‘Como Agua Para Chocolate’ cobra vida en Saltillo con homenaje a Laura Esquivel
La ciudad encendió los ‘fósforos para el alma’ de ‘Como agua para chocolate’ con una noche dedicada a la escritora, donde la cocina tradicional mexicana, la literatura y los recuerdos se sentaron juntos a la mesa
La historia de ‘Como Agua para Chocolate’ cobró vida entre aromas, sabores y recuerdos este 7 de agosto en el Museo de las Aves de México, donde la autora Laura Esquivel fue homenajeada durante una cena que reunió literatura, gastronomía y tradición mexicana.
En punto de las 19:00 horas, el recinto abrió sus puertas para recibir a los asistentes que, desde el primer momento, comenzaron a adentrarse en una experiencia inspirada en una de las obras más emblemáticas de la literatura mexicana. En el lobby, distintos negocios locales se unieron para dar la bienvenida a los presentes con productos que acompañaron la velada.
Entre ellos Los Librakos, quienes ofrecieron ejemplares de la obra de Laura Esquivel, principalmente ‘Como Agua Para Chocolate’. También estuvo presente Vinos Pudencianas con la venta del vino especial de la noche.
La espera previa a la cena también formó parte de la experiencia. Desierto Calavera, ganador de medalla de oro en Bruselas, Bélgica el año pasado, ofreció degustaciones de sotol mientras explicaba a los invitados el proceso de elaboración de esta bebida representativa. A la par, las aguas frescas de jamaica con guayaba, horchata y limón con pepino, entre otros sabores preparados por el restaurante Frida y Diego, refrescaron el ambiente previo al inicio del homenaje.
La esencia del libro comenzó a sentirse desde la asignación de lugares. Cada mesa guardaba detalles que transportaban a los invitados al universo de Tita: velas encendidas, el menú de la noche, tabletas de chocolate Oso con ediciones especiales y los emblemáticos cerillos que aparecen en el desenlace de la novela bajo el nombre de “Fósforos para el alma”.
La música también fue parte fundamental de la noche. Los Faraones, agrupación de fara fara, llenaron el espacio con sonidos representativos de la región e iniciaron su presentación con “Flor de Capomo”, “El Palomito” y el corrido “Rosita Alvírez”. La música dio paso a un momento lleno de tradición cuando la danza de matachines rodeó a los asistentes con sus pasos y colores, envolviendo el recinto en una atmósfera de energía, identidad y emoción.
Cada momento de la velada estuvo guiado por Patricia García, quien fungió como presentadora y fue marcando el ritmo de la noche. Con sus primeras palabras dio la bienvenida a personalidades del ámbito cultural, chefs, empresarios y lectores, además de compartir una breve reseña sobre la trayectoria de Laura Esquivel y pedir un aplauso para recibir a la autora.
Uno de los momentos más emotivos llegó con la entrega de reconocimientos y regalos. La artista Cynthia Fuentes otorgó a Laura Esquivel una catrina elaborada a mano con símbolos representativos de su obra literaria “Como agua para chocolate” . Posteriormente, invitó al escenario a las Cocineras Tradicionales, quienes portaban trajes típicos de distintas regiones de México.
Con lágrimas en los ojos, las Cocineras Tradicionales entregaron un reconocimiento a la escritora y agradecieron la creación de una obra que, aseguraron, les ha permitido sentirse inspiradas para continuar preservando los sabores, conocimientos y tradiciones que forman parte de la identidad mexicana.
“Nos inspira y nos ha inspirado a las cocineras tradicionales a seguir adelante, sacando las tradiciones que han perdido un poco y queriéndolas rescatar”, expresaron durante el homenaje.
Para la chef Ivonne Orozco, esta noche representó la culminación de un sueño perseguido durante años: rendir homenaje a Laura Esquivel en Coahuila, tierra relacionada con la historia de ‘Como agua para chocolate’, escrita en el municipio de Piedras Negras.
Además del reconocimiento a la autora, el homenaje tuvo como propósito visibilizar el trabajo de cientos de mujeres que forman parte de la cocina tradicional mexicana y que, con sus conocimientos transmitidos de generación en generación, mantienen vivas costumbres que poco a poco han quedado en el olvido.
Al subir al escenario, Laura Esquivel agradeció a todas las personas que hicieron posible la celebración, destacando su labor y la importancia de continuar cocinando, encendiendo el fuego y alimentando con amor.
“Agradezco profundamente la presencia de todos ustedes, que en este momento se unen a mí y a las cocineras del mundo”, expresó la autora.
VIAJE GASTRONÓMICO A TRAVÉS DEL LIBRO
La cena continuó como un recorrido por las páginas de la novela. Cada platillo buscó recrear los sabores más representativos de Como agua para chocolate, divididos en cuatro tiempos y acompañados por bebidas de maridaje.
En cada presentación, los chefs responsables subieron al escenario para compartir con los asistentes la historia detrás de cada preparación, sus ingredientes y el significado de los platillos dentro de la obra.
El primer tiempo estuvo dedicado a “Las tortas de Navidad”, elaboradas con sardinas y aceitunas envueltas en un papel especial con leyendas de Como agua para chocolate. El platillo fue presentado por la chef Orozco y elaborado por Las Delicias de Mi General, acompañado por sotol de Desierto Calavera.
El segundo tiempo llegó con los tradicionales “Chiles en nogada”, a cargo de La Cocina de Mina y presentado por la chef Cinthia Pulido, acompañado por aguas frescas de distintos sabores de Frida y Diego. En la decoración del platillo destacaba una pequeña leyenda: “Contiene en su interior todos los secretos del amor”, una frase emblemática dentro de la historia de Tita.
La tercera presentación de la noche fue el “Champandongo”, bañado en mole y elaborado por Don Artemio. El platillo fue presentado por el chef Juan Ramón Cárdenas y acompañado por el vino de la casa de San Juan de la Vaquería.
Luego llegaron las codornices con pétalos de rosa, uno de los platillos más recordados de la novela. La preparación estuvo a cargo de la chef Cristina Abugarade y la chef Ivonne Orozco, de Las Delicias de Mi General, quienes explicaron la elaboración del mole rosa almendrado y sus ingredientes.
El platillo fue acompañado por el vino creación de Laura Esquivel de Prudencianas, mientras la Orquesta de Guitarras de la Universidad Autónoma interpretaba “Sabor a mí”, creando una escena que reunió música, gastronomía y literatura.
“Este plato con mucho amor, con mucha pasión, representa el romance y la sexualidad”, expresó Orozco.
La parte dulce de la noche llegó con los postres más representativos del libro. Las torrejas de nata, bajo el nombre de “Los postres de nata”, estuvieron a cargo de Andrea Castilla, de Rústica; también se presentó la emblemática rosca de reyes elaborada por Pour La France! y el pan de Chabela realizado por Love Cake, acompañado por un chocolate Oso servido en tazas.
Como parte de la experiencia, los asistentes participaron en una dinámica en la que encendieron uno de los cerillos con la intención de brindar luz y amor a sus deseos.
La velada concluyó con una lectura de la obra por parte de Laura Esquivel y la firma de libros para los asistentes. Entre aromas, sabores, texturas y recuerdos, la noche dejó claro que la cocina también puede contar historias.
Más que una cena, fue un encuentro entre la literatura y la gastronomía; una experiencia donde cada platillo, cada aroma y cada detalle rindieron homenaje a una obra que continúa encendiendo emociones a través del tiempo.
Entre los agradecimientos destacó esta casa editorial, por su cobertura relativa al evento.