘Scorpio’ y ahora ‘Librería del Desierto’. Somos amigos. Entonces, cuando sale algún evento, ‘oye, lo coordinamos’ o ‘lo coordino yo’ [...] Entonces decimos: ‘¿ahora quién va?’ Ahora va ‘Rodríguez’, ahora va ‘Scorpio’. Y ahí nos vamos rolando [...] Pero la cosa es exponernos. La cosa es vernos [...] ¿Por qué? Porque somos pocas librerías. La competencia que tenemos en internet es tremenda. Venden muchos libros, la mayoría solo piratas”, señala.
Las librerías de viejo no son solo negocios. Ariel nos hace ver que se trata de acervos que guardan los nombres de las calles, de personajes, de historias. “Somos un resguardo emocional”, dice. Personalmente, el propietario tomó el gusto por tener en su librería obras de escritores propios de Coahuila y Saltillo, como una forma de resguardar también la memoria que poco a poco se va perdiendo, como los microarchivos municipales.
En un futuro, tal vez cercano, hay grandes posibilidades de que el legado de estos lugares se pierda por falta de interés. De ahí la importancia de artículos como este, que destacan la belleza de las librerías de segunda mano, en un intento por recuperar un atisbo de pasión por lo que son verdaderamente los libros: mundos enteros de romance, fantasía, distopía, realidad, terror, entre otros.
Desde la ‘Librería del Desierto’ se mandó un mensaje a todas y todos los lectores de VANGUARDIA: “Anímense a leer, a llegar a esta hiperestesia literaria, que es cuando uno descubre el mensaje del autor. Atrévete a leer cosas nuevas, algo que nunca hayas leído”. Y desde VANGUARDIA te preguntamos, lector, ¿cuál será tu próximo libro?