Cultura y Pop: 20,000 Días en la Tierra
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Más que un documental, el producto final es un filme semi-ficticio
La semana pasada escribí sobre Nick Cave y mencioné que entre lo mucho bueno que tiene su obra, hay una pequeña gema, en un formato inesperado para un artista conocido principalmente por su música.
En 2013 Cave y los Bad Seeds publicaron Push the Sky Away, un álbum que terminaría por convertirse en el más exitoso comercialmente de la banda. No es sorpresa: tiene dos canciones memorables, “Jubilee Street” y “Higgs Boson Blues.”
Pero a estas canciones se sumó otro elemento. Mientras la banda grababa el álbum en el sur de Francia, Cave, que por entonces cumplía 55 años, le propuso a dos cineastas hacer un documental sobre el proceso.
Más que un documental, el producto final es un filme semi-ficticio. En un “solo día” el espectador ve a Nick Cave despertar, escribir a máquina en su estudio, visitar a su terapista para hablar de su padre, comer con su colaborador Warren Ellis, revisar fotografías de su niñez, y conversar con fantasmas de su pasado que aparecen mientras conduce de un lado a otro — entre ellos la cantante Kylie Minogue, y el guitarrista Blixa Bargeld, con el que Cave no se había hablado desde que Bargeld abandonara a los Bad Seeds ocho años antes.
En medio de todo esto, aparecen secuencias de la banda componiendo las canciones del disco. Y el día termina con un par de momentos en concierto.
Escritas así, estas escenas suenan aleatorias, y pueden incluso interpretarse como un baño de ego—el artista convencido de lo fabuloso que es. Cave, sin embargo, no estaba interesado en hacer el documental para enaltecerse, sino para intentar entender algo que lo intrigaba.
El hilo que agrupa estas escenas es su deseo de comprender por qué, después de todas las cosas que ha vivido y por las que ha pasado, sigue enfocado en escribir canciones—y es así como pasa su día veinte mil en la Tierra.
Al principio del documental Cave recuerda a su padre transformarse mientras le leía una novela en voz alta; y más tarde lo relaciona con lo que experimenta él mismo en un escenario: el arte conecta a los seres humanos con algo más grande que su existencia individual.
Algunas piezas de arte, reflexiona Cave al final, emergen del mundo del espíritu con una revelación para quien las presencia. Y los artistas viven en la encrucijada entre imaginación y realidad, intentando que el monstruo de esa revelación asome su cabeza.
El documental “20000 Días en la Tierra” es un buen ejemplo de todo esto.