De Rosita Alvírez a la pantalla grande: Vico Escorcia lleva a Saltillo en el corazón
La actriz comparte con VMÁS cómo fue interpretar a la protagonista de ‘El Desaire’ y lo que significó para ella filmar en la capital coahuilense
‘Rosita Alvírez’ se prepara para conquistar el corazón del país completo. Quien fuera la protagonista de un célebre corrido norteño que denunciaba el feminicidio antes de que el término existiera apareció en pantalla gigante para contar una historia que no solo habla de denuncia, sino también de tradición, de arraigo y de una ciudad que brilla con luz propia al mostrar su magia a 24 cuadros por segundo.
La premiere de ‘El Desaire’ tendrá lugar al sur de la Ciudad de México, con un desfile de celebridades por la alfombra roja, pero también de un equipo creativo comandado por el director Gabo Ramos, el productor Armando Castilla y un elenco que llegó a habitar, desde las entrañas, una ciudad que los recibió con los brazos abiertos porque tiene mucho que contarle al país entero.
Y es que hay algo particularmente emocionante para un coahuilense que radica en la Ciudad de México: el ver los atardeceres de la capital en una sala de cine donde se respira orgullo. Algo que no es poca cosa en un país donde también el arte está centralizado y, para que un proyecto fílmico se estrene en salas de todo el país, habla de que muchas voluntades se unieron para contar una historia que, además de necesaria, resulta entrañable.
UNA MEMORIA COLECTIVA
La protagonista, que es reclamada por medios nacionales durante el estreno, habló en exclusiva con VMÁS de un proyecto que, cuando llegó a sus manos, ya había tenido una interlocución con ella. Y es que Vico Escorcia había escuchado el corrido de una mujer dueña de sí misma que tiene un destino trágico: “He conocido el corrido de Rosita Alvírez desde que soy chiquita”. Por eso, encontrarse con esta aguerrida mujer en el guion de ‘El Desaire’ “movió algo” en su interior.
La historia no es solo saltillense, pues se convirtió en memoria colectiva al contar, con bajo sexto y acordeón, la historia de una mujer asesinada después de rechazar a un hombre que la invita a bailar. El relato fue contado por la garganta de gigantes de la música como Antonio Aguilar, El Piporro y hasta Jenni Rivera.
Ahora llega a las pantallas de todo el país gracias al director Gabo Ramos. La película tiene una factura profundamente saltillense, pues fue filmada en la ciudad y contó con la participación de estudiantes y talento local, particularmente del EPIC Film Institute de la Universidad Carolina. Saltillo no está ahí solamente como escenario: está en la textura de la película, en sus espacios y en el universo de sus personajes. Hay que agregar que fue una hermosa revelación ver a los locales Martha Matamoros, Óscar Troyo y Juan Antonio Villarreal, entre otros, brillar y no perder altura frente a un elenco tan capaz como Guillermo Alonso y Joshua Okamoto.
A la reconocida actriz Vico Escorcia le encantó la idea de interpretarla y, sobre todo, “darle la oportunidad de contar la historia desde su perspectiva. Me parece muy hermoso que podamos conectar como mexicanos identificándonos con una historia tan arraigada a nuestra identidad, y experimentándola desde otro punto de vista”, contó emocionada a VMÁS, antes de que los flashes y los micrófonos buscaran hablar con la encarnación de un trágico y querido personaje.
Ese otro punto de vista lleva inevitablemente a preguntarse qué hay detrás de la violencia que termina convirtiendo a Rosita en víctima de feminicidio. Para Vico, la conexión con el personaje también pasa por algo más íntimo: “Comparto con Rosita nuestro deseo por tener libertad personal. Las dos buscamos ser dueñas de nuestro propio destino”.
