Thiasol Sánchez juega con la palabra como una niña con sus cubos
La escritora mexicana, ganadora del Premio Hispanoamericano de Poesía para la Infancia 2024, forma parte del Salón de la Poesía para la Niñez y la Adolescencia de la Feria del Libro
El Salón de la Poesía para la Niñez y la Adolescencia de la Feria Internacional del Libro Coahuila 2026 (FILC) es un espacio de encuentro en ambos sentidos y eso quedó claro este viernes en la presentación del libro “Tengo una ballena en mi ojo” (Fondo de Cultura Económica, 2026) de Thiasol Sánchez.
El evento contó con la participación de la autora, así como de la ilustradora ecuatoriana María José “Pepa Ilustradora” vía remota, con la moderación del poeta Lázaro Izael y la presencia de una lectora muy especial: la niña Jade Carreto de 10 años, joven poeta y artista quien compartió sus reflexiones sobre la lectura de este poemario ganador del Premio Hispanoamericano de Poesía para la Infancia 2024.
La conversación fue nutritiva y hasta conmovedora, gracias a algunas intervenciones del público que se vieron particularmente tocados por los mensajes de este libro, que aborda desde el verso la relación de una niña con su abuela, entre la figura de una madre que tuvo que migrar.
Las ilustraciones de Pepa, además, continúan el juego que Thiasol inicia en la palabra, llevando las metáforas cetáceas y marinas al entorno sideral, convirtiendo lechos oceánicos en galaxias enteras. En el evento la ecuatoriana tuvo oportunidad de describir su proceso y enriquecer el disfrute del libro, mientras que la autora también ahondó en su trabajo literario.
“Cuando te acercas a los niños directamente pasa eso, porque una cosa es escribirlo y otra cuando ya realmente el libro está en contacto con el lector para el que fue escrito. Entonces escuchando a Jade uno se retroalimenta de lo que dice y se siente uno hasta conmovido e incluso reflejado y es esta sensación de saberse niño, de escucharles, de hablar sobre la poesía”, compartió Thiasol para VANGUARDIA al finalizar la presentación.
Diseñadora gráfica de formación, Sánchez comenzó a trabajar la poesía de manera formal en 2010, siempre pensando un público infantil. Desde entonces entre talleres, seminarios y diplomados ha madurando su pluma.
“Olvidándose de que uno es adulto y tratando de jugar”, dijo al respecto de cómo escribe para este público, “muchas de las personas que escribimos para la infancia seguimos siendo niños, entonces jugamos con las palabras, recordamos el sentir de cómo éramos de pequeños y transformamos ese sentir en poesía”.
“Es un momento divertido porque las palabras tienen su propia sonoridad. Es ir viendo cómo suena una palabra con otra, ver que suene divertido, que suene armónico, que sea musical. Y a veces incluso sale de manera natural y uno aprende”, agregó.
Además de esta presentación y diversas actividades que realizó el sábado, Thiasol también estará como invitada en el espacio de poesía para bebés “Arrullo de sal” junto a Mafer Ocampo de La Mirada Laboratorio, en punto de las 11:00 horas este domingo 26 de abril.
“Es sentarse con los bebés y yo empezar a leer en voz alta los poemas. Yo quiero leerles poemas más de juegos sonoros, para que ellos se sientan en su hábitat. Van a tener elementos sonoros, me enseñaron una especie de pandero con balines dentro y cuando lo mueves es el sonido del océano. Eso va a estar con los bebés para que lo perciban y juegan, va a ser una experiencia muy lúdica pero también de la improvisación para acompañar a los bebés en sus reacciones”, explicó sobre la actividad.
Thiasol reconoce que hay niños a quienes no le gusta la poesía, pero menciona que es “por la forma en la que de pronto se les acerca a ella”. Sin embargo hay muchos que sí disfrutan de ella, y con razón pues “todos nacemos con este sentido de ser poéticos, porque los arrullos, las nanas, los cantos, de nuestras madres, de nuestras abuelas, siempre nos acompañan. Y nosotros, cuando somos pequeñitos jugamos mucho de manera natural con las palabras, las rimas son un juego sonoro. Entonces acercarse a los niños directamente retroalimenta un montón”.
Ella también celebra la existencia de un espacio como el Salón de la Poesía para la Niñez y la Adolescencia “donde uno como poeta se siente cobijado y en casa, porque en otras ferias uno llega como el invitado aledaño, pero aquí al ser un espacio específico para la poesía para la infancia y la adolescencia uno se siente como pez en el mar”.