No habla solamente de grandes decisiones. Habla de esas cosas que pueden parecer pequeñas y que, sin embargo, revelan quién tiene el control de una vida: “Como Rosita, yo también me he topado con resistencia de parte de mi entorno cuando busco dejar de cumplir con las expectativas que los demás tienen sobre mí y comienzo a buscar cumplir con mis propias expectativas”.
En el filme, ‘Rosita’ deja de ser únicamente el personaje de un corrido para convertirse en una mujer que quiere decidir sobre su propia vida y que enfrenta distintas formas de violencia antes de que la historia llegue a su desenlace. A Escorcia le encantó la idea de interpretarla y, sobre todo, “darle la oportunidad de contar la historia desde su perspectiva”.
La frase podría funcionar como una declaración de principios, pero Vico la lleva inmediatamente a lo cotidiano: “Ninguna mujer debería ser víctima de violencia, y menos por tomar sus propias decisiones. Desde decidir cómo vestirse, a qué dedicarse, en qué invertir su tiempo, con quién estar, con quién bailar o con quién no bailar”.
Quizá ahí está una de las diferencias fundamentales entre el corrido y la película. Durante generaciones escuchamos la historia de Rosita sabiendo cómo termina, pero pocas veces deteniéndonos en la mujer que existía antes de la tragedia. Y ahí es donde radica la conexión que ha tenido esta película, un guion que, además de contar con el talento de Gabo Ramos y Jorge Sarmiento, tiene la mirada crítica y el toque íntimo y feminista de Elena Barbosa y Alba Garza.
‘El Desaire’ decide mirar hacia ese lugar: “Creo que ‘El Desaire’ pone en evidencia que la mujer no es culpable, en lo absoluto, de la violencia que le imponen. Vivir la historia desde los ojos de Rosita”, dice, “obliga al público a empatizar con ella y reformularse prejuicios machistas que podrían haber tenido antes de ver la película”.
Interpretarla tampoco fue un ejercicio cómodo para la actriz. Lo más difícil, confiesa, fue cuestionarse “de qué maneras yo podría estar siendo violentada en mi propia vida” y comenzar a identificar conductas controladoras en su propio entorno que antes no había notado.
Vico Escorcia es una actriz mexicana que ha construido una trayectoria sólida en cine, televisión y teatro, destacándose por su versatilidad y por la intensidad con la que aborda personajes complejos. Entre sus trabajos destacan “Eddie Reynolds y los Ángeles de Acero”, “Texas Rising” y “Los crímenes de Mar del Norte”, por la que fue nominada al Ariel como Actriz de Cuadro; ‘Mi Pequeño Gran Hombre’ e ‘Influencia’. También ha participado en producciones como ‘Acapulco’, de Apple TV+, y ‘Se llamaba Pedro Infante’, además de compartir pantalla con grandes figuras del cine mexicano e internacional. En cine, uno de sus personajes más reconocibles es Bartola en “¡Que viva México!”, de Luis Estrada, a la que se suman participaciones en ‘Firma Aquí’ y ‘Una Pequeña Confusión’.
Ahora protagoniza ‘El Desaire’ con una mirada contemporánea sobre la violencia y la resistencia de las mujeres, un proyecto que la llevó a transitar, a ras de suelo, una ciudad que se abre camino para tener presencia en la industria cinematográfica nacional. Y, a pesar del tema espinoso que retrata esta historia, la parte disfrutable ocurrió en otro territorio: “Lo más disfrutable fue conocer Saltillo, a su gente, y colaborar con los estudiantes del EPIC Film Institute”.
Y entonces aparece una de esas frases que resumen mejor que cualquier discurso lo que significó para ella el rodaje: “Dejé un pedazo de mi corazón en Saltillo”.
Después de su recorrido por festivales internacionales, ‘El Desaire’ llega a las salas de Ciudad de México y comienza su recorrido por la República Mexicana. Es una imagen que resulta casi circular: un corrido que nació en Saltillo y que durante más de un siglo viajó por las voces del norte, ahora convertido en película, viajando por las pantallas del país